{"id":1261,"date":"2011-09-01T08:48:02","date_gmt":"2011-09-01T07:48:02","guid":{"rendered":"http:\/\/proyectos.elcomercio.es\/blogs\/campoyplayu\/?p=1261"},"modified":"2011-09-01T08:48:02","modified_gmt":"2011-09-01T07:48:02","slug":"el-valle-de-los-animales-iv","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elcomercio.es\/campoyplayu\/2011\/09\/01\/el-valle-de-los-animales-iv\/","title":{"rendered":"El valle de los animales (IV)"},"content":{"rendered":"<p><strong>Un tibur\u00f3n se dirige recto hacia m\u00ed. Estoy en medio del agua, rodeado de una casa flotante que s\u00f3lo tiene dos paredes laterales y un tejado. En su cara interior hay unas estructuras de hierro sobre las que reposan barcas motoras en tres o cuatro pisos sucesivos. Yo estoy en medio de todo ello y la aleta del tibur\u00f3n viene directa hacia m\u00ed. Est\u00e1 a punto de flanquear la inexistente fachada de la casa y cuando me d\u00e9 caza saldr\u00e1 sin inmutarse por la inexistente pared trasera. Unas boyas rojas inmensas sostienen la construcci\u00f3n a flote. En ese momento ignoro la distancia de la costa. S\u00f3lo s\u00e9 que estoy ah\u00ed, indefenso, ante un tibur\u00f3n blanco que se acerca cada vez m\u00e1s. Ser\u00e1 <!--more-->quiz\u00e1s un instante si la mordedura es mortal. Yo que quer\u00eda morir entregado a las garras de un oso pardo y me hallo en la fr\u00eda mar, expuesto al animal que m\u00e1s p\u00e1nico me produce. No puede ser. Pero es. As\u00ed que miro a mi alrededor buscando una v\u00eda de salvaci\u00f3n. Unas vigas dan uniformidad a la casa, de una pared a otra, con ramificaciones hacia el tejado, pero est\u00e1n a unos cinco metros del nivel del mar; inalcanzables. Giro la cabeza a izquierda y derecha. Es demasiado tarde, creo, para nadar lateralmente y escapar. Pueden ser cinco metros los que me separan de la vida y la muerte. La aleta avanza. <\/strong><\/p>\n<p><strong>Entonces me desprendo del chaleco salvavidas, casi sin querer, fruto de mi chapoteo continuo, y me sumerjo sin saber por qu\u00e9 he tomado esa decisi\u00f3n. Tras\u00a0unas brazadas nerviosas estoy de repente de pie sobre un fondo marino de apenas diez metros de profundidad, suficientes para ver al tibur\u00f3n, saliendo ya por la inexistente puerta de atr\u00e1s de la casa enredado con el chaleco, mordisque\u00e1ndolo con un furor aterrador. Salvado in extremis, me doy cuenta de que puedo respirar bajo el agua y tambi\u00e9n nadar como un pez, ondulando mi cuerpo, gir\u00e1ndolo hacia arriba y abajo. Sigo unos metros al tibur\u00f3n, que se aleja enrabietado y salgo a la superficie, donde me golpeo en el ojo derecho con el borde de un pantal\u00e1n. Qu\u00e9 da\u00f1o. Pero peor hubiera sido el bocado del tibur\u00f3n. Me subo a la estructura de madera flotante y me dejo ir a la deriva, saliendo de la casa, mientras recibo el calor de los rayos del sol. El cuerpo seca poco a poco; y el ojo se hincha poco a poco. \u00bfMe habr\u00e9 convertido en un hombre-pez? \u00bfO ser\u00eda s\u00f3lo un truco para salvar el peligro? Con esas divagaciones llego a tierra firme. <\/strong><\/p>\n<p><strong>Es hora de levantarse, pero un fuerte dolor de cabeza empuja en direcci\u00f3n contraria. Desde el camastro, veo media caba\u00f1a. \u00bfY la otra media? Tengo que girarme entero para divisarla. Me cuesta entender la situaci\u00f3n. Hasta que caigo en la cuenta de que tengo un ojo totalmente cerrado. Me lo toco y el hinchaz\u00f3n del p\u00e1rpado forma un curioso globo que me impide abrir siquiera una peque\u00f1a grieta. No tengo hielo, ni medicinas, ni s\u00e9 tampoco por qu\u00e9 estoy as\u00ed. \u00bfAcaso el pantal\u00e1n? Quiz\u00e1. Me propongo bajar al r\u00edo para asearme. Sin embargo, presiento que no estoy solo. Acerco la cabeza a la ventana y veo que la caba\u00f1a est\u00e1 rodeada de un centenar de vacas. Mugen como demonias, como si estuvieran en celo y est\u00e1n tan apretadas que apenas puedo abrir la puerta.<\/strong><\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Un tibur\u00f3n se dirige recto hacia m\u00ed. Estoy en medio del agua, rodeado de una casa flotante que s\u00f3lo tiene dos paredes laterales y un tejado. En su cara interior hay unas estructuras de hierro sobre las que reposan barcas motoras en tres o cuatro pisos sucesivos. 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