{"id":1837,"date":"2011-12-21T03:13:40","date_gmt":"2011-12-21T02:13:40","guid":{"rendered":"http:\/\/proyectos.elcomercio.es\/blogs\/campoyplayu\/?p=1837"},"modified":"2011-12-21T03:13:40","modified_gmt":"2011-12-21T02:13:40","slug":"los-maquis-segun-gerardo-iglesias","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elcomercio.es\/campoyplayu\/2011\/12\/21\/los-maquis-segun-gerardo-iglesias\/","title":{"rendered":"Los maquis seg\u00fan Gerardo Iglesias"},"content":{"rendered":"<p><strong>En Asturias, entre 1937 y 1952, los montes estuvieron poblados de maquis. El objetivo de todos ellos era luchar contra Franco; unos tomaron la decisi\u00f3n nada m\u00e1s entrar las tropas nacionales; otros lo hicieron algo m\u00e1s tarde\u00a0al huir por la ventana de su casa cuando ven\u00edan a buscarlos para llev\u00e1rselos al cuartel. Sus familias ten\u00edan la etiqueta de rojas y ello era motivo suficiente para sufrir una campa\u00f1a de acoso y derribo. La vida de cada uno de aquellos hombres podr\u00eda ser objeto de una apasionante novela. D\u00f3nde se escond\u00edan, qu\u00e9 com\u00edan, c\u00f3mo planeaban sus ataques a la Guardia Civil, de qu\u00e9 manera se abastec\u00edan de armas, c\u00f3mo trababan contacto con sus allegados&#8230; Eso <!--more-->era lo que yo esperaba encontrar en &#8216;Por qu\u00e9 estorba la memoria&#8217;, el libro que acaba de publicar Gerardo Iglesias. El ex secretario general del PC, heredero de Carrillo, con quien despu\u00e9s se enemist\u00f3, repasa en su primera publicaci\u00f3n la vida y muerte\u00a0de un pu\u00f1ado de maquis asturianos. Pero, curiosamente, no se centra en ellos, sino m\u00e1s bien en sus familias, siempre numerosas, a las que los falangistas, los moros y los guardias civiles somet\u00edan hasta el aniquilamiento. O emigraban o mor\u00edan en sus manos; de una paliza, de un tiro, en la c\u00e1rcel; como fuera.<\/strong><\/p>\n<p><strong>El relato de Gerardo Iglesias es una cronolog\u00eda de la venganza, de c\u00f3mo Franco, lejos de ser generoso con el vencido, se dedica a aniquilarlo, a marginarlo y, por tanto, a profundizar en la divisi\u00f3n entre las dos espa\u00f1as, que ha llegado tristemente hasta nuestros d\u00edas. Tantos palos tantos a\u00f1os dejan huella. Sin duda. No fue el General\u00edsimo ni una pizca de inteligente en este sentido, no tuvo piedad. Y creo que eso hemos acabado por pagarlo todos. Pero eso fue en la postguerra, porque en la guerra la barbarie se asienta en ambos bandos por igual, aunque de eso el autor no quiere saber nada. Incurre Iglesias en extremismos tales como plantear la Revoluci\u00f3n de Octubre del 34 como algo razonable despu\u00e9s de que el gobierno leg\u00edtimo nombrara a tres ministros que &#8216;no gustaron&#8217;. La Asturias m\u00e1s radical se ech\u00f3 a la calle arrasando todo y eso para Iglesias (curioso apellido el suyo) era normal. En cambio, la represi\u00f3n posterior del Ej\u00e9rcito fue anormal. Ni lo uno ni lo otro. Tambi\u00e9n omite por completo cr\u00edtica alguna a acciones b\u00e9licas excesivas por parte de los maquis, aunque se produjeran evidentemente en situaciones extremas. Con todo, sus relatos de los Caxigales, Naranjo, los Castiello o los Maricos resultan estremecedores y, tal parece, bastante bien documentados.<\/strong><\/p>\n<p><strong>Junto a los maquis, Gerardo Iglesias desliza una\u00a0dura cr\u00edtica al PC en el exilio,\u00a0a aquellos dirigentes afrancesados que marcaban consignas, con el mando a distancia, a los \u00e9picos guerrilleros. Con el tiempo, llegaron incluso a recelar de ellos, pues las alima\u00f1as, tan montunas, acabaron por volverse ariscas. Y en Par\u00eds quisieron meterlas en vereda e incluso montar una organizaci\u00f3n paralela que las dirigiera. En el centro de esa diana sit\u00faa Iglesias a Santiago Carrillo, quien queda muy mal parado en el libro. Su retrato, m\u00e1s bien despiadado, llega a su culmen con la historia de un maqui asturiano que fue partisano en Francia, torturado por los nazis una vez apresado, enviado a un campo de concentraci\u00f3n, donde logr\u00f3 sobrevivir y que acab\u00f3 volviendo a Asturias con la consigna de organizar el frente. Para entonces ya estaba enfermo y pidi\u00f3 reducir su misi\u00f3n a cinco meses. A\u00f1o y medio despu\u00e9s, tras hacer o\u00eddos sordos a sus demandas de pasar a la &#8216;reserva&#8217;,\u00a0fue apresado en Gij\u00f3n y enviado a Madrid. A los diez d\u00edas de su captura, cayeron varios maquis. No se hab\u00edan mudado de garito en el monte, como era costumbre tras una detenci\u00f3n, y los ametrallaron. Cuando este maqui regres\u00f3 a Par\u00eds a dar cuenta de lo ocurrido no se volvi\u00f3 a saber de \u00e9l. Insin\u00faa Iglesias que Carrillo y sus boys lo eliminaron. Y eso parece una gran atrocidad.<\/strong><\/p>\n<p><strong>Uno de los pocos maquis que sobrevivi\u00f3 sin emigrar a Francia pas\u00f3 de ocultarse en el monte a ocultarse en su vida cotidiana. Renunci\u00f3 a su familia, cambi\u00f3 de identidad y malvivi\u00f3 esperando la muerte de Franco. Al cabo de muchos a\u00f1os,\u00a0enterado de la muerte de un hijo, no pudo evitar presentarse en el cementerio. All\u00ed estaba el que le quedaba. Se acerc\u00f3 a \u00e9l y le dijo: &#8220;T\u00fa debes de ser Jos\u00e9&#8221;. \u00c9ste asinti\u00f3. Entonces a\u00f1adi\u00f3: &#8220;Soy tu padre&#8221;. Cu\u00e1nto sufrimiento gratuito. Como dijo Charlton\u00a0Heston\u00a0ante la estatua de la libertad, al finalizar &#8216;El Planeta de los Simios&#8217;, &#8220;Maldigo las guerras&#8221;. Y hoy d\u00eda, en 2011, maldigo a quienes les domina a\u00fan el rencor, aunque tengan motivos sobrados para incubarlo. Con \u00e9l no se puede hacer m\u00e1s viaje que el de la vuelta atr\u00e1s. <\/strong><\/p>\n<p><strong><\/strong><\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En Asturias, entre 1937 y 1952, los montes estuvieron poblados de maquis. El objetivo de todos ellos era luchar contra Franco; unos tomaron la decisi\u00f3n nada m\u00e1s entrar las tropas nacionales; otros lo hicieron algo m\u00e1s tarde\u00a0al huir por la ventana de su casa cuando ven\u00edan a buscarlos para llev\u00e1rselos al cuartel. 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