{"id":2067,"date":"2012-02-02T09:58:09","date_gmt":"2012-02-02T09:58:09","guid":{"rendered":"http:\/\/blog.elcomercio.es\/campoyplayu\/?p=2067"},"modified":"2012-02-02T09:58:09","modified_gmt":"2012-02-02T09:58:09","slug":"hhhh","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elcomercio.es\/campoyplayu\/2012\/02\/02\/hhhh\/","title":{"rendered":"HHhH"},"content":{"rendered":"<p><strong>Acabo de terminar &#8216;HHhH&#8217;. Confiesa el autor, Laurent Binet (Par\u00eds, 1972), que su idea era titularlo &#8216;operaci\u00f3n Antropoide&#8217;. Pero el editor se neg\u00f3 en redondo. Le parec\u00eda un t\u00edtulo de &#8216;serie B&#8217;. En cambio, con sus cuatro haches logra el efecto llamada. Uno piensa primero en una extra\u00f1a<\/strong><strong>\u00a0f\u00f3rmula qu\u00edmica\u00a0rebosante\u00a0de hidr\u00f3geno, pero luego ve en la portada unos nazis desfilando, unos \u00e1rboles al fondo\u00a0y dos paracaidistas sobreimpresionados.\u00a0Entonces acaba por descubrir que estamos hablando <!--more-->de la peripecia\u00a0de dos checos adiestrados en Inglaterra\u00a0que se infiltran en su propio pa\u00eds en 1942 para acabar con la cabeza visible de sus invasores, un nazi cabronazo donde los haya que tiene a Hitler encandilado. Se llama Reinhard\u00a0Heydrich, jefe de la Gestapo, considerado en las SS como el brazo derecho de Himmler (Himmlers Hirn heisst Heudrich) (el cerebro de Himmler se llama Heydrich). De ah\u00ed la proliferaci\u00f3n de hidr\u00f3genos del t\u00edtulo.<\/strong><\/p>\n<p><strong>El atentado en s\u00ed resulta apasionante, a la par que chapucero. La fuga posterior, m\u00e1s. Los protagonistas se refugiar\u00e1n en una iglesia de Praga, donde se armar\u00e1 la de dios al cabo de unos d\u00edas y color\u00edn colorado. No desvelo la trama argumental m\u00e1s all\u00e1 de donde lo hace la propia contraportada del libro y de los hechos ya conocidos por quienes tienen afici\u00f3n a la Segunda Guerra Mundial. Binet carga bien de tensi\u00f3n estas escenas. Les pone la suficiente carga de dinamita para que el lector las devore. Pero la acci\u00f3n b\u00e9lica no llega hasta el \u00faltimo cuarto del libro. Antes debemos serpentear por la vida pesonal del autor, enfrascado en sus investigaciones sobre el atentado, en sus amor\u00edos y en sus viajes a Chequia, intercalados por la propia evoluci\u00f3n de los protagonistas de su historia. Cuenta sus avances, critica otros libros escritos sobre el mismo tema y hace hincapi\u00e9 una y otra vez en su disconformidad con la costumbre\u00a0de inventarse di\u00e1logos para contribuir al dramatismo de la narraci\u00f3n. \u00c9l prefiere las nueces peladas en el plato. Esto fue as\u00ed. \u00bfQu\u00e9 dijeron? No lo s\u00e9. Quiz\u00e1s exagere un tanto en atrincherarse en este debate literario, que comparte con el lector, pero lo cierto es que el francesito logra construir una historia trepidante. <\/strong><\/p>\n<p><strong>La base se la regal\u00f3 la propia Historia. \u00c9l a\u00f1adi\u00f3 unas dosis de trasgresi\u00f3n propias del treinta\u00f1ero y acab\u00f3 por llevar a buen puerto un episodio conmovedor. No se recrea en el atentado, lo cual aunque parece a priori un castigo\u00a0para quien pas\u00f3 de las 300 primeras p\u00e1ginas de ambientaci\u00f3n\u00a0puede acabar\u00a0por entenderse como un ejercicio de &#8216;honestidad&#8217;. De todas formas, le hubiera perdonado\u00a0(o agradecido) que\u00a0recurriera a\u00a0la ficci\u00f3n para prolongar el momento culminante de la novela: la muerte de Heydrich y la cruel venganza de los nazis.\u00a070 a\u00f1os despu\u00e9s, en Praga, siguen intactas las huellas de los disparos.<\/strong><\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Acabo de terminar &#8216;HHhH&#8217;. Confiesa el autor, Laurent Binet (Par\u00eds, 1972), que su idea era titularlo &#8216;operaci\u00f3n Antropoide&#8217;. Pero el editor se neg\u00f3 en redondo. Le parec\u00eda un t\u00edtulo de &#8216;serie B&#8217;. En cambio, con sus cuatro haches logra el efecto llamada. 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