{"id":2301,"date":"2012-03-14T09:27:01","date_gmt":"2012-03-14T08:27:01","guid":{"rendered":"http:\/\/blog.elcomercio.es\/campoyplayu\/?p=2301"},"modified":"2012-03-14T09:27:01","modified_gmt":"2012-03-14T08:27:01","slug":"gijon-meca-del-cine","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elcomercio.es\/campoyplayu\/2012\/03\/14\/gijon-meca-del-cine\/","title":{"rendered":"Gij\u00f3n, meca del cine"},"content":{"rendered":"<p><strong>Volvimos a Gij\u00f3n muchos a\u00f1os despu\u00e9s. Le pedimos al taxista que nos dejara en el Tostadero. Bajamos emocionados, nos aproximamos a la barandilla y la asimos con fuerza. Nuestras manos reflejaban el paso del tiempo. En aquella playa de San Lorenzo hab\u00edamos bailado como locos casi medio siglo atr\u00e1s. Luego hab\u00edamos nadado alrededor del &#8216;Bounty&#8217; y al d\u00eda siguiente nos casamos en el Sal\u00f3n de Recepciones del <!--more-->Ayuntamiento. Ahora, ten\u00edamos ante nosotros una r\u00e9plica de aquel nav\u00edo anclada en la bah\u00eda gijonesa como reclamo tur\u00edstico. Unos botes se acercaban cada poco cargados de viajeros. Desde el paseo, ve\u00edamos sus peque\u00f1os cuerpos recorriendo la cubierta al tiempo que reluc\u00edan algunos flashes. Atardec\u00eda. Caminamos despacio hasta la Lloca, dimos dos vueltas en torno a la escultura de Muriedas, como era nuestra costumbre, y nos fuimos al hotel. C\u00f3mo hab\u00eda cambiado la ciudad. Desde el rodaje de &#8216;Rebeli\u00f3n a bordo&#8217;, suspendido primero por la espantada de Marlon Brando y Tarita, cogida ahora de mi brazo, y reanudado despu\u00e9s de sendas lunas de miel; la de Marlon con Marilyn en Tazones; y la nuestra, perdidos\u00a0por Caldones, Llantones y el\u00a0Monte Deva; Gij\u00f3n se hab\u00eda convertido en la meca europea del cine. Hab\u00eda acogido numerosos rodajes y\u00a0alojado a numerosas estrellas, algunas de las cuales hab\u00edan fijado su residencia en la city. En la calle San Bernardo, de hecho, luc\u00edan estrellas en las aceras como en Sunset Boulevard.<\/strong><\/p>\n<p><strong>A la ma\u00f1ana siguiente alquilamos una embarcaci\u00f3n para hacer un tour. Nos aproxim\u00f3 primero hasta El Musel. La ladera que se empinaba hacia la Campa Torres era ahora una r\u00e9plica del Monte Rushmore, de Dakota del Sur. S\u00f3lo que en vez de Washington, Jefferson, Lincoln y Roosevelt; se pod\u00edan ver esculpidos en piedra a Marilyn Monroe, Marlon Brando, Tatita\u00a0y Tini Areces. Se homenajeaba a los tres primeros por la fama dada a la ciudad. Y quien hab\u00eda tenido la monumental idea se a\u00f1adi\u00f3 a s\u00ed mismo como quien no quiere la cosa. Sin embargo, un comando asturchale hab\u00eda atentado varias veces contra su figura, seg\u00fan cont\u00f3 el patr\u00f3n del barco, hasta hacerla irreconocible. O sea, que la visi\u00f3n era la de las tres estrellas del cine y un cuarto rostro que parec\u00eda picado de viruelas. Yo contempl\u00e9 la imagen p\u00e9trea de Tarita; luego la mir\u00e9 a ella, ya sexagenaria, y la vi igual de bella que siempre. Nos besamos con ternura.<\/strong><\/p>\n<p><strong>Tras doce a\u00f1os en la Polinesia llevando una vida ind\u00edgena en una caba\u00f1a, a diez pasos de un mar cristalino, hab\u00edamos decidido regresar. Quer\u00edamos ver de nuevo Gij\u00f3n y\u00a0ver de nuevo a\u00a0la familia. Achacosos, pero vivos a fin de cuentas, nos hab\u00edamos citado los\u00a0diez\u00a0hermanos que sum\u00e1bamos ambos (tres ella y siete yo)\u00a0en un lujoso hotel\u00a0dise\u00f1ado en La Providencia por Norman Foster. Una gran cristalera ofrec\u00eda unas espectaculares vistas de la bah\u00eda, ba\u00f1ada ahora de neones y con un ruido de fondo que triplicaba al que record\u00e1bamos. El reencuentro fue emotivo. Recordamos aquellas dos ligas ganadas con Clemente contra viento y marea tras salvarnos in extremis. Tambi\u00e9n nos comprometimos a volver a reunirnos el verano siguiente en Tahit\u00ed. Bebimos sidra hasta reventar y, con el Escocia ya en ruinas, bajamos a tomar un carajillo al Dindurra, que ahora abr\u00eda por las noches. All\u00ed nos topamos con Abbas Kiarostami. El director iran\u00ed, consagrado con su inolvidable pel\u00edcula &#8216;El sabor de las cerezas&#8217;, buscaba ahora \u00a0exteriores en Gij\u00f3n para su nueva obra: &#8216;Pomarada&#8217;. En otra mesa nos aguardaban Cr\u00e1neo\u00a0y Sese\u00f1a. \u00c9l gastaba, en su vejez, sombrero de paja con pluma de ave y usaba amplias camisas de seda blancas como la nieve. Ella fumaba en boquilla. Ambos se hab\u00edan consagrado con las nuevas entregas de &#8216;Torrente&#8217;, en concreto los cap\u00edtulos XV, XVI y XII, adem\u00e1s de intervenir en una pel\u00edcula de vampiros rodada por Tarantino en Jove, y recib\u00edan continuas ofertas de Hollywood. Sin embargo, las rechazaban todas. S\u00f3lo sal\u00edan de Bilbao para comprar nuevos sombreros en provincias lim\u00edtrofes. Y su viaje hasta Gij\u00f3n era toda una deferencia con Tarita y conmigo. <\/strong><\/p>\n<p><strong>Las hierbas medicinales tahitianas, todo un arte en las manos expertas de Tarita, hab\u00edan permitido prolongar la vida de nuestros padres hasta rondar plet\u00f3ricos\u00a0los cien a\u00f1os. Los suyos hab\u00edan comprado una parcela en la senda del Cervig\u00f3n. All\u00ed hab\u00edan instalado un h\u00edbrido de chozas de paja, m\u00f3dulos de cristal y piscinas descubiertas. Todo un oasis de paz adonde hab\u00edan invitado a los m\u00edos. Practicaban yoga, fumaban hierba y cultivaban todo tipo de plantas y hortalizas. All\u00ed nos fuimos a rematar la fiesta. Nos esperaban con una orquesta de cumbias\u00a0y una fiesta de la pi\u00f1a colada, evocando los tiempos del Tik. Ante nosotros, las luces nocturnas de Gij\u00f3n resultaban deslumbrantes. Cr\u00e1neo se quit\u00f3 un momento el sombrero, lo agit\u00f3 frente a su rostro\u00a0y reflexion\u00f3 sobre el tiempo pasado, antes de lanzar una risotada. Tras jugar un futbol\u00edn con los broders, agarr\u00e9 a Tarita por la cintura, nos acercamos al paseo y con la vista puesta en los brillos del oleaje le pregunt\u00e9: \u00bfNos quedamos?<\/strong><\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Volvimos a Gij\u00f3n muchos a\u00f1os despu\u00e9s. Le pedimos al taxista que nos dejara en el Tostadero. 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