{"id":2452,"date":"2012-04-16T08:18:48","date_gmt":"2012-04-16T07:18:48","guid":{"rendered":"http:\/\/blog.elcomercio.es\/campoyplayu\/?p=2452"},"modified":"2012-04-16T08:18:48","modified_gmt":"2012-04-16T07:18:48","slug":"de-chipiona-al-infierno","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elcomercio.es\/campoyplayu\/2012\/04\/16\/de-chipiona-al-infierno\/","title":{"rendered":"De Chipiona al infierno"},"content":{"rendered":"<p><strong>Llevo unos d\u00edas sumido en un infierno mental. Nunca calificar\u00e9 a Gij\u00f3n de infierno. Pero volver de C\u00e1diz, de sus playas, de su gastronom\u00eda, de su placidez para sumergirte en un manto de lluvia y fr\u00edo est\u00e1 resultando algo duro de pelar. Siento a Gij\u00f3n h\u00famedo y recuerdo a C\u00e1diz seco; siento a Gij\u00f3n m\u00e1s bien entristecido, apesadumbrado, y recuerdo a C\u00e1diz alegre, vital. Desde que vol\u00e9 en Ryanair, de vuelta, el pasado mi\u00e9rcoles, lanzo un ancla cada cinco minutos rumbo a Chipiona. Tras sobrevolar Espa\u00f1a, se agarra primero en el Bar La Pe\u00f1a B\u00e9tica, donde desayunas tu zumito de naranja y tu tosta <!--more-->de pan con tomate mientras te recreas en sus cuatro paredes: futbolistas del Betis en una, presididos, c\u00f3mo no, por Rafael Gordillo; cuatro marcos en otra, a saber: una jovenc\u00edsima Roc\u00edo Jurado emergiendo de las aguas marinas junto al faro de Chipiona, una Virgen y dos leyendas. Una dice &#8216;Hay sangr\u00eda&#8217;. La otra, &#8216;Hay caracoles y cabrillas&#8217;. En todas las paredes\u00a0lucen azulejos verdiblancos y tras la barra hay\u00a0un camarero guas\u00f3n. Mientras desayunas, pones la antena. Cuatro mujeronas se lanzan puyas continuamente y r\u00eden. Da gusto su buen humor. Contagia. Con su alegr\u00eda de vivir, sales al mar\u00a0y te pones a caminar por la inmensa playa de la Ballena un par de horas, hasta quedar a los pies de Rota. A la vuelta, paras en un chiringuito para comer rico con la vista puesta en el cielo azul. Hay 19 grados y una leve brisa fresca. <\/strong><\/p>\n<p><strong>A media tarde, siesteas un poco en la habitaci\u00f3n. Luego lees con los dos balcones abiertos, con murmullos gaditanos seis metros abajo, en la calle, por donde a las ocho pasar\u00e1 una procesi\u00f3n. En Sanl\u00facar de Barrameda, tras toparte con otra procesi\u00f3n, llegas a la plaza del Cabildo y no cabe un alma. Vuelta a Chipiona. All\u00ed, en una preciosa bodega, la mesa se llena con los siguientes manjares: un plato de jam\u00f3n ib\u00e9rico, unas aceitunas gordas, rotas y jugosas, un plato de chicharr\u00f3n, una media de manzanilla casera (luego, otra media) y, de postre, moscatel tambi\u00e9n casero. Elevado el paladar a los altares, duermes once horas, que para eso se hicieron las vacaciones. <\/strong><\/p>\n<p><strong>Podr\u00edas repetir el plan exactamente los seis d\u00edas y resultar\u00eda maravilloso. Pero le vas introduciendo peque\u00f1as variables. El d\u00eda m\u00e1s soleado lo pasas entero en la playa, con silla y sombrilla. Ese quiz\u00e1 te brinde la sensaci\u00f3n de mayor haraganer\u00eda. Espatarrado, displicente, leyendo la \u00faltima novela de Houellebecq, mirando a veces a izquierda y derecha la inmensidad del arenal, donde imaginas en lontananza, semisumergida, la estatua de la libertad, tal cual aparece en &#8216;El planeta de los simios&#8217;; con espor\u00e1dicos paseos y un par\u00f3n para saciar el hambre en un chiringuito apoyado en un tonel. Esta imagen playera es el ancla que m\u00e1s veces lanzo estos d\u00edas mientras me protejo de la lluvia. Se incrusta en la arena de C\u00e1diz y saltas a la maroma, desde este humedecido Cant\u00e1brico, como si\u00a0fuera una tirolina. Mi reino por tres horas de paz solar. Pero las brumas de Gij\u00f3n oprimen la vista y el olfato.<\/strong><\/p>\n<p><strong>El tercer lanzamiento es al barco cogido en Sanl\u00facar de Barrameda para navegar trece kil\u00f3metros Guadalquivir arriba con una parada en cada orilla, ambas en Do\u00f1ana: a la derecha, el parque natural, donde producen sal a saco; a la izquierda, el parque nacional, donde, llegados a un edificio mirador, puedes contemplar por unas ranuras un precioso paraje de hierba rala y matorral salpicado de manadas de gamos y cig\u00fce\u00f1as\u00a0picoteando el suelo. Tal parece un peque\u00f1o para\u00edso terrenal. El cuarto ancla, el del paladar, tiene en la plaza del Cabildo de Sanl\u00facar muchas sedes; el Barbiana, el Balbino, la Gitana&#8230; Sentarte, pedir tu manzanilla y empezar a recitar tapas y medias raciones es una experiencia aut\u00e9nticamente religiosa: ca\u00f1a\u00edllas, salmorejo, huevas ali\u00f1\u00e1s,\u00a0jam\u00f3n, ortiguillas, caz\u00f3n&#8230; Acabas y te apetece empezar otra vez.<\/strong><\/p>\n<p><strong>El quinto ancla es el viaje adicional realizado durante el retorno a Sevilla para coger el avi\u00f3n. Tras una parada en Arcos de la Frontera, seguir la carretera que se adentra en la sierra de Grazalema es un culto a la vista. Pueblan estos montes los pinsapos, un tipo de pino end\u00e9mico\u00a0que adorna\u00a0un paraje rocoso. Tras hacer cumbre, a dos kil\u00f3metros del descenso se descubre Grazalema mirando al otro valle. Es la localidad que recoge m\u00e1s lluvia al a\u00f1o en toda Espa\u00f1a, un bonito pueblo blanco en una ubicaci\u00f3n privilegiada. La \u00faltima escala es Ubrique, que deslumbra blancura, tras una curva, haciendo un luminoso contraste con una monta\u00f1a gris. Con estas im\u00e1genes en las alforjas, despegar rumbo a Santander constituye un aut\u00e9ntico acto contra natura en esta lluviosa \u00e9poca del a\u00f1o. Pero aqu\u00ed estoy, en casa, escribiendo algo as\u00ed como &#8216;mi felicidad son recuerdos de un balc\u00f3n de Chipiona&#8230;&#8217; para darme \u00e1nimo a m\u00ed mismo y a quien me quiera escuchar. C\u00e1diz, C\u00e1diz, C\u00e1i&#8230; A tus brazos acudir\u00e9 cuando me convierta en un feliz jubileta liberado por el tiempo y el espacio. <\/strong><\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Llevo unos d\u00edas sumido en un infierno mental. Nunca calificar\u00e9 a Gij\u00f3n de infierno. 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