{"id":2704,"date":"2012-05-30T08:53:23","date_gmt":"2012-05-30T07:53:23","guid":{"rendered":"http:\/\/blog.elcomercio.es\/campoyplayu\/?p=2704"},"modified":"2012-05-30T08:53:23","modified_gmt":"2012-05-30T07:53:23","slug":"dalai-perdiz","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elcomercio.es\/campoyplayu\/2012\/05\/30\/dalai-perdiz\/","title":{"rendered":"Dalai Perdiz"},"content":{"rendered":"<p><strong>\u00bfQui\u00e9n tiene diez d\u00edas libres para dedicarlos a la meditaci\u00f3n? Quiz\u00e1s cumplamos cincuenta o cien a\u00f1os sin haber tenido ese margen de maniobra o, aun teni\u00e9ndolo, sin haberlo hecho. Llegan las vacaciones, organizas un viaje y no paras. As\u00ed que puede resultar normal\u00a0alcanzar la vejez sin haber tenido un solo retiro espiritual en tu vida. A 47 kil\u00f3metros de Barcelona, en un lugar llamado Vipassana, te ofrecen diez d\u00edas de recogimiento, de silencio, de reflexi\u00f3n. Curiosamente, la experiencia es\u00a0a priori\u00a0gratuita, basta inscribirte en su p\u00e1gina web para que te den una fecha en <!--more-->la que ingresar\u00e1n 40 personas deseosas de desconectar. All\u00ed recibir\u00e1n cama, comida y gu\u00eda espiritual. Nada m\u00e1s llegar deber\u00e1n depositar el m\u00f3vil, la cajetilla de tabaco\u00a0y, metaf\u00f3ricamente, la lengua. La charla est\u00e1 prohibida. S\u00f3lo cabe dirigirse al gu\u00eda en caso de duda. Diez d\u00edas despu\u00e9s, a uno le devolver\u00e1n el m\u00f3vil y el tabaco. Y si gusta har\u00e1 un donativo para la causa. Si no, nadie le dir\u00e1 nada.<\/strong><\/p>\n<p><strong>Esta singular experiencia acaba de vivirla en primera persona uno de mis hermanos. Treinta\u00f1ero, soltero, libre de cargas y, como tantos otros, con sus p\u00e1jaros en la cabeza, tom\u00f3 las de villadiego. El primer d\u00eda que le ech\u00e9 en falta, otro hermano me inform\u00f3: est\u00e1 meditando. La frase son\u00f3 extra\u00f1a. Pero era real. Aficionado compulsivo a mil historias (escalada, parapente, setas, abejas, birras,\u00a0etc), de la noche a la ma\u00f1ana se nos hizo budista. Yo, en nuestras co\u00f1as, le llamo Perdiz, simplemente porque hace rima con su nombre. As\u00ed que desde que supe de su encierro ya maquin\u00e9 el nuevo nombre para la vuelta: Dalai Perdiz. Regres\u00f3 Dalai Perdiz de su retiro catal\u00e1n (qu\u00e9 curioso que precisamente los catalanes te regalen una pensi\u00f3n completa en estos tiempos que corren) y este humilde servidor se arrodill\u00f3 ante el nuevo conductor espiritual de la familia para decirle: Maestro, \u00bfqu\u00e9 has aprendido? Entonces comenz\u00f3 a fluir el verbo del hermano recuperado para el clan familiar, con varios kilos menos y una nueva\u00a0fuerza interior:<\/strong><\/p>\n<p><strong>Los horarios eran tempranos. Nos levantaban a las 4.30 de la ma\u00f1ana, desayun\u00e1bamos y nos \u00edbamos a meditar a una amplia habitaci\u00f3n. Te pon\u00edas en la postura budista, con las piernas cruzadas y las manos hacia arriba (que al cabo de las horas te provocaba insoportables dolores), y deb\u00edas concentrarte en tu respiraci\u00f3n. Solo en eso. En el fluir del aire por tu nariz. As\u00ed pasaron los primeros cuatro d\u00edas. Luego la concentraci\u00f3n pas\u00f3 a un \u00fanico punto de\u00a0la cara, el canalillo situado bajo tu nariz, en el centro del bigote. As\u00ed sucedieron otros cuatro d\u00edas con la mente fija en ese punto. La \u00faltima fase fue el cerebro. Alcanzada\u00a0la paz interior, deb\u00edas viajar hacia tu cerebro, recorrerlo, inspeccionarlo, sentirlo; lo cual constituy\u00f3 la experiencia m\u00e1s flipante de todas. Al tercer d\u00eda, no obstante, Dalai Perdiz estuvo a punto de abandonar. Acudi\u00f3 al gu\u00eda y le dijo: &#8216;\u00bfQu\u00e9 cojones es eso de Vipassana? \u00bfVale para algo? \u00bfQu\u00e9 me puede aportar? \u00c9l le respondi\u00f3 con un truco: &#8216;El que quiere conocer el secreto debe entrar&#8217;. No le dijo m\u00e1s. O sea, prueba o vete. No pidas concreci\u00f3n, pues las sensaciones de cada cual\u00a0ser\u00e1n por necesidad diferentes, aunque todas resulten positivas. <\/strong><\/p>\n<p><strong>En este &#8216;templo&#8217; budista, la Perdiz gijonesa merode\u00f3 su nirvana personal. Volvi\u00f3 sin \u00e9l. Pero de tanto concentrarse en su nariz y en su bigote (sin bigote) alguna suerte de\u00a0paz interior se trajo para Gij\u00f3n. Su experiencia me anim\u00f3 a releer &#8216;Buda&#8217;, la fant\u00e1stica biograf\u00eda de Siddhartha Gautama escrita por\u00a0 Deepak Chopra. Tambi\u00e9n repas\u00e9 algunos episodios del segundo libro de\u00a0su &#8216;disc\u00edpulo&#8217; gijon\u00e9s, el paseante del Muro Jos\u00e9 D\u00edez Faixat, quien resumi\u00f3 toda la esencia del budismo en\u00a0su sugerente t\u00edtulo: &#8216;Siendo nada, soy todo&#8217;. Imagina ahora este juntador de letras al se\u00f1or Faixat presidiendo ceremonias budistas en El Rincon\u00edn, con el dalai Perdiz de asistente, postrado a su derecha, y una multitud de personajes an\u00f3nimos esparcidos por la pradera silenciosos, concentrados en la negaci\u00f3n del yo, en despojarse de todo lo superfluo para atrapar la esencia m\u00e1s humilde del hombre, esa en la que su materia se confunde con las olas de la mar y los granos de la arena de la playa. Y el pensamiento, cuando menos, resulta relajante.<\/strong><\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00bfQui\u00e9n tiene diez d\u00edas libres para dedicarlos a la meditaci\u00f3n? Quiz\u00e1s cumplamos cincuenta o cien a\u00f1os sin haber tenido ese margen de maniobra o, aun teni\u00e9ndolo, sin haberlo hecho. Llegan las vacaciones, organizas un viaje y no paras. As\u00ed que puede resultar normal\u00a0alcanzar la vejez sin haber tenido un solo retiro espiritual en tu vida. 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