{"id":2783,"date":"2012-06-08T08:55:27","date_gmt":"2012-06-08T07:55:27","guid":{"rendered":"http:\/\/blog.elcomercio.es\/campoyplayu\/?p=2783"},"modified":"2012-06-08T08:55:27","modified_gmt":"2012-06-08T07:55:27","slug":"mollejas-en-la-tercera-fase","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elcomercio.es\/campoyplayu\/2012\/06\/08\/mollejas-en-la-tercera-fase\/","title":{"rendered":"Mollejas en la Tercera Fase"},"content":{"rendered":"<p><strong>En el valle de Ria\u00f1o, de noche, se contempla uno de los mayores espect\u00e1culos celestes de todo el reino leon\u00e9s. En las fases de Luna Llena, los \u00e1rboles dan sombra, el r\u00edo se asoma en los recodos con un brillo plateado y el cielo te intimida con una aut\u00e9ntica sobredosis de constelaciones y estrellas. Veinte a\u00f1os despu\u00e9s de los heroicos tiempos del Mollejo, aquel personaje de leyenda hab\u00eda acrecentado su legado a la Tierra de la Reina, como se denomina en realidad este bonito valle que prolonga al de Ria\u00f1o, con una constelaci\u00f3n de mollejas que dibujaba en su centro el inolvidable rostro del bar\u00f3n de Munchausen leon\u00e9s. Sus experimentos aerost\u00e1ticos y de navegaci\u00f3n hab\u00edan <!--more-->quedado en un segundo plano cuando, en su senectud, concibi\u00f3 el proyecto final que iba a\u00a0transportarle directamente a\u00a0la inmortalidad. El propio Francisco del Hoyo y sus memorables mollejas habr\u00edan de transmutarse, en el fat\u00eddico momento del tr\u00e1nsito, en un polvo espacial que permanecer\u00eda indeleble por los siglos custodiando aquella tierra de sus amores.<\/strong><\/p>\n<p><strong>De c\u00f3mo lo logr\u00f3 poco se puede decir. Con \u00e9l se llev\u00f3 aquel secreto a la b\u00f3veda celeste. Sin embargo, el resultado saltaba a la vista. En las noches despejadas, entre la Osa Mayor y la Osa Menor pod\u00eda verse con gran nitidez el rostro de Francisco del Hoyo revestido de un aura celestial y rodeado de peque\u00f1as mollejas gravitando a su alrededor. Si a simple vista pod\u00eda percibirse con bastante nitidez, con un telescopio aquella presencia adquir\u00eda una tridimensionalidad espectacular. Su semblante era pl\u00e1cido. Parec\u00eda feliz en aquella suerte de inmortalidad. Su aura parec\u00eda gobernar el valle. As\u00ed lo quisieron ver los parroquianos de todos los pueblos, quienes instauraron una semana festiva en su memoria. Del 7 al 14 de septiembre, Ria\u00f1o, Boca de Hu\u00e9rgano, Villafrea, Los Espejos de la Reina, Barniedo, Portilla de la Reina y Ll\u00e1naves de la Reina celebraban por todo lo alto la Semana de la Molleja, que inclu\u00eda un memorial de ingenios flotantes, una competici\u00f3n de aparatos voladores caseros, un campeonato de tiro al plato (con forma de molleja), unas jornadas gastron\u00f3micas sobre la molleja que reun\u00edan a los m\u00e1s prestigiosos cocineros de la piel de toro nacional y un marat\u00f3n de chismes a base de ginebra. <\/strong><\/p>\n<p><strong>Por si estos atractivos fueran pocos, el sal\u00f3n de mozos de Boca de Hu\u00e9rgano acog\u00eda igualmente un simposio sobre la molleja en el que tomaban parte prestigiosos conferenciantes de las m\u00e1s variopintas disciplinas. Se desgranaban los \u00faltimos estudios, los m\u00e1s recientes experimentos sobre combinaci\u00f3n de sabores, el erotismo de la molleja o su trasversalidad en el pensamiento filos\u00f3fico leon\u00e9s. Pese a los avances que se inventariaban cada a\u00f1o, el comit\u00e9 de mollejos honoris causa no dejaba de constatar, una y otra vez, que las mollejas plancha de Francisco del Hoyo jam\u00e1s tendr\u00edan rival. En su sencillez, su corte, su toque de ajo; y la deliciosa ensalada de acompa\u00f1amiento; se produc\u00edan tal concatenaci\u00f3n de sensaciones que el paladar alcanzaba el \u00e9xtasis m\u00e1s absoluto que imaginarse pueda. Nadie dudaba en estos c\u00f3nclaves de que en ese poder m\u00e1gico de sus mollejas radicaba la trasmutaci\u00f3n a la inmortalidad celestial del autor.<\/strong><\/p>\n<p><strong>El 14 de septiembre la fiesta culminaba, a medianoche, con un fen\u00f3meno paranormal que sum\u00eda en el \u00e9xtasis m\u00e1s absoluto a los habitantes de la Tierra de la Reina. Con la b\u00f3veda celeste puntualmente despejada, aquel rostro incandescente de Francisco del Hoyo experimentaba un leve\u00a0movimiento que insuflaba,\u00a0a trav\u00e9s de su boca, miles de mollejas plancha por todo el espacio. Aquella lluvia de mollejas llenaba los platos de los expectantes vecinos, que los enfocaban al aire esperando su raci\u00f3n celestial. Ni una sola se ca\u00eda al suelo. A continuaci\u00f3n desaparec\u00eda esa leve brisa aparejada a\u00a0aquel fen\u00f3meno y recuperaba la noche su quietud. El banquete posterior, con un buen vino tinto y ensaladas, sum\u00eda al pueblo en\u00a0un \u00e9xtasis del que no se recuperaba hasta dos o tres d\u00edas despu\u00e9s.<\/strong><\/p>\n<p><strong>Tol\u00eds, albacea del imperio mollejil, proclamaba al cabo de\u00a0una semana, desde el torre\u00f3n medieval de Boca de Hu\u00e9rgano, las mayores y mejores aportaciones de la edici\u00f3n reci\u00e9n concluida, anunciaba la impresi\u00f3n de un nuevo tomo de la Semana de la Molleja y convocaba la celebraci\u00f3n del siguiente festejo. Segu\u00eda a su proclama un toque de corneta protagonizado por cuatro espigados j\u00f3venes de raza negra. Y el populacho retornaba a los quehaceres del campo. Por las ventanas de Los Madrugos escapaban los c\u00e1nticos de las dos fornidas\u00a0somal\u00edes, ya cincuentonas,\u00a0que hab\u00edan perpetuado con esmero la f\u00f3rmula magistral de las mollejas plancha de Francisco del Hoyo del Hoyo. <\/strong><\/p>\n<p><strong>(fin del triduo mollejil)<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>PD.-Hoy resulta imposible no tener un recuerdo para Manolo Preciado, quien podr\u00eda\u00a0estar ya tom\u00e1ndose\u00a0unos chismes con\u00a0el se\u00f1or\u00a0Madrugo en plena tertulia celestial mientras degustan unas&#8230;<\/strong><\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En el valle de Ria\u00f1o, de noche, se contempla uno de los mayores espect\u00e1culos celestes de todo el reino leon\u00e9s. En las fases de Luna Llena, los \u00e1rboles dan sombra, el r\u00edo se asoma en los recodos con un brillo plateado y el cielo te intimida con una aut\u00e9ntica sobredosis de constelaciones y estrellas. Veinte [&hellip;]<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on get_the_excerpt --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on get_the_excerpt --><\/p>\n","protected":false},"author":41,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[13],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.elcomercio.es\/campoyplayu\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2783"}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.elcomercio.es\/campoyplayu\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.elcomercio.es\/campoyplayu\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcomercio.es\/campoyplayu\/wp-json\/wp\/v2\/users\/41"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcomercio.es\/campoyplayu\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=2783"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/blogs.elcomercio.es\/campoyplayu\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2783\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.elcomercio.es\/campoyplayu\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=2783"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcomercio.es\/campoyplayu\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=2783"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcomercio.es\/campoyplayu\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=2783"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}