{"id":2829,"date":"2012-06-15T06:54:08","date_gmt":"2012-06-15T05:54:08","guid":{"rendered":"http:\/\/blog.elcomercio.es\/campoyplayu\/?p=2829"},"modified":"2012-06-15T06:54:08","modified_gmt":"2012-06-15T05:54:08","slug":"la-imagen-del-mollejo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elcomercio.es\/campoyplayu\/2012\/06\/15\/la-imagen-del-mollejo\/","title":{"rendered":"La imagen del Mollejo"},"content":{"rendered":"<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" src=\"\/campoyplayu\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2012\/06\/mollejo1.jpg\" alt=\"\" width=\"203\" height=\"300\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Repesco esta fotograf\u00eda a modo de guinda. Est\u00e1 tomada en el verano de 2001 una de esas tardes en las que llamaba a Francisco desde el r\u00edo para que fuera encendiendo la plancha. Aquel d\u00eda com\u00ed unas ricas mollejas con mi amigo Pablo en la terraza antes de volver para Gij\u00f3n. Nos inmortalizamos <!--more-->tambi\u00e9n el uno al otro, pero la foto importante fue la del &#8216;Madrugo&#8217;, &#8216;Paco&#8217;, &#8216;Molle&#8217;. En el siguiente viaje le llev\u00e9 esta imagen ampliada y enmarcada en versi\u00f3n casera, con las cl\u00e1sicas grapas. Pensaba que la colgar\u00eda en las paredes del bar, pero en sucesivas visitas\u00a0certifiqu\u00e9 mi error. Aquella ruda pregunta que me hizo nada m\u00e1s verla hab\u00eda sido demasiado determinante: &#8220;\u00bfQui\u00e9n es \u00e9ste?&#8221;. A Francisco no le gust\u00f3 que saliera un desconocido oteando su raci\u00f3n de mollejas plancha y esa presencia an\u00f3nima se antoj\u00f3 demasiado inc\u00f3moda para colgar la estampa. Cosas de la &#8216;alta monta\u00f1a&#8217;.<\/strong><\/p>\n<p><strong>La relaci\u00f3n de comentarios que han ido enriqueciendo el post &#8216;El Mollejo&#8217;, dedicado a su memoria, me han animado a rememorarlo en carne y hueso. L\u00e1stima que no lo fotografiara de cuerpo entero para que luciera madre\u00f1as. Ha sido maravilloso comprobar c\u00f3mo las nuevas tecnolog\u00edas nos permiten que un escrito fabricado en Gij\u00f3n pueda ser le\u00eddo en Boca de Hu\u00e9rgano, Le\u00f3n, Bilbao, Madrid, etc; por personas para las que El Madrugo fue un lugar especial. Algunas de ellas han dejando aqu\u00ed, en Campo y Playu, sus recuerdos hasta completar, con variopintos detalles, la historia de aquel entra\u00f1able bar y de su due\u00f1o. &#8220;Madrugo, \u00a1pon cacahuetes, hostia!&#8221;, rescat\u00f3 Agust\u00edn. Remoloneaba un poco, te obligaba a reclamarlos tres veces, met\u00eda la mano en aquella gran bolsa y la abr\u00eda sobre la barra, sin plato ni nada parecido. A Alba, en cambio, le vienen a la memoria los champi\u00f1ones picantes de tapa\u00a0para acompa\u00f1ar al verm\u00fa\u00a0los fines de semana (a veces, tambi\u00e9n eran mejillones). Dec\u00eda la clientela que abusaba siempre del picante para aumentar la sed de vinos. Y seguramente fuera verdad. Susana hace alusi\u00f3n al gusto del Mollejo por las mujeres. Ni que fuera tonto. Pero revela una curiosa clasificaci\u00f3n del g\u00e9nero femenino que bien merecer\u00eda un cartel ilustrativo: anojas, doblenas y fresenas. Sin embargo, no quiso pasar por\u00a0m\u00e1s altar que el de su bar. &#8220;D\u00e9jate de l\u00edos&#8230;&#8221;.<\/strong><\/p>\n<p><strong>Nos cuenta Blas un incidente automovil\u00edstico tras una noche de fiesta en Villafrea, al quedar atascado con su Land Rover en el puente de salida a la general. Cree recordar que sacaron a Francisco del apuro unos fornidos mozos de Portilla. Y apostilla: &#8220;Cuenta la leyenda que Paco conduc\u00eda con madre\u00f1as&#8230;&#8221;. Tras la semblanza real y otras dos figuradas (Vida y aventuras del Mollejo y Mollejas en la Tercera Fase) culmino este improvisado \u00e1lbum de recuerdos cuatro a\u00f1os despu\u00e9s de la alta traici\u00f3n del Molle, al dejarnos con el pie cambiado,\u00a0con la grand\u00edsima satisfacci\u00f3n de haberlo &#8216;resucitado&#8217; estos d\u00edas para ese grupo de privilegiados que pasamos horas, d\u00edas, semanas y meses en su bar. \u00a1Salud, Francisco!<\/strong><\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; Repesco esta fotograf\u00eda a modo de guinda. Est\u00e1 tomada en el verano de 2001 una de esas tardes en las que llamaba a Francisco desde el r\u00edo para que fuera encendiendo la plancha. Aquel d\u00eda com\u00ed unas ricas mollejas con mi amigo Pablo en la terraza antes de volver para Gij\u00f3n. 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