{"id":2910,"date":"2012-07-23T08:18:30","date_gmt":"2012-07-23T07:18:30","guid":{"rendered":"http:\/\/blog.elcomercio.es\/campoyplayu\/?p=2910"},"modified":"2012-07-23T08:18:30","modified_gmt":"2012-07-23T07:18:30","slug":"philip-roth-on-the-beach","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elcomercio.es\/campoyplayu\/2012\/07\/23\/philip-roth-on-the-beach\/","title":{"rendered":"Philip Roth on the beach"},"content":{"rendered":"<p><strong>Vaciones 2012\u00a0 (3)<\/strong><\/p>\n<p><strong>Estar con Philip Roth en la playa es una experiencia placentera. En Costa Ballena o en Cabo Trafalgar o en El Palmar, con las sillas desplegadas bajo una buena sombrilla; con veintimuchos grados y, a ser posible, viento suave de Poniente; Roth es un oportuno compa\u00f1ero de folganza, adem\u00e1s, claro est\u00e1, de la bella dama que acompa\u00f1a al lector. Si el p\u00fablico es escaso en el arenal, como el flamante premio Pr\u00edncipe de Asturias de las Letras 2012 <!--more-->tiene por costumbre desnudarse ante sus lectores,\u00a0\u00e9ste hace lo propio y abre sus libros como vino al mundo, con el mar por testigo y el ba\u00f1ador haciendo de oportuno intermediario hecho una pelota sobre sus atributos (no se vaya a escandalizar alguna paseante metida en a\u00f1os o en conventos). De modo que mientras el aire fresco recorre\u00a0el cuerpo con entera libertad, Roth comienza a narrar su infancia, su adolescencia, sus complejos familiares, su turbulenta relaci\u00f3n con las mujeres, sus obsesiones sexuales, su singular juda\u00edsmo (cr\u00edtico pero persistente en toda su obra, luego no tan cr\u00edtico) hasta\u00a0que su mundo comienza a convivir en buena hermandad con la atm\u00f3sfera gaditana. <\/strong><\/p>\n<p><strong>En Trafalgar\u00a0toca &#8216;La mancha humana&#8217;. La playa est\u00e1 presidida al Este por el insigne faro, mientras al Oeste se pierde la vista en un roquero a cuya vuelta prosigue convertida en El Palmar, as\u00ed durante varios kil\u00f3metros, hasta chocar con Conil de la Frontera.\u00a0Trazas un muro de arena con\u00a0el pie con la pierna recta estirada, de modo que\u00a0el cuerpo funcione como un comp\u00e1s. Es un muro por tanto curvo sobre el que enseguida trepa un peque\u00f1o escarabajo negro. Pasa de un lado a otro y sigue su camino. Entonces toca profundizar en Coleman, un personaje atormentado, confuso y culto cuya traum\u00e1tica salida de la Univesidad donde hab\u00eda sido un brillante rector condiciona toda la trama. Novela entretenida, muy bien rematada. Sin embargo, cuando en la siguiente escala playera la ataque la esposa se abrir\u00e1 un interesante debate marital. El personaje, a sus 71 a\u00f1os, viudo y repudiado por la comunidad universitaria, se l\u00eda con una mujer de la limpieza mucho m\u00e1s joven marcada por la fatalidad. \u00c9l pone sabidur\u00eda y ella, sexo, trasgresi\u00f3n y compa\u00f1\u00eda. Ambos son dos almas solitarias. De ah\u00ed que yo no vea mal en absoluto su uni\u00f3n. A la esposa, en cambio, le parece que no es coherente con su pasado. Piensa b\u00e1sicamente en los hijos del protagonista. Pues yo me alegrar\u00eda por mi padre si \u00e9l est\u00e1 a gusto, insisto. El debate anima la tarde tras haber abierto un par\u00e9ntesis playero para tomar dos gazpachos y una ensaladilla sobre un tonel. Bendito debate.<\/strong><\/p>\n<p><strong>Mientras la esposa se cabrea con Coleman en Costa Ballena, su oponente se divierte con &#8216;El mal de Portnoy&#8217;, el libro m\u00e1s trasgresor de Roth, donde cuenta los traumas de su infancia, la etapa de pajillero\u00a0adolescente (su polla protagoniza cap\u00edtulos enteros) y sus turbulentas relaciones con las t\u00edas, en quienes ve b\u00e1sicamente co\u00f1os con patas. Lo escribe desde el horizonte de los treintaipico a\u00f1os. Adem\u00e1s de su mundo sexual, Roth destripa el mundo familiar. Pinta una familia \u00f1o\u00f1a, los Portnoy, con padres petardos, insufribles, rid\u00edculos, pesaos, obsesionados con las normas, con la limpieza, con las costumbres jud\u00edas; contra las que se rebela el autor. \u00bfAutobiogr\u00e1fico? Parece bastante. Leyendo &#8216;El mal de Portnoy&#8217; suelto alguna sonora carcajada en plena playa, pero cuando la esposa me pregunta le matizo: Este libro ye pa paisanos. Si cae en sus manos, el debate sobre Coleman no ser\u00e1 m\u00e1s que un aperitivo. Tachar\u00e1 a Roth de machista, de mis\u00f3gino y de m\u00e1s cosas; seguramente con raz\u00f3n, pero yo me lo estoy pasando bomba con el libro que, adem\u00e1s de todo lo dicho, est\u00e1 escrito con alta calidad literaria, como &#8216;La mancha humana&#8217; y como &#8216;La conjura contra Am\u00e9rica&#8217;, le\u00eddo a principios de a\u00f1o. <\/strong><\/p>\n<p><strong>De &#8216;Portnoy&#8217; s\u00f3lo me queda una duda importante. \u00bfC\u00f3mo le sentar\u00eda a los padres de Philip Roth? Ahora que, acabadas las vacaciones, inmerso en las brumas veraniegas de Gij\u00f3n, apuro las \u00faltimas hojas de &#8216;Patrimonio&#8217; creo que su familia le habr\u00e1 perdonado; en especial su padre. Si tritur\u00f3 a los Portnoy en su momento, luego encumbr\u00f3 la figura paterna en ese libro que arranca con el diagn\u00f3stico de un tumor cerebral que determinar\u00e1 los \u00faltimos d\u00edas de un\u00a0jud\u00edo de 86 a\u00f1os. Ese se\u00f1or es su padre y el autor le cuidar\u00e1 esos meses finales\u00a0como nadie. <\/strong><strong>Cuando le dieron el Premio Pr\u00edncipe de Asturias de\u00a0las Letras 2006\u00a0a Paul Auster, \u00e9ste mostr\u00f3 su extra\u00f1eza por recibir la distinci\u00f3n antes que su maestro. Seis a\u00f1os despu\u00e9s, se ha hecho\u00a0justicia, aunque Roth haya abierto alg\u00fan que otro debate en las playas gaditanas.<\/strong><\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Vaciones 2012\u00a0 (3) Estar con Philip Roth en la playa es una experiencia placentera. 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