{"id":3030,"date":"2012-08-28T09:03:45","date_gmt":"2012-08-28T08:03:45","guid":{"rendered":"http:\/\/blog.elcomercio.es\/campoyplayu\/?p=3030"},"modified":"2012-08-28T09:03:45","modified_gmt":"2012-08-28T08:03:45","slug":"la-democracia-se-estrello-en-un-avion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elcomercio.es\/campoyplayu\/2012\/08\/28\/la-democracia-se-estrello-en-un-avion\/","title":{"rendered":"La Democracia se estrell\u00f3 en un avi\u00f3n"},"content":{"rendered":"<p><strong>El pueblo no pod\u00eda m\u00e1s. Simplemente, estall\u00f3. La revoluci\u00f3n hab\u00eda llegado como algo natural, de ah\u00ed que ni el Ej\u00e9rcito ni la Polic\u00eda Nacional ni la Guardia Civil hubieran intervenido. Dejaron que la poblaci\u00f3n dictara sentencia. Con la crisis s\u00f3lo hab\u00edan llegado recortes sociales, necesarios por otro lado, pero ni una sola medida de cierto alcance al otro lado de la barrera. Espa\u00f1a segu\u00eda manteniendo una n\u00f3mina de m\u00e1s de medio mill\u00f3n de cargos p\u00fablicos, asesores y otros puestos de designaci\u00f3n directa; circunstancia sobre la cual los analistas hab\u00edan hecho cada vez m\u00e1s diana de sus cr\u00edticas. La Democracia se hab\u00eda dotado a s\u00ed misma de tantos resortes, de tantas instituciones, de tantas capas intermedias donde ir colocando a familias enteras de afines que al Estado no le quedaba otra que: 1.Seguir subiendo impuestos para mantener el &#8216;sistema&#8217;. O 2.Hacer \u00e9l mismo la gran revoluci\u00f3n. Ni qu\u00e9 decir tiene que hizo lo primero.<\/strong><\/p>\n<p><strong><!--more-->En Asturias, donde exist\u00eda en la retina el precedente de la revoluci\u00f3n de Octubre de 1934 y las grandes luchas mineras para preservar privilegios a lo largo de los siglos XX y XXI, el levantamiento se adelant\u00f3 incluso al de Madrid y Barcelona. La Reconquista, 1.300 a\u00f1os despu\u00e9s de Pelayo, arrancaba de\u00a0nuevo\u00a0desde tierras astures. Pero esta vez no fue en Covadonga sino en el aeropuerto. Cosas del progreso.\u00a0El detonante hab\u00eda sido un viaje en avi\u00f3n Madrid-Asturias. Los puestos de primera clase, los de adelante, iban exclusivamente ocupados por pol\u00edticos: o sea, los diputados y senadores astures en el Congreso y el Senado. Eran doce. Y los doce llenaban estos amplios y confortables asientos, cual ap\u00f3stoles del progreso. En las filas siguientes, ya ordinarias, quiso la casualidad que se acomodaran\u00a0medio centenar\u00a0de j\u00f3venes parados que hab\u00edan ido a la capital del reino a hacer un multitudinario examen para el cuerpo de bomberos de la Comunidad de Madrid. Eran fornidos, con gesto duro y una mala hostia acumulada en sus vidas digna de menci\u00f3n. Rondaban los 30 a\u00f1os. Impon\u00edan. Cuando vieron el panorama, los dos mundos que se abr\u00edan entre el suyo, a verlas venir, y el de los pol\u00edticos aut\u00f3ctonos, acomodados, limpitos\u00a0y sonrientes en su mediocridad,\u00a0el ambiente se calde\u00f3 r\u00e1pidamente. Dos hab\u00edan cometido la torpeza adicional de pedirse un copazo. Empezaron a aflorar comentarios en alta voz, insultos cada vez m\u00e1s subidos de tono. Del &#8220;vaya c\u00f3mo vivimos&#8221; la cosa pas\u00f3 enseguida al &#8220;chupones&#8221;, &#8220;ladrones&#8221;, etc, etc. Los pol\u00edticos (de PSOE, PP, IU y Foro), cariacontecidos por la imprudente coincidencia de su pleno al quince, no tuvieron m\u00e1s ocurrencia que pedir respeto, ya en pleno vuelo. Entonces se arm\u00f3 la marimorena. Un parado, muy exaltado, desabroch\u00f3 su cintur\u00f3n y se plant\u00f3 ante el que ped\u00eda respeto, se le hincharon las venas de la frente, le zarande\u00f3 y otros le siguieron hasta arrancar literalmente a los pol\u00edticos de sus asientos. Mejor, vais de pie en el pasillo; les dijeron. Las azafatas poco pod\u00edan hacer. Pidieron orden en vano y advirtieron por megafon\u00eda\u00a0que la Polic\u00eda estaba avisada en el aeropuerto de Asturias, lo que s\u00f3lo contribuy\u00f3 a encender a\u00fan m\u00e1s los \u00e1nimos. El avi\u00f3n aterriz\u00f3 con doce pol\u00edticos tumbados en el suelo del pasillo, insultados y vejados verbalmente por la masa. El resto del pasaje se hab\u00eda sumado a los coros. <\/strong><\/p>\n<p><strong>La noticia de la detenci\u00f3n de treinta aspirantes a bombero encendi\u00f3 a la poblaci\u00f3n civil, que rode\u00f3 la sede de Comisar\u00eda en Oviedo, hasta que los dejaron libres. Se hab\u00eda prendido la llama. De Comisar\u00eda el pueblo se fue a la Junta General del Principado, el Ayuntamiento de Oviedo, las sedes de PP y PSOE, los inmensos edificios administrativos de Llamaquique y Plaza Espa\u00f1a, la Delegaci\u00f3n del\u00a0Gobierno y\u00a0los sindicatos (donde hay tambi\u00e9n mucho vividor y mucho sueld\u00edn, e incluso asesores; seg\u00fan rezaba en una pancarta)&#8230; La revoluci\u00f3n se extendi\u00f3 por toda Asturias como una mancha de aceite y en 24 horas no quedaba un pol\u00edtico ni un cargo p\u00fablico ejerciente. <\/strong><strong>El pueblo nombr\u00f3 entonces a siete sabios para tomar las riendas. En adelante, un comit\u00e9 formado por jubilados em\u00e9ritos tomar\u00eda las decisiones. No cobrar\u00edan sueldo ni dietas. El pueblo los elegir\u00eda, v\u00eda internet, en un sistema de votaci\u00f3n directo. Este modelo, tomado de los pa\u00edses n\u00f3rdicos, anclado en el propio pasado del hombre, que siempre entreg\u00f3 el bast\u00f3n de mando\u00a0de las comunidades a sus mayores, se implant\u00f3 r\u00e1pidamente en toda Espa\u00f1a. En menos de una semana, los 500.000 vividores de la Democracia hab\u00edan pasado a ser ciudadanos de a pie. Y se hab\u00edan suprimido\u00a0pensiones vitalicias como los 150.000 euros de Zapatero.\u00a0Nadie quer\u00eda hablar de dictaduras; pero tampoco de democracia. Su corrupci\u00f3n hab\u00eda llegado a extremos insoportables. Internet facilitar\u00eda la participaci\u00f3n ciudadana.\u00a0Sin &#8216;mediadores&#8217;.<\/strong><\/p>\n<p><strong>A Espa\u00f1a le sigui\u00f3 Grecia. A \u00e9sta Italia. Y Portugal. Cuando en\u00a0Par\u00eds hablaron de la II Revoluci\u00f3n Francesa, de la verdadera toma del poder por parte del pueblo, sin intermediarios, todos los ojos se fijaron en el Principado de Asturias, un peque\u00f1o terru\u00f1o donde, cual aldea gala de Asterix y Obelix, hab\u00eda empezado todo. Lo que hasta entonces hab\u00eda parecido rutinario, un grupo de pol\u00edticos viajando en primera, se hab\u00eda antojado intolerable de la noche a la ma\u00f1ana. Aquel d\u00eda, uno de los parados que volv\u00edan de examinarse en Madrid le\u00eda la noticia de ese diputado gallego que dec\u00eda que con los 5.100 euros que se met\u00eda en el bolsillo las pasaba canutas para llegar a fin de mes al tiempo que reconoc\u00eda\u00a0casi casi abiertamente\u00a0la inutilidad de sus funciones en el Congreso de los Diputados. Le\u00eda esto el joven parado gijon\u00e9s cuando escuch\u00f3 c\u00f3mo dos de los se\u00f1oritos de primera se ped\u00edan un copazo. Y no pudo m\u00e1s. As\u00ed acab\u00f3 la Democracia, se\u00f1ores y se\u00f1oras del jurado, en un avi\u00f3n Madrid-Asturias, donde la clase pol\u00edtica se tom\u00f3 una copa de m\u00e1s. La \u00faltima.<\/strong><\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El pueblo no pod\u00eda m\u00e1s. Simplemente, estall\u00f3. La revoluci\u00f3n hab\u00eda llegado como algo natural, de ah\u00ed que ni el Ej\u00e9rcito ni la Polic\u00eda Nacional ni la Guardia Civil hubieran intervenido. Dejaron que la poblaci\u00f3n dictara sentencia. 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