{"id":3134,"date":"2012-09-24T09:40:54","date_gmt":"2012-09-24T08:40:54","guid":{"rendered":"http:\/\/blog.elcomercio.es\/campoyplayu\/?p=3134"},"modified":"2012-09-24T09:40:54","modified_gmt":"2012-09-24T08:40:54","slug":"voy-poner-un-restaurante-finolis","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elcomercio.es\/campoyplayu\/2012\/09\/24\/voy-poner-un-restaurante-finolis\/","title":{"rendered":"Voy poner un restaurante finolis"},"content":{"rendered":"<p><strong>Creo estar preparado. El restaurante fino es ya un reto asumible. Son muchos los piropos paternos en cada pitanza casera (t\u00fa pod\u00edas ser cocinero, t\u00fa podr\u00edas vivir de esto) y son tambi\u00e9n unos cuantos los templos gastron\u00f3micos visitados. Este verano, sin ir m\u00e1s lejos, hubo dos catas de inter\u00e9s: El Puerto, sabroso, con gran presentaci\u00f3n y marco incomparable; y la Pondala, interesante, pero m\u00e1s convencional, acaso de fama excesiva. Ahora bien, con vistas a poner un ristoran finolis, de esos de plato inmenso, manjar reducido y <!--more-->precio de restallu, me quedo con la experiencia de Casa Gerardo, en el lejano Prendes. Dos veces acud\u00ed en los \u00faltimos tiempos y dos men\u00fas de degustaci\u00f3n deglut\u00ed con sabores excelsos, acompa\u00f1ados de buenos vinos y ambiente sobrio. Bloody Mary, navaja descomunal, croqueta de nos\u00e9qu\u00e9, tronco de pix\u00edn&#8230; Todo delicioso, todo explicado por el gallardo camarero con esos recitados que tal parecen inspirados en G\u00f3ngora y Quevedo juntos (crujiente de navaja de mar con emulsi\u00f3n de lim\u00f3n al vapor, l\u00e1minas de at\u00fan confitadas en jugo de oricio&#8230;). Al espect\u00e1culo gastron\u00f3mico, en Casa Gerardo, le acompa\u00f1a la parafernalia de la puesta en escena de padre e hijo. Est\u00e1 uno a media cena cuando de repente una cara conocida comienza a descender directamente por las escaleras que vienen de la cocina. Ah\u00ed baja el padre, majo \u00e9l, con oficio, con bat\u00edn blanco y gafas, la cara enrojecida como un centollo y las facciones homologables a un ejecutivo nip\u00f3n. Co\u00f1o, si viene a la mesa. Se acerca el patriarca del vetusto negocio y pregunta: \u00a0\u00bfQu\u00e9 tal? Pues muy bien. Luego viene una broma desenfadada. Por ejemplo, comentar\u00a0algo referido a alguna mujer de la mesa, o algo sobre el tiempo en Asturias.\u00a0Dos minutos\u00a0de cortes\u00eda y se va a otra mesa. Lo curioso es que\u00a0media hora\u00a0despu\u00e9s vuelve a &#8216;abrirse&#8217; la pasarela. Entonces baja el hijo. Y comienza una nueva ronda. El muchacho, quiz\u00e1 para romper la timidez, ataca m\u00e1s fuerte que el padre. Viene de la misma escuela, pero le falta su temple. Suelta como un torpedo que vaya moreno de l\u00e1mpara tiene la esposa (falso), as\u00ed como para romper telara\u00f1as de golpe, y luego espeta otra parecida. La experiencia gastron\u00f3mica es buena, el precio un poco obsceno y el show va en la minuta. Uno imagina un progresivo perfeccionamiento seg\u00fan el cual la irrupci\u00f3n de padre e hijo se acompa\u00f1e de una iluminaci\u00f3n directa, redonda, como la de los artistas en el escenario para amenizar a continuaci\u00f3n su recorrido por las mesas cantando temas de ayer y de hoy. Frank Sinatra, Elvis, Musicales; con sombrero blanco en la mano y las luces siguiendo sus trayectorias.<\/strong><\/p>\n<p><strong>Con estas experiencias acumuladas y con los piropos alentadores del pater, maquino ya ese nuevo templo del paladar m\u00e1s fino que ninguno, para el que, a falta de un nombre pegadizo, ilustrativo del rej\u00f3n a endosar al incauto, ya dispongo de una docena de exquisiteces en la comanda. Ah\u00ed van para deleite del lector. Cocina con ra\u00edz+ I+D+I.\u00a0El laboratorio\u00a0gastron\u00f3mico gijon\u00e9s m\u00e1s trasgresor que se recuerde.\u00a0Jam\u00e1s olvidar\u00e1 semejante degustaci\u00f3n si tiene los arrestos y la cartera lo suficientemente dispuestos:<\/strong><\/p>\n<p>1.Sarro caramelizado. 2.Cuesco hidrogenado con trufa. 3.Pelo de co\u00f1o de Prendes al aguacate. 4.Salteado de ladillas bizcas desestructuradas. 5.For\u00fanculo con perejil y l\u00e1mina de alcachofa. 6.Emulsi\u00f3n de \u00e1caros. 7.Verruga deshuesada al champ\u00e1n. 8. Jugos g\u00e1stricos solidificados. 9.Crujiente de test\u00edculo de urogallo al rockefort. 10.Reducci\u00f3n de zarzas. 11.N\u00e9ctares invertidos. 12.Chupito evaporizado.<\/p>\n<p><strong>Este es el avance, en rigurosa exclusiva, de mis exquisiteces. La verdadera revoluci\u00f3n de la cocina gijonesa. Sensaciones nuevas que dejar\u00e1n al cliente\u00a0la cartera del rev\u00e9s. Con crisis o sin ella. Coman, beban y paguen con abundancia. Ese ser\u00e1 mi negocio, a falta de concretar alguna suerte de actuaci\u00f3n musical complementaria.<\/strong><\/p>\n<p><strong>PD.-Si alguien gusta de engrosar la n\u00f3mina de manjares enunciados, la casa tomar\u00e1 nota adecuadamente.<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Creo estar preparado. El restaurante fino es ya un reto asumible. Son muchos los piropos paternos en cada pitanza casera (t\u00fa pod\u00edas ser cocinero, t\u00fa podr\u00edas vivir de esto) y son tambi\u00e9n unos cuantos los templos gastron\u00f3micos visitados. 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