{"id":3141,"date":"2012-09-26T08:48:17","date_gmt":"2012-09-26T07:48:17","guid":{"rendered":"http:\/\/blog.elcomercio.es\/campoyplayu\/?p=3141"},"modified":"2012-09-26T08:48:17","modified_gmt":"2012-09-26T07:48:17","slug":"cuando-fui-una-estrella-televisiva","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elcomercio.es\/campoyplayu\/2012\/09\/26\/cuando-fui-una-estrella-televisiva\/","title":{"rendered":"Cuando fui una estrella televisiva"},"content":{"rendered":"<p><strong>Hubo un tiempo en que fui una estrella televisiva. Apenas se enteraron la familia y cuatro m\u00e1s, pero mi vida cambi\u00f3 por completo. Toda ella giraba en torno a aquella visita semanal a los estudios de la difunta Tele Gij\u00f3n. Aquella cadena innovadora, de la que coger\u00eda la batuta a\u00f1os despu\u00e9s Canal 10, ten\u00eda un largo programa por las ma\u00f1anas que inclu\u00eda un resumen de prensa de\u00a0media hora larga de duraci\u00f3n. Un periodista de EL COMERCIO se presentaba en Tele Gij\u00f3n y comentaba con la <!--more-->presentadora, en vivo y en directo, las noticias del d\u00eda. Ella las le\u00eda, sal\u00edan destacadas en la pantalla tal como las publicaba el peri\u00f3dico y t\u00fa las ampliabas. Eran cuatro o cinco noticias objeto de debate, el programa se emit\u00eda m\u00e1s o menos de una a dos de la tarde y no hab\u00eda margen para la rectificaci\u00f3n. <\/strong><\/p>\n<p><strong>Durante meses fue mi compa\u00f1ero Jota quien desempe\u00f1\u00f3 aquella labor. Pero un buen d\u00eda me endos\u00f3 el chollo. Eso de ir a un programa en directo abri\u00f3 la caja de los truenos (de los nervios) de par en par. As\u00ed que un servidor pens\u00f3: mejor beber un poco. Una hora antes de la cita en Tele Gij\u00f3n entr\u00e9 al Mes\u00f3n El Silo, junto al peri\u00f3dico, y ped\u00ed un martini. Lo beb\u00ed como en el Oeste. Ped\u00ed otro. \u00cddem. Y un tercero. Con tres martinis en el cuerpo all\u00e1 me fui a media ma\u00f1ana. En la sesi\u00f3n de maquillaje me sent\u00ed famoso. En el estudio, acorralado. Mucha luz, una presentadora joven, de mi edad y las c\u00e1maras apunt\u00e1ndote como una ametralladora. Mis terrores se acumulaban: si me trabo, si no s\u00e9 bien qu\u00e9 decir, si de repente me da por echar la pota (por aquello de los martinis). Todo ello en riguroso directo para los gijoneses. Imaginaba titulares al d\u00eda siguiente: &#8216;Periodista de EL COMERCIO pota en directo en Tele Gij\u00f3n&#8217;. Cosas as\u00ed. Pues con aquel miedo esc\u00e9nico, sal\u00ed como pude de aquella primera cita. No sali\u00f3 del todo mal, aunque al repasar la grabaci\u00f3n en casa te daban arcadas de o\u00edr tu propia voz o de escuchar determinadas frases demasiado coloquiales. A la semana siguiente rebaj\u00e9 la dosis a dos martinis. A la tercera, a uno. As\u00ed llegu\u00e9 a la cuarta, en la que me present\u00e9 con &#8216;cero alcohol&#8217; en las venas. \u00a1Con dos cojones! Me cre\u00eda ya domesticado para la televisi\u00f3n, hasta tal punto que lleg\u00f3 a producirse un incidente, no del pelo del de Anne Igartiburu y\u00a0Maril\u00f3 Montero, pero s\u00ed significativo para mi corta experiencia.<\/strong><\/p>\n<p><strong>Cuando estaba en maquillaje, lleg\u00f3 la presentadora para saludar, maja ella, y avanzarme las cuatro o cinco noticias que iba a destacar, con objeto de que pudi\u00e9ramos aclarar o retocar alguna cosa. Con cada una nos extend\u00edamos igual cinco o diez minutos. Aquel d\u00eda la pen\u00faltima era de econom\u00eda, un tost\u00f3n del que no ten\u00eda ocurrencia alguna que comentar. Por ejemplo, &#8216;Arcelor programa para su segundo horno alto una l\u00ednea de galvanizados&#8217;. As\u00ed que le dije: esa c\u00e1mbiamela por la que quieras, que de eso no tengo ni idea. Ah, vale; replic\u00f3. Llega el programa en directo y llega la cuarta pregunta. Se destaca sobre la pantalla la p\u00e1gina de Econom\u00eda donde dice &#8216;Arcelor programa para su segundo horno alto una l\u00ednea de galvanizados&#8217;. Yo miro a la interfecta con cara de asesino. Ella hace como si no pasara nada. No s\u00e9 si se ha olvidado de mi petici\u00f3n o se la ha comido con patatas. Me apetece matarla, pero estamos en directo ante los honorables gijoneses. Entonces llega la preguntita: &#8216;Bueno, Adri\u00e1n, Arcelor programa una nueva l\u00ednea de galvanizados, una iniciativa interesante en estos tiempos que corren\u00b4. Algo as\u00ed, m\u00e1s o menos. La miro de nuevo con cara de criminal, decido in extremis invertir la putada y contesto un escueto: &#8220;Efectivamente&#8221;. Punto y final a los cinco o diez presuntos minutos de comentario. Ella entonces me mira sorprendida, quiz\u00e1s recuerde nuestra conversaci\u00f3n de camerino y se hace un silencio sepulcral. Dos, tres, cuatro, cinco segundos. Entonces se da cuenta de que le he dado la vuelta a la tortilla. &#8220;Efectivamente&#8221; es todo mi comentario. La chica reacciona como con un espasmo, salta a la \u00faltima cuesti\u00f3n prevista, el Sporting, y nos pasamos veinte minutos hablando de su nuevo entrenador, Montes, en la temporada del r\u00e9cord de puntos (en negativo) que nos llevar\u00e1 a segunda de cabeza. Despu\u00e9s de aquel d\u00eda lleg\u00f3 el verano, el programa se suspendi\u00f3 y esta estrella televisiva que les habla no volvi\u00f3 a Tele Gij\u00f3n, no s\u00e9 si castigado o simplemente escaqueado, al cambiar el formato del programa.<\/strong><\/p>\n<p><strong>Olvidada aquella experiencia, volv\u00ed a la televisi\u00f3n varios a\u00f1os despu\u00e9s, a Canal 10, a un debate preelectoral con Churruca, el de Izquierda Unida. Lo volv\u00ed a pasar fatal, pese a la buena compa\u00f1\u00eda de Juan Neira. Entonces ped\u00ed en el peri\u00f3dico que me olvidaran de una vez para semejantes enredos. Pero este mismo a\u00f1o 2012, all\u00e1 por mayo, cuando el Sporting a\u00fan ten\u00eda una leve c\u00e1bala matem\u00e1tica para salvarse, a falta de dos jornadas, con tanto ah\u00ednco expliqu\u00e9 en la redacci\u00f3n que a\u00fan no est\u00e1bamos descendidos que dijo el director: Eso lo cuentas en un v\u00eddeo. No supe, o pude, negarme. \u00a1Todo por el Sporting!, pens\u00e9. As\u00ed que grab\u00e9 una parrafada en solitario, metido en una pecera del peri\u00f3dico, en la que explicaba que por incre\u00edble que pareciera a\u00fan nos sal\u00edan las cuentas de la salvaci\u00f3n. Y no contento con eso, el v\u00eddeo rebas\u00f3 las mil visitas, propuse que la redacci\u00f3n entera grabara la semana siguiente un mensaje de \u00e1nimo al Sporting, pues llegamos a la \u00faltima jornada a\u00fan vivos. Fue aquel\u00a0un v\u00eddeo memorable, divertido, animad\u00edsimo,\u00a0ingeniado por Eva Mayordomo, con el que espero haber puesto fin a mi estrellazgo televisivo. Y a los martinis.<\/strong><\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Hubo un tiempo en que fui una estrella televisiva. Apenas se enteraron la familia y cuatro m\u00e1s, pero mi vida cambi\u00f3 por completo. Toda ella giraba en torno a aquella visita semanal a los estudios de la difunta Tele Gij\u00f3n. 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