{"id":3150,"date":"2012-09-28T12:07:23","date_gmt":"2012-09-28T11:07:23","guid":{"rendered":"http:\/\/blog.elcomercio.es\/campoyplayu\/?p=3150"},"modified":"2012-09-28T12:07:23","modified_gmt":"2012-09-28T11:07:23","slug":"la-fuente-del-avellano","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elcomercio.es\/campoyplayu\/2012\/09\/28\/la-fuente-del-avellano\/","title":{"rendered":"La fuente del avellano"},"content":{"rendered":"<p><strong>A lo largo de la vida suelen ir d\u00e1ndose una suerte de casualidades. Algunas divertidas, otras ir\u00f3nicas, tambi\u00e9n las hay desagradables. La que voy a contar de divertido tiene poco, pero con el paso de los a\u00f1os se le puede ver quiz\u00e1 un lado ir\u00f3nico. En la Semana Santa de 1993 visit\u00e9 EL COMERCIO para saludar al director, Francisco Caranto\u00f1a, aprovechando unas cortas vacaciones. Hab\u00eda hecho pr\u00e1cticas veraniegas en el peri\u00f3dico en 1986 y en 1990, y al terminar la carrera opt\u00e9 por hacer el m\u00e1ster de periodismo de El Correo en Bilbao para ir despu\u00e9s a trabajar a Granada, tambi\u00e9n de pr\u00e1cticas, luego a Sevilla,\u00a0a la Expo 92, y a continuaci\u00f3n de nuevo a Granada. Estaba por tanto en mi &#8216;segunda etapa&#8217; granadina, felizmente instalado en el Albaic\u00edn, en un min\u00fasculo pero precioso apartamento con vistas a la Alhambra y llegada la Semana Santa arranqu\u00e9 aquel hist\u00f3rico Citro\u00ebn <!--more-->Dos Caballos verde que ten\u00eda, lleno de pegatinas en el cap\u00f3 trasero (gracias Lola, gracias Anselmo),\u00a0y puse rumbo a Gij\u00f3n. Cuando me sent\u00e9 en el despacho de Francisco Caranto\u00f1a, decid\u00ed llamarle &#8220;director&#8221;, pese a no estar en el peri\u00f3dico, pues as\u00ed le llamaba todo el mundo en la redacci\u00f3n. \u00c9l agradeci\u00f3 el saludo y me pregunt\u00f3 por Granada. Como es l\u00f3gico, ten\u00eda una grata impresi\u00f3n de la ciudad nazar\u00ed. Entonces, en aquel di\u00e1logo amable, le dio por preguntarme: \u00bfYa conoces la fuente del avellano? La pregunta me pill\u00f3 descolocado. Pues no, director, no la conozco. Pero bueno hombre, c\u00f3mo se puede vivir en Granada y no conocer la fuente del avellano. En los tres meses del verano de 1991 y en los cuatro o cinco meses seguidos que llevaba en Granada en 1993 hab\u00eda peinado el Albaic\u00edn, el Sacromonte, la Alhambra, el Realejo, las Alpujarras, Sierra Nevada, donde hab\u00eda comenzado a esquiar, los pueblos del entorno, etc, etc, pero no hab\u00eda tenido la m\u00e1s m\u00ednima referencia de la fuente del avellano. Nadie me hab\u00eda hablado de ella. As\u00ed que confes\u00e9 mi ignorancia, m\u00e1s bien puteado por aquella pregunta inc\u00f3moda. <\/strong><\/p>\n<p><strong>Me desped\u00ed amablemente de Caranto\u00f1a, por quien guardaba admiraci\u00f3n, y regres\u00e9 a Granada. Pregunt\u00e9, claro est\u00e1,\u00a0por la fuente del avellano. Entonces supe que la ten\u00eda a un corto paseo desde el Albaic\u00edn, en un camino sin asfaltar situado a las faldas de la Alhambra, contra el monte, en direcci\u00f3n opuesta a la ciudad. Localizado el objeto de mi sonrojo gijon\u00e9s, pens\u00e9 en ir a visitarla cualquier d\u00eda de aquella primavera de 1993. Sin embargo, el azar se adelant\u00f3 a la determinaci\u00f3n. Unos d\u00edas despu\u00e9s de regresar a Granada, al levantarme por la ma\u00f1ana, el Dos Caballos hab\u00eda desaparecido. Mir\u00e9 por la ventana y no estaba donde lo hab\u00eda dejado aparcado en la calle San Juan de los Reyes. Baj\u00e9 en busca de la pegatina de la gr\u00faa, pues en el Albaic\u00edn se aparcaba de aquella manera, y no hab\u00eda rastro de ella. Entonces fui a comisar\u00eda a poner una denuncia por robo. Un par de horas despu\u00e9s, dos polic\u00edas vinieron a avisarme a casa. El coche hab\u00eda aparecido. \u00bfConoce usted la fuente del avellano? La pregunta del agente me dej\u00f3 boquiabierto. Ahora se quita la careta y aparece Caranto\u00f1a sonriendo, pens\u00e9. A\u00fan no, deb\u00ed de responder, aunque s\u00e9 d\u00f3nde est\u00e1. Pues ah\u00ed est\u00e1 su coche. \u00bfEntero? M\u00e1s bien no. Acud\u00ed pesaroso a la fuente del avellano, adornada a unos metros con un Citro\u00ebn Dos Caballos empotrado contra la maleza. Ten\u00eda magulladuras por todas partes, el tubo de escape suelto, una ventana rota, los retrovisores arrancados. Hab\u00edan pasado una noche de juerga con el coche hasta poner fin a la aventura en la fuente del avellano, con cuyo arrullo quiz\u00e1 alcanzase el \u00e9xtasis una pareja de tanos a altas horas de la madrugada. Ese hab\u00eda sido su final, a unos metros de aquel ca\u00f1o\u00a0y aquella pila presididos por un azulejo de cer\u00e1mica donde se honra la memoria de \u00c1ngel Ganivet, &#8220;genial escritor granadino, fundador de la Cofrad\u00eda del Avellano que enalteci\u00f3 con sus obras la belleza de este paraje&#8221;. Pens\u00e9 entonces en Caranto\u00f1a y en mi cara de disgusto se dibuj\u00f3 un mueca ir\u00f3nica. Aqu\u00ed est\u00e1 la fuente del avellano. A los pies de la Alhambra. A unos metros del Albaic\u00edn y el Sacromonte. Acompa\u00f1ada de mi Citro\u00ebn 2 CW. <\/strong><\/p>\n<p><strong>Milagrosamente, el coche arranc\u00f3. Prest\u00f3 su \u00faltimo servicio desde aquel bonito rinc\u00f3n granadino hasta el taller de Peligros, as\u00ed se llama el pueblo, donde sol\u00eda llevarlo a reparar, por su proximidad al peri\u00f3dico Ideal. El mec\u00e1nico dict\u00f3 sentencia. Con el chasis afectado, era siniestro total. Me ofreci\u00f3 seis mil pesetas por la chatarra y las cog\u00ed, pesaroso, como si estuviera traicionando a aquel precioso veh\u00edculo. Cuando vuelva a Gij\u00f3n, pens\u00e9, ya le podr\u00e9 decir a Francisco Caranto\u00f1a: S\u00ed, director, conozco la fuente del avellano.<\/strong><\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>A lo largo de la vida suelen ir d\u00e1ndose una suerte de casualidades. Algunas divertidas, otras ir\u00f3nicas, tambi\u00e9n las hay desagradables. La que voy a contar de divertido tiene poco, pero con el paso de los a\u00f1os se le puede ver quiz\u00e1 un lado ir\u00f3nico. 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