{"id":3375,"date":"2012-11-17T15:01:59","date_gmt":"2012-11-17T14:01:59","guid":{"rendered":"http:\/\/blog.elcomercio.es\/campoyplayu\/?p=3375"},"modified":"2012-11-17T15:01:59","modified_gmt":"2012-11-17T14:01:59","slug":"el-peluquero-de-pableras","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elcomercio.es\/campoyplayu\/2012\/11\/17\/el-peluquero-de-pableras\/","title":{"rendered":"El peluquero de Pableras"},"content":{"rendered":"<p><strong>Pablo ten\u00eda por costumbre ir siempre al mismo peluquero, cerca de su casa. Iba bastante y el t\u00edo hab\u00eda cogido confianza. As\u00ed que el corte estaba siempre acompa\u00f1ado de unas importantes peroratas. Un d\u00eda Pableras fue al peluquero con un resac\u00f3n del quince. No quer\u00eda hablar, ni mucho menos escuchar. Entr\u00f3, se sent\u00f3, dio sus indicaciones sobre lo que quer\u00eda y cuando el hombre de la tijera empezaba a coger carrerilla, le espet\u00f3: Hoy no quiero hablar. El buen peluquero, <!--more-->charlat\u00e1n profesional, qued\u00f3 descolocado. Cort\u00f3 el pelo a Pablo en riguroso silencio, cobr\u00f3 su servicio y se despidieron secamente. Este incidente diplom\u00e1tico le iba a pasar factura a mi buen amigo en sus siguientes visitas. Hab\u00eda estado ciertamente borde, pero no ve\u00eda forma de arreglar el asunto y la rutina pas\u00f3 a ser esa. Un corte de pelo profesional, silencioso y tenso. El peluquero de Pableras estaba herido en su corazoncito. Consideraba que no deb\u00eda hablar hasta recibir una &#8216;se\u00f1al&#8217;, pero \u00e9sta no llegaba y el hombre, incombustible parlanch\u00edn, iba hinchando progresivamente. Tal parec\u00eda que fuera a explotar. Pableras se hab\u00eda acostumbrado a la nueva situaci\u00f3n, e incluso le resultaba c\u00f3moda, pues su estado resacoso era m\u00e1s que habitual. Sin embargo, tras tres o cuatro cortes silenciosos crey\u00f3 llegado el momento de devolver la voz a aquel buen hombre y, ni corto ni perezoso, cuando \u00e9ste iniciaba su profesional tarea sobre su cabellera, solt\u00f3\u00a0<\/strong><strong>de repente: Parece que va a llover.<\/strong><\/p>\n<p><strong>Jam\u00e1s una frase tan liviana provoc\u00f3 tal bocanada de felicidad, tal estallido de gozo, tal reacci\u00f3n en cadena, tal sucesi\u00f3n de frases acumuladas en una parrilla de salida con el paso de los meses. El buen peluquero de Pableras se puso a hablar sin parar hasta, quiz\u00e1, provocar cierto arrepentimiento en nuestro protagonista por ese buen gesto con el que quer\u00eda solapar aquel &#8216;hoy no quiero hablar&#8217; que atorment\u00f3 durante meses a su peluquero. Anoche estuve con Pableras, pero olvid\u00e9 preguntarle por su relaci\u00f3n actual con su peluquero, si hablan o callan cuando le corta el pelo. Yo, que llevo m\u00e1s de quince a\u00f1os yendo a Delf\u00edn a trasquilarme cada tres o cuatro meses, no dejo de hablar con \u00e9l, hasta el punto de considerarlo a d\u00eda de hoy tan peluquero (perd\u00f3n, estilista) como amigo. Siempre hablamos de viajes, de pol\u00edtica, de las cosas de Gij\u00f3n, de todo un poco, hasta el punto que se me queda corto el tiempo del corte para soltar todo lo que quisiera contarle. Pableras, joder, no seas as\u00ed. \u00a1Habla con tu peluquero!<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Pd.-Cerrado por evasi\u00f3n mental hasta el lunes\u00a03 de diciembre.<br \/>\nAmenazo con un peque\u00f1o serial portugu\u00e9s (gran tierra y mejores xentes).<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Pablo ten\u00eda por costumbre ir siempre al mismo peluquero, cerca de su casa. 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