{"id":3914,"date":"2013-03-03T01:45:30","date_gmt":"2013-03-03T00:45:30","guid":{"rendered":"http:\/\/blog.elcomercio.es\/campoyplayu\/?p=3914"},"modified":"2013-03-03T01:45:30","modified_gmt":"2013-03-03T00:45:30","slug":"gochu","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elcomercio.es\/campoyplayu\/2013\/03\/03\/gochu\/","title":{"rendered":"El gochu de la discordia"},"content":{"rendered":"<p><strong>Un gochu puede dar de comer a una familia entera. Y tambi\u00e9n enemistar a un pueblo entero. As\u00ed son nuestros porcinos. A veces, casi siempre en realidad, dan la vida por nosotros; nos entregan desde el rabo hasta los morros. Pero otras, como ocurre estos d\u00edas en Rioseco (Sobrescobio), son motivo de guerra civil, o intelectual, entre la poblaci\u00f3n. Resulta que en enero unos parroquianos decidieron matar al gochu delante de casa, en plena calle. Y claro el <!--more-->espect\u00e1culo para la gente solidaria con el mundo porcino fue realmente desagradable. Desagradable para ellos y, tambi\u00e9n, para sus clientes. Pues dos casas m\u00e1s all\u00e1 de los alaridos moran los due\u00f1os de unos apartamentos rurales que, temerosos por el qu\u00e9 dir\u00e1n, y molestos tambi\u00e9n por la sangrienta muerte del cerdo, decidieron denunciar el caso. Pero hete aqu\u00ed que el Ayuntamiento dijo que todo estaba en regla.<\/strong><\/p>\n<p><strong><a href=\"\/campoyplayu\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2013\/03\/gochu-reeducido2.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft  wp-image-3940\" style=\"margin: 15px;border: black 15px solid\" src=\"\/campoyplayu\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2013\/03\/gochu-reeducido2.jpg\" alt=\"\" width=\"224\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2013\/03\/gochu-reeducido2.jpg 404w, https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2013\/03\/gochu-reeducido2-225x300.jpg 225w\" sizes=\"(max-width: 224px) 100vw, 224px\" \/><\/a>La cosa se complica m\u00e1s cuando identificamos a los protagonistas del conflicto. La denunciante, esposa del \u00fanico edil del PP en Rioseco. El denunciado, edil del PSOE y titular de la &#8216;cartera&#8217; de Hacienda. O sea, debate porcino y debate pol\u00edtico unidos. La tercera pata del banco es el debate tur\u00edstico. Un bando del pueblo dice que un gochu gritando desangrado y una monta\u00f1a de cucho, como las que hay dispersas por el pueblo, son ingredientes disuasorios; otra, que son parte de la identidad rural. La denunciante pide que maten el gochu en casa; no en la calle. Los denunciados dicen que siempre lo han hecho as\u00ed.<\/strong><\/p>\n<p><strong>Este dilema en torno a la matanza, mucho m\u00e1s alimenticio que todos los chorizos que cuelgan del escaparate period\u00edstico nacional, puede tomarse como una se\u00f1al de que los tiempos est\u00e1n cambiando hasta en el pueblo m\u00e1s rec\u00f3ndito, donde parecen querer poner coto a los sanmartines, las bo\u00f1igas y, qui\u00e9n sabe, la circulaci\u00f3n de las vacas. Con este panorama, dentro\u00a0<\/strong><strong>de poco quiz\u00e1 no quede rinc\u00f3n donde huir del mundanal ruido ni gochu que grite (igual les educan para morir cantando el Asturias patria querida) ni cucho que atufe. Ser\u00e1 el momento de ponernos todos juntos a cuatro patas, mover el rabo y decir a coro: oink, oink, oink, oink&#8230;.<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Un gochu puede dar de comer a una familia entera. Y tambi\u00e9n enemistar a un pueblo entero. As\u00ed son nuestros porcinos. A veces, casi siempre en realidad, dan la vida por nosotros; nos entregan desde el rabo hasta los morros. 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