{"id":3966,"date":"2013-03-08T09:02:51","date_gmt":"2013-03-08T08:02:51","guid":{"rendered":"http:\/\/blog.elcomercio.es\/campoyplayu\/?p=3966"},"modified":"2013-03-08T09:02:51","modified_gmt":"2013-03-08T08:02:51","slug":"infiltrado-en-el-vaticano","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elcomercio.es\/campoyplayu\/2013\/03\/08\/infiltrado-en-el-vaticano\/","title":{"rendered":"Infiltrado en el Vaticano"},"content":{"rendered":"<p><strong>Aterric\u00e9 en Roma de inc\u00f3gnito. La elecci\u00f3n del sucesor de Benedicto XVI ten\u00eda tantos ingredientes que propuse al peri\u00f3dico coger unos d\u00edas de vacaciones con el objetivo de descubrir al mundo c\u00f3mo se elige un Papa en la Capilla Sixtina. Si me sal\u00eda bien, me har\u00eda famoso. Si sal\u00eda mal, nada ten\u00eda que perder. <!--more-->Llegu\u00e9 a Roma con un plan trazado. Sub\u00ed como un <a href=\"\/campoyplayu\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2013\/03\/img174.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft size-medium wp-image-3967\" style=\"margin: 15px;border: black 5px solid\" src=\"\/campoyplayu\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2013\/03\/img174.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"218\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2013\/03\/img174.jpg 1662w, https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2013\/03\/img174-300x219.jpg 300w, https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2013\/03\/img174-768x560.jpg 768w, https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2013\/03\/img174-1024x747.jpg 1024w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a>turista m\u00e1s a la c\u00fapula de la catedral de San Pedro, esa que dise\u00f1\u00f3 Miguel \u00c1ngel en los \u00faltimos d\u00edas de su vida. Desde su azotea divis\u00e9 la maravillosa ciudad y aguard\u00e9 a que se hiciera de noche. Dormit\u00e9 un poco. Antes del amanecer deposit\u00e9 toda mi ropa en un armario lleno de contadores de luz y, ataviado con una casulla roja de cardenal sobre una sotana blanca, me deslic\u00e9 por una sucesi\u00f3n de pasillos y jardines que acabaron por conducirme a la mism\u00edsima Capilla Sixtina. Salud\u00e9 al guarda de la puerta con un latinajo y me adentr\u00e9. <\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong><a href=\"\/campoyplayu\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2013\/03\/img1761.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft size-medium wp-image-3971\" style=\"margin: 15px;border: black 5px solid\" src=\"\/campoyplayu\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2013\/03\/img1761.jpg\" alt=\"\" width=\"222\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2013\/03\/img1761.jpg 379w, https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2013\/03\/img1761-223x300.jpg 223w\" sizes=\"(max-width: 222px) 100vw, 222px\" \/><\/a>Todo estaba listo para la reuni\u00f3n crucial de los 115 cardenales con derecho a voto. As\u00ed que puse en pr\u00e1ctica mi plan con rapidez. Me desnud\u00e9 por completo, ocult\u00e9 la ropa en un banco y trep\u00e9 por el Juicio Universal de Miguel \u00c1ngel hasta mimetizarme a unos siete u ocho metros de altura, con uno de los incontables desnudos del artista florentino. Unas adherencias especiales en manos, pies y culo me permit\u00edan mantener el equilibrio. Eran las seis y cuarto de la ma\u00f1ana. A las siete la capilla se empez\u00f3 a poblar de cardenales y un cuarto de hora despu\u00e9s, tras el tintineo de una campana, arrancaban las deliberaciones. Tarcisio Bertone fue el primero en tomar la palabra. Habl\u00f3 del esp\u00edritu santo, como gu\u00eda que hab\u00eda de llevar a los presentes al acierto en la elecci\u00f3n, e inici\u00f3 un discurso tendente a un cambio &#8220;poco brusco&#8221; respecto a la l\u00ednea marcada por Ratzinger. En esas, Rouco y Amigo alzaron la vista hacia el Juicio Universal, uno de los dos orient\u00f3 sus lentes hacia la tridimensionalidad que le confer\u00edan mis cueros, susurr\u00f3 un <\/strong><strong>&#8220;colosal&#8221; que me llen\u00f3 de orgullo, tosi\u00f3 levemente y gir\u00f3 la mirada con gesto cansado hacia el otro cuando Bertone consum\u00eda ya casi 50 minutos de pl\u00e1tica. <\/strong><\/p>\n<p><strong>De las deliberaciones de aquella tensa ma\u00f1ana poco pude sacar en claro. Estaban en una fase de tanteo inicial en la que el n\u00facleo duro italiano daba el primer paso adelante, los norteamericanos amagaban su disconformidad con la l\u00ednea oficial y tanto espa\u00f1oles como africanos y asi\u00e1ticos ni gurgutaban. A la una pararon para almorzar tras cinco largas horas. La sesi\u00f3n se suspend\u00eda hasta la ma\u00f1ana siguiente y los cardenales fueron abandonando la sala. Ah\u00ed se produjo la primera sorpresa. Bertone se rezag\u00f3 intencionadamente, qued\u00f3 parado justo bajo mis pies, adonde atrajo a un cardenal negro como un tiz\u00f3n, inici\u00f3 una exposici\u00f3n acerca del afamado lienzo y, cuando todos los dem\u00e1s hubieron salido, le espet\u00f3: le aguardo esta noche, a las nueve, en la parte alta de la ciudad, junto al Museo Etrusco. Ya me descolgaba de la pared cuando me asust\u00f3 el inicio repentino de un c\u00e1ntico celestial en todo el Vaticano, descuid\u00e9 las sujeciones y ca\u00ed desde unos cinco metros. Un crujido en la mu\u00f1eca derecha me hizo temer lo peor, me vest\u00ed dolorido, llegu\u00e9 con cautela hasta la azotea de San Pedro y, ya de civil, corr\u00ed a un hospital. No pod\u00eda perderme la cita de la noche. Pero deb\u00eda mirar la mu\u00f1eca. <\/strong><\/p>\n<p><strong><a href=\"\/campoyplayu\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2013\/03\/img1751.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft  wp-image-3969\" style=\"margin: 15px;border: black 5px solid\" src=\"\/campoyplayu\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2013\/03\/img1751.jpg\" alt=\"\" width=\"222\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2013\/03\/img1751.jpg 1368w, https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2013\/03\/img1751-222x300.jpg 222w, https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2013\/03\/img1751-768x1037.jpg 768w, https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2013\/03\/img1751-758x1024.jpg 758w\" sizes=\"(max-width: 222px) 100vw, 222px\" \/><\/a>Tres horas despu\u00e9s sal\u00eda escayolado con un parte que refer\u00eda rotura de escafoide y radio. Horreur. No ten\u00eda, sin embargo, tiempo que perder. Tom\u00e9 un taxi al Museo Etrusco, admir\u00e9 la ingenuidad de sus representaciones. Y cuando lleg\u00f3 la hora, tom\u00e9 posiciones. Habituado como estaba al posado, decid\u00ed apostarme en un jard\u00edn semicircular rodeado de esculturas incrustadas en las paredes sobre varias peanas equidistantes entre s\u00ed. Una estaba vac\u00eda y all\u00ed me coloqu\u00e9. Al poco, Bertone y el cura negro entraban susurrando. Vest\u00edan como si fueran turistas, pues el Vaticano proh\u00edbe abandonar sus muros durante el c\u00f3nclave. El italiano usaba visera de cuadros marrones, zamarra azul marino y pantalones grises. El africano, una larga gabardina color caf\u00e9 con leche. Del susurro inicial pasaron en un momento dado a un volumen perfectamente audible, en un peque\u00f1o acaloramiento: &#8220;Le estoy ofreciendo la secretar\u00eda de estado a cambio del Papado&#8221;. No pude o\u00edr m\u00e1s. Pero era suficiente. El Playu de m\u00e1rmol recuper\u00f3 entonces su movilidad, telefone\u00f3 r\u00e1pido al peri\u00f3dico y se fue a dormir a un hotel. EL COMERCIO del martes, y todo el grupo Vocento, titulaban a gran tama\u00f1o\u00a0sobre la posible alianza italo-africana, aunque matizando las dudas de estos \u00faltimos. Ah\u00ed se cort\u00f3 mi conexi\u00f3n durante dos d\u00edas. Ese martes result\u00f3 imposible acceder a la Capilla Sixtina, pues la noche anterior ya hab\u00edan cerrado las puertas de San Pedro tras el encuentro secreto. La reuni\u00f3n, seg\u00fan public\u00f3 la prensa italiana, fue de transici\u00f3n. El mi\u00e9rcoles concedieron descanso para &#8220;intercambiar opiniones&#8221; entre los prelados; o sea, para rematar las negociaciones. <\/strong><\/p>\n<p><strong>As\u00ed llegamos al jueves. A las seis de la ma\u00f1ana, tras una nueva noche en la azotea de San Pedro, ah\u00ed estaba mimetizado en el Juicio Final.\u00a0De los 115 cardenales con derecho a voto faltaba uno por enfermedad. Bertone segu\u00eda llevando la voz cantante. Ley\u00f3 un fragmento del Nuevo Testamento y, \u00a1eureka!, procedieron a votar. El momento era de gran tensi\u00f3n. Hab\u00eda caras serias, un silencio sepulcral, una urna, muchas manos decr\u00e9pitas introduciendo peque\u00f1os sobres&#8230; Y finalmente, la lectura: Bertone,\u00a039 votos. Sch\u00f6nborn, 30. O&#8217;Maylle, 30. Y Tomko, 15. Las cartas estaban sobre la mesa: Italia, Austria, EE UU y Eslovaquia. Los dos primeros m\u00e1s oficiales, los dos segundos m\u00e1s aperturistas. El Vatileaks, el desgarrador informe sobre intrigas vaticanas y lobbies gays elaborado por una terna en la que figuraba el propio Tomko, flotaba en el ambiente. Benedicto XVI se hab\u00eda ido para que el siguiente ventilara la casa madre de la Iglesia cat\u00f3lica. Pero el voto estaba fragmentado, hac\u00edan falta dos tercios para ganarse el anillo del pescador, hac\u00edan falta alianzas y la cosa se pon\u00eda tensa. Por la tarde hubo nueva votaci\u00f3n. Y al filo de la medianoche, en un intento desesperado de Bertone de agotar al personal para apurar un desenlace, una tercera. Pero el desenlace lleg\u00f3 desde el Juicio Final. Cuando le\u00edan un empate t\u00e9cnico entre Bertone y Tomko, el esp\u00eda del Vaticano no aguant\u00f3 m\u00e1s y se desprendi\u00f3 de su m\u00edmesis pict\u00f3rica para darse un guarrazo en el suelo, en pleno altar de la Capilla Sixtina. <\/strong><\/p>\n<p><strong>Al incorporarse, desnudo, el infiltrado un murmullo se apoder\u00f3 de la sala, lo que le decidi\u00f3 a adoptar una pose art\u00edstica, lo m\u00e1s digna posible, ante los cardenales del mundo entero. Fue entonces cuando Rouco Valera se levant\u00f3 de su asiento y grit\u00f3, desgarradamente, \u00a1milagro! Esto provoc\u00f3 un extra\u00f1o silencio seguido de un murmullo mayor. \u00a1Milagro!, grit\u00f3 m\u00e1s fuerte Rouco, quien pidi\u00f3 identificar como cristiano bautizado al fauno miguelangeliano que ante ellos se presentaba con objeto de proponerlo en ese instante como sumo pont\u00edfice de la Iglesia Cat\u00f3lica para romper aquel endiablado empate y dar de verdad el aire fresco que necesitaban las dependencias vaticanas. Con gesto desabrido, Bertone orden\u00f3 a unos ujieres que procedieran. Al cabo de unos minutos, sendos faxes certificaban el nacimiento del elegido en la Gota de Leche de Gij\u00f3n en el a\u00f1o del se\u00f1or 1967 y su posterior bautismo en la iglesia de San Jos\u00e9. No hab\u00eda precedentes, pero el C\u00f3nclave, seg\u00fan sus vetustas leyes, s\u00f3lo pod\u00eda requerir la partida de bautismo para elegir al Santo Padre. No era necesario, aunque la costumbre as\u00ed lo dictase, que \u00e9ste fuera cardenal ni siquiera sacerdote. As\u00ed que si Benedicto XVI era el primero en renunciar en seis siglos, el Papa Playu I ser\u00eda el primero en llegar a la casa santa desnudo y con una simple hoja bautismal para tapar sus verg\u00fcenzas, la que le dej\u00f3 el ujier. La fumata blanca provoc\u00f3 un alarido de j\u00fabilo en las masas que aguardaban en\u00a0la plaza de San Pedro y cuando unos potentes focos enfocaban, a las tres de la madrugada, al nuevo santo padre asomado a su balc\u00f3n el griter\u00edo fue ensordecedor. <\/strong><\/p>\n<p><strong><a href=\"\/campoyplayu\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2013\/03\/img1771.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft size-medium wp-image-3980\" style=\"margin: 15px;border: black 5px solid\" src=\"\/campoyplayu\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2013\/03\/img1771.jpg\" alt=\"\" width=\"279\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2013\/03\/img1771.jpg 1158w, https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2013\/03\/img1771-280x300.jpg 280w, https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2013\/03\/img1771-768x824.jpg 768w, https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2013\/03\/img1771-955x1024.jpg 955w\" sizes=\"(max-width: 279px) 100vw, 279px\" \/><\/a>Playu I actu\u00f3 sin demora. Expuls\u00f3 de la Iglesia a cuantos ten\u00edan la sombra de la pederastia, relev\u00f3 a toda la c\u00fapula vaticana, encauz\u00f3 los ingresos del estado pontificio hacia las\u00a0 misiones en\u00a0\u00c1frica y la India; cambi\u00f3 el papam\u00f3vil por la vespam\u00f3vil; y transform\u00f3 la cuaresma en las jornadas del oricio y la ll\u00e1mpara\u00a0para dar un toque aut\u00f3ctono a su papado. En apenas tres semanas hab\u00eda dado un cambio radical a la Iglesia. As\u00ed que consider\u00f3 llegado el momento de dejar su reinado en loor de multitudes. Llam\u00f3 a la muyer, llam\u00f3\u00a0al piloto de Ratzinger para excusarse por no usar el helic\u00f3ptero\u00a0y dijo: Me voy. La segunda huida de un papa del Vaticano en apenas dos meses iba a hacer historia. Esta vez, en plenitud de facultades, en vespa, con casco y sin ropa, para que quedase bien claro que se iba como hab\u00eda venido o incluso con menos. Ni siquiera con lo puesto. La moto se abri\u00f3 paso entre la multitud, rumbo a su Gij\u00f3n del alma. Y Playu I pas\u00f3 a la historia como el Papa breve que revolucion\u00f3 los cimientos de la Iglesia Cat\u00f3lica Apost\u00f3lica y Romana; donde, por cierto, siguen comiendo oricios en su memoria.<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Aterric\u00e9 en Roma de inc\u00f3gnito. La elecci\u00f3n del sucesor de Benedicto XVI ten\u00eda tantos ingredientes que propuse al peri\u00f3dico coger unos d\u00edas de vacaciones con el objetivo de descubrir al mundo c\u00f3mo se elige un Papa en la Capilla Sixtina. Si me sal\u00eda bien, me har\u00eda famoso. Si sal\u00eda mal, nada ten\u00eda que perder.<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on get_the_excerpt --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on get_the_excerpt --><\/p>\n","protected":false},"author":41,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[6],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.elcomercio.es\/campoyplayu\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3966"}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.elcomercio.es\/campoyplayu\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.elcomercio.es\/campoyplayu\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcomercio.es\/campoyplayu\/wp-json\/wp\/v2\/users\/41"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcomercio.es\/campoyplayu\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=3966"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/blogs.elcomercio.es\/campoyplayu\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3966\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.elcomercio.es\/campoyplayu\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=3966"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcomercio.es\/campoyplayu\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=3966"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcomercio.es\/campoyplayu\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=3966"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}