{"id":4658,"date":"2013-06-18T08:01:42","date_gmt":"2013-06-18T07:01:42","guid":{"rendered":"http:\/\/blog.elcomercio.es\/campoyplayu\/?p=4658"},"modified":"2013-06-18T08:01:42","modified_gmt":"2013-06-18T07:01:42","slug":"peon-cuatro-rey","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elcomercio.es\/campoyplayu\/2013\/06\/18\/peon-cuatro-rey\/","title":{"rendered":"Pe\u00f3n Cuatro Rey"},"content":{"rendered":"<p><strong><a href=\"\/campoyplayu\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2013\/06\/NACA0101.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft size-thumbnail wp-image-4664\" src=\"\/campoyplayu\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2013\/06\/NACA0101.jpg\" alt=\"\" width=\"150\" height=\"150\" \/><\/a>El campe\u00f3n del mundo de ajedrez, un joven eslavo de pueblo, viaja en un barco de Nueva York a Buenos Aires. Es una persona hosca que no quiere relacionarse con nadie. Sin embargo, un pasajero lo reconoce e intenta forzarlo a jugar una partida. En el mismo buque viaja otro singular personaje: un austriaco de or\u00edgenes aristocr\u00e1ticos a quien el ajedrez salv\u00f3 en su d\u00eda de enloquecer durante el cautiverio al que le someti\u00f3 Hitler tras la invasi\u00f3n de su pa\u00eds. Parece innecesario adelantar que ambos acabar\u00e1n por sentarse frente al mismo tablero antes de llegar a puerto. Este es el argumento central de &#8216;Novela de ajedrez&#8217;, una breve pero intensa historia donde Stefan Zweig, <!--more-->adem\u00e1s de mostrar una vez m\u00e1s su maestr\u00eda, se adentra en este apasionante juego que tanto gusta a los hombres. Pues lo que se despliega sobre las sesenta y cuatro casillas no es otra cosa que una guerra de estrategia entre dos ej\u00e9rcitos movidos \u00fanica y exclusivamente por el ingenio mental de cada contendiente. Quiz\u00e1 ah\u00ed radique simplemente el que el ajedrez sea un deporte masculino; en su car\u00e1cter b\u00e9lico, en la guerra entre piezas dispares hasta &#8216;comerse&#8217; al rey.<\/strong><\/p>\n<p><strong><a href=\"\/campoyplayu\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2013\/06\/57655-la-novela-de-don-sandalio-jugador-de-ajedrez1.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft size-thumbnail wp-image-4665\" src=\"\/campoyplayu\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2013\/06\/57655-la-novela-de-don-sandalio-jugador-de-ajedrez1.jpg\" alt=\"\" width=\"150\" height=\"150\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2013\/06\/57655-la-novela-de-don-sandalio-jugador-de-ajedrez1.jpg 300w, https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2013\/06\/57655-la-novela-de-don-sandalio-jugador-de-ajedrez1-150x150.jpg 150w\" sizes=\"(max-width: 150px) 100vw, 150px\" \/><\/a>Nadie podr\u00eda imaginar a dos mujeres protagonizando la historia de &#8216;Don Sandalio, jugador de ajedrez&#8217;, donde Miguel de Unamuno opone a dos personajes que se ven a diario en torno a un tablero, echan la partida y se despiden sin saber siquiera uno el nombre del otro. Apenas hablan lo necesario para que el juego fluya. Lo dem\u00e1s les trae sin cuidado. \u00bfAlguien imagina a dos mujeres en esta tesitura? Ni machismo ni feminismo, simplemente constataci\u00f3n de una curiosa realidad sobre las benditas diferencias entre hombre y mujer. Y el ajedrez, se\u00f1oras y se\u00f1ores del jurado, quiz\u00e1 por las razones expuestas, quiz\u00e1 por otras, es eminentemente masculino. <\/strong><\/p>\n<p><strong>Una tercera prueba del belicismo de este apasionante deporte de la mente es personal. Dos hermanos de 7 y 10 a\u00f1os fueron llevados un d\u00eda al sal\u00f3n de casa para recibir una clase magistral de ajedrez. El padre hizo bien su labor, pues ambos empezaron a jugar casi a diario. El mayor se apiadaba a veces\u00a0del menor y le perdonaba un movimiento err\u00f3neo; pero no al contrario. As\u00ed ocurr\u00eda en ocasiones que el peque\u00f1o, tras una partida agazapado en su enroque esperando un fallo del rival, acababa por lanzarle un contraataque mortal. Pero nada m\u00e1s dar el jaque mate\u00a0deb\u00eda salir\u00a0corriendo por el largo pasillo de casa perseguido por su enfurecido hermano, quien tras varias vueltas alrededor de la mesa de la sala acababa por darle alcance. El peque\u00f1o, servidor de ustedes, sab\u00eda lo que ven\u00eda entonces: una peque\u00f1a paliza a la que asist\u00eda divertido el padre de ambos. <\/strong><\/p>\n<p><strong><a href=\"\/campoyplayu\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2013\/06\/ajedrez11.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft size-thumbnail wp-image-4666\" src=\"\/campoyplayu\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2013\/06\/ajedrez11.jpg\" alt=\"\" width=\"150\" height=\"150\" \/><\/a>Aquellas peligrosas partidas de ajedrez caseras, unidas a la lectura de un libro de\u00a0aperturas, dieron enseguida sus frutos en un campeonato regional celebrado en Mercaplana. Logramos el cuarto y quinto puesto en la categor\u00eda infantil, lo que nos report\u00f3 un bonito trofeo, creo que el \u00fanico que he ganado en toda mi vida. Ya en edad adulta, para llegar a ser competitivo, hacen falta muchas horas de estudio, con lo que el ajedrez pas\u00f3 a ser un agradable pasatiempo que tuvo sus momentos m\u00e1s gloriosos en el Caf\u00e9 Caracol, donde despu\u00e9s de salir del peri\u00f3dico, al filo de la medianoche, iba un d\u00eda por semana a celebrar un disputado campeonato personal con Alberto Barqu\u00edn, el due\u00f1o de aquel acogedor chiringuito,\u00a0adem\u00e1s de\u00a0viejo amigo. El ajedrez es un maravilloso invento, ejercita la mente y te permite mantenerte en forma siempre que cometas la osad\u00eda de ganarle una partida a tu hermano mayor (lo cual por cierto no es nada f\u00e1cil). Pe\u00f3n Cuatro Rey, \u00bfalguien gusta?<\/strong><\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El campe\u00f3n del mundo de ajedrez, un joven eslavo de pueblo, viaja en un barco de Nueva York a Buenos Aires. Es una persona hosca que no quiere relacionarse con nadie. Sin embargo, un pasajero lo reconoce e intenta forzarlo a jugar una partida. 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