{"id":4858,"date":"2013-08-12T07:56:56","date_gmt":"2013-08-12T06:56:56","guid":{"rendered":"http:\/\/blog.elcomercio.es\/campoyplayu\/?p=4858"},"modified":"2013-08-12T07:56:56","modified_gmt":"2013-08-12T06:56:56","slug":"los-autobuses-en-grecia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elcomercio.es\/campoyplayu\/2013\/08\/12\/los-autobuses-en-grecia\/","title":{"rendered":"Los autobuses en Grecia"},"content":{"rendered":"<p><strong>(Tragicomedia griega ocho)<\/strong><\/p>\n<p><strong>El autob\u00fas Gerolimenas-Esparta sale a las 7.15 de la ma\u00f1ana; hora oficial. El d\u00eda es incierto, pues en Esparta hay que coger otro hasta Tripolis y luego otro hasta Nauplio, primera capital oficial de la historia de Grecia. Cada viaje ronda las dos horas, pero si los enlaces no\u00a0van bien puedes quedarte tirado en Tripolis, un lugar sin encanto, y perderte el hotel pagado en Nauplio. As\u00ed que hay cierta tensi\u00f3n. Pero la cosa empieza bien: el conductor, Agust\u00edn Gonz\u00e1lez a la griega, arranca a las 7.05 con dos \u00fanicos pasajeros en primera fila, dos gijoneses que se las prometen muy felices con el adelanto, sin dejar de mostrar cierta extra\u00f1eza por si alguien que fuera a la hora se queda en tierra. La cosa se tuerce enseguida.<!--more--><\/strong><\/p>\n<p><strong><a href=\"\/campoyplayu\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2013\/08\/bus.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft size-medium wp-image-4862\" src=\"\/campoyplayu\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2013\/08\/bus.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"225\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2013\/08\/bus.jpg 912w, https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2013\/08\/bus-300x225.jpg 300w, https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2013\/08\/bus-768x576.jpg 768w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a>A cinco minutos de Gerolimenas, Agust\u00edn Gonz\u00e1lez para el bus en medio de una recta. Se sube una chica joven, rellenita, con blusa fuxia, pantal\u00f3n el\u00e1stico negro y playeros fuxia a juego con la blusa y las u\u00f1as. Se sienta tambi\u00e9n en primera fila, a nuestra derecha, y le dice algo al ch\u00f3fer muy suavemente. \u00c9l, tras pedir alguna suerte de aclaraci\u00f3n, se sale de la carretera principal para meterse por otra llamemos comarcal que se adentra monte arriba por una zona llena de cruces, micropueblos, hondonadas y tierras secas definidas por murias. Agust\u00edn Gonz\u00e1lez habla cada vez m\u00e1s alto, dejando en evidencia una voz estropajosa, rota por el tabaco que fuma sin parar. Tiene un timbre agresivo, fuerte, que hiere los t\u00edmpanos. No para de hacer preguntas a la joven melosa, que contesta con monos\u00edlabos; todo ello, claro est\u00e1, en riguroso griego. <\/strong><\/p>\n<p><strong>Cuando han pasado veinte minutos Agust\u00edn Gonz\u00e1lez ha dado dos o tres veces marcha atr\u00e1s por estrechos caminos de cabras, ha pegado mil voces, ha llamado por el m\u00f3vil mientras conduc\u00eda no se sabe a qui\u00e9n; la melosa tambi\u00e9n ha hablado, ha llamado por su m\u00f3vil; y nadie sabe qu\u00e9 cojones hacemos por estos caminos de cabras. Imagino que buscan a un tipo que aguarda el bus, pues los autobuses en Grecia paran en todas partes, se salen del circuito, entran y salen en pueblos y no parecen tener un gui\u00f3n m\u00e1s definido que el origen y el fin del trayecto. Cuando pasa media hora, la esposa pegunta a la melosa: Do you speak english? Ella dice &#8220;yes&#8221; con poca convicci\u00f3n. Entonces le pregunta: What happend? Y la melosa desliza dos breves palabras tan incomprensibles como ex\u00f3ticas: &#8220;Dri&#8221; (espacio) &#8220;Pu&#8221; (fin). Cuando han pasado casi 40 minutos perdidos por caleyas el autob\u00fas se para finalmente ante un hombre de mediana edad, pelo largo, barba de cuatro d\u00edas y sandalias. Sube, se sienta con Melosita, hablan como si se conocieran de siempre y recuperamos la carretera general. Ufff. Agggg. Grrrr. <\/strong><\/p>\n<p><strong><a href=\"\/campoyplayu\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2013\/08\/agustin.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft size-thumbnail wp-image-4861\" src=\"\/campoyplayu\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2013\/08\/agustin.jpg\" alt=\"\" width=\"150\" height=\"150\" \/><\/a>El resto del viaje entra en los est\u00e1ndares de la normalidad griega: mil paradas en todas partes, un ch\u00f3fer que fuma y habla por el m\u00f3vil mientras conduce, motoristas que te adelantan sin casco y el reloj que avanza incierto. Pese a que el incidente con Melosita ha quedado atr\u00e1s, Agust\u00edn Gonz\u00e1lez no calla un minuto. Vocea al tel\u00e9fono, vocea a los pasajeros que le indican desde su asiento d\u00f3nde quieren que les pare, vocea para s\u00ed mismo. Piensas que de un momento a otro le arder\u00e1 la garganta, le saldr\u00e1 fuego por la boca, le reventar\u00e1 el cuello. Pero no. Ah\u00ed sigue. Llegas a Esparta a las 10.20 y corres a sacar billete para Tripolis. Sale a las 11.30, as\u00ed que encaja con el de las tres a Nauplio. Ya relajado, buscas a Agust\u00edn Gonz\u00e1lez por el and\u00e9n para hacerle una foto. Su voz lo merece todo. Le pillas sentado, por supuesto hablando, con un puntu y justo cuando aprietas el bot\u00f3n de la c\u00e1mara se gira, as\u00ed que tienes a Agust\u00edn de lado. Algo es algo.<\/strong><\/p>\n<p><strong><a href=\"\/campoyplayu\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2013\/08\/bus-2.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft size-thumbnail wp-image-4863\" src=\"\/campoyplayu\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2013\/08\/bus-2.jpg\" alt=\"\" width=\"150\" height=\"150\" \/><\/a>El autob\u00fas Esparta-Tripolis tiene sorpresa. Al cuarto de hora para en un puebl\u00edn y te pasan a otro que est\u00e1 lleno. Te toca ir de pie m\u00e1s de media hora. Y en el Tripolis-Nauplio se repiten las salidas de la carretera principal a pueblos perdidos mientras el ch\u00f3fer, entre curva y curva, fuma, habla por el m\u00f3vil e incluso cuenta los billetes vendidos. Cuando llegas a Nauplio has desterrado ya la idea de ir a las ruinas de la Antigua Micenas, a media hora para la izquierda, y al teatro de Epidauro, a una hora para la derecha, en\u00a0servicio p\u00fablico.\u00a0Mejor alquilar un coche un d\u00eda para ir a tu bola. Ahora bien, en el autob\u00fas, puedes dar fe de ello, jam\u00e1s de aburres.<\/strong><\/p>\n<p><a href=\"\/campoyplayu\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2013\/08\/nauplio.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft size-medium wp-image-4865\" src=\"\/campoyplayu\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2013\/08\/nauplio.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"225\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2013\/08\/nauplio.jpg 912w, https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2013\/08\/nauplio-300x225.jpg 300w, https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2013\/08\/nauplio-768x576.jpg 768w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(Tragicomedia griega ocho) El autob\u00fas Gerolimenas-Esparta sale a las 7.15 de la ma\u00f1ana; hora oficial. 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