{"id":4929,"date":"2013-08-28T07:27:49","date_gmt":"2013-08-28T06:27:49","guid":{"rendered":"http:\/\/blog.elcomercio.es\/campoyplayu\/?p=4929"},"modified":"2013-08-28T07:27:49","modified_gmt":"2013-08-28T06:27:49","slug":"hidra-el-paraiso-griego-de-leonard-cohen","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elcomercio.es\/campoyplayu\/2013\/08\/28\/hidra-el-paraiso-griego-de-leonard-cohen\/","title":{"rendered":"Hidra, el para\u00edso griego de Leonard Cohen"},"content":{"rendered":"<p><strong>(Tragicomedia griega 12)<\/strong><\/p>\n<p><strong>Leonard Cohen invirti\u00f3 la herencia de su abuela en la compra de una casa en Hidra all\u00e1 por el a\u00f1o 1960. No ten\u00eda ni luz ni agua potable. Pero all\u00ed fue feliz. &#8220;Fue el dinero mejor gastado de toda mi vida&#8221;, declarar\u00eda tiempo despu\u00e9s. En Hidra, aquel Leonard Cohen de veintitantos a\u00f1os, un gigol\u00f3 por entonces,\u00a0vivi\u00f3 la bohemia con dos novias a la vez, compuso algunas de sus mejores canciones\u00a0y disfrut\u00f3 de la isla a cuerpo de rey. Fue entonces cuando se puso de moda. Hidra no ten\u00eda (ni tiene) coches ni motos, ni agua potable en los grifos de las casas, lo cual a\u00f1ad\u00eda un encanto adicional a su incre\u00edble belleza natural: casas blancas escalonadas en forma de herradura sobre el puerto, con una monta\u00f1a terrosa a sus espaldas, un mar inmaculado enfrente, salpicado de islotes,\u00a0y una colonia de burros frente a los yates como medio de transporte oficial, bien para llevar las maletas del turista o para dar una vuelta &#8216;tur\u00edstica&#8217;. <!--more--><\/strong><\/p>\n<p><strong><a href=\"\/campoyplayu\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2013\/08\/hidra3.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft size-full wp-image-4934\" src=\"\/campoyplayu\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2013\/08\/hidra3.jpg\" alt=\"\" width=\"402\" height=\"301\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2013\/08\/hidra3.jpg 402w, https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2013\/08\/hidra3-300x225.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 402px) 100vw, 402px\" \/><\/a><\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Esa es la \u00fanica pega de Hidra: el turismo. Desde que fueran Leonard Cohen, algunos actores y alg\u00fan que otro famosillo, la isla tiene un cierto bullicio, que no rebasa la barrera del sonido en la primera semana de julio. Quiz\u00e1 agosto sea otro cantar. A apenas 15 minutos de bote del Peloponeso\u00a0y 2 horas de hidrodeslizador del Pireo (Atenas), Hidra es una tentaci\u00f3n demasiado cercana como para pasar inadvertida a griegos y extranajeros. Cuando te bajas del peque\u00f1o bote, el 6 de julio de 2013, a la una de la tarde, lo primero que haces es abrir la boca por la belleza que te rodea. Ves los burros a tu disposici\u00f3n, pero prefieres encontrar t\u00fa el hotel Hidroussa tirando de la maleta con ruedas. Tal parece haber sido un balneario el Hidroussa o una antigua escuela; con habit\u00e1culos amplios, paredes blancas y muebles hermosos. Abres la ventana de la habitaci\u00f3n y te topas con unas casas con sus contraventanas abiertas enmarcadas en el monte y la roca que las rodean. Te sientes en la gloria.<\/strong><\/p>\n<p><strong>Toca comer. La gu\u00eda recomienda dos restaurantes interiores del pueblo, pero hace un calor de justicia, as\u00ed que prefieres asomarte al puerto. Para sentarte te orientas por las mesas, por los manteles, si parecen &#8216;acogedores&#8217; o no. Eliges unos azules con sillas guapinas y cuando abres la carta te das cuenta del terrible error. Es algo as\u00ed como un burguer en versi\u00f3n griega. Te disculpas y te vas. En el siguiente das en el clavo. Tomar\u00e1s una crema de pimiento rojo\u00a0y feta espectacular (su nombre no lo recuerdo), una ensalada griega y un calamar. Todo ello viendo los yates atracados ante tus narices, con una doble pareja de veteranos ingleses echando una partida de cartas en el de enfrente mientras una mujer algo m\u00e1s joven toma el sol. Debates con la esposa c\u00f3mo ser\u00e1 la vida en el yate, si resultar\u00e1 cansado tener una casa flotante o no; hasta llegar a la conclusi\u00f3n de que estar\u00eda maravillosamente bien una semana al a\u00f1o, pero no tan bien estar en la mar de forma permanente. Con esas dudas sobre el yate, vas a comprar los billetes\u00a0de barco\u00a0para dos d\u00edas despu\u00e9s y te dispones a inspeccionar la isla. <\/strong><\/p>\n<p><strong><a href=\"\/campoyplayu\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2013\/08\/hidra4.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft size-thumbnail wp-image-4935\" src=\"\/campoyplayu\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2013\/08\/hidra4.jpg\" alt=\"\" width=\"150\" height=\"150\" \/><\/a><a href=\"\/campoyplayu\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2013\/08\/hidra5.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft size-thumbnail wp-image-4936\" src=\"\/campoyplayu\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2013\/08\/hidra5.jpg\" alt=\"\" width=\"150\" height=\"150\" \/><\/a><a href=\"\/campoyplayu\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2013\/08\/hidra6.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft size-thumbnail wp-image-4937\" src=\"\/campoyplayu\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2013\/08\/hidra6.jpg\" alt=\"\" width=\"150\" height=\"150\" \/><\/a><\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Hidra mira al Peloponeso de frente y tiene dos paseos mar\u00edtimos a izquierda y derecha salpicados por playas, para las que salen algunos barcos desde el puerto. T\u00fa eliges el izquierdo a pie. El camino va a cierta altura respecto al mar, ofreci\u00e9ndote cada poco bajadas a alg\u00fan pedrero. Las vistas son maravillosas. Distingues un islote\u00a0min\u00fasculo\u00a0con una capilla donde ofician bodas, que luego se celebran en un lujoso restaurante (que acabas de sobrepasar)\u00a0encaramado sobre el mar. Piensas inmediatamente en &#8216;Mamma Mia&#8217; e imaginas a Merryl Streep deshojando la margarita en ese paisaje buc\u00f3lico. Miras a la esposa y le cantas asumiendo el papel de Pierce Brosnan, o sea, el que se lleva el gato al agua. Ella r\u00ede y replica. El musical est\u00e1 en marcha en versi\u00f3n asturiana subtitulada. Cuando te das el primer ba\u00f1o en tu \u00faltima isla griega, mirando el islote de la capilla y las monta\u00f1as del Peloponeso te sientes Agamen\u00f3n, Aquiles y H\u00e9ctor; con tu\u00a0Helena de Troya zambull\u00e9ndose a unos metros. Es el inicio, o el fin so\u00f1ado,\u00a0de la &#8216;Iliada&#8217; asturgriega con el \u00fanico pesar de que te queden dos d\u00edas en vez de cuatro para reposar un poco m\u00e1s las emociones.<\/strong><\/p>\n<p><a href=\"\/campoyplayu\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2013\/08\/hidra11.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft size-full wp-image-4945\" src=\"\/campoyplayu\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2013\/08\/hidra11.jpg\" alt=\"\" width=\"360\" height=\"270\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2013\/08\/hidra11.jpg 360w, https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2013\/08\/hidra11-300x225.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 360px) 100vw, 360px\" \/><\/a><\/p>\n<p><strong>Para la primera cena har\u00e1s caso a la gu\u00eda, que se corona de gloria una vez m\u00e1s. En un callej\u00f3n estrecho, un restaurante con pinta triste, Taverna Gitoniko,\u00a0te hace dudar si dar el paso. Pero de repente te das cuenta de que lo gordo se cuece en la azotea, donde te toca una mesa esquinada\u00a0junto a la barandilla. Te sientes el rey del mambo. Pides una original\u00edsima ensalada de remolacha con pur\u00e9 de patata (con ajo)\u00a0fr\u00edo, unos fritos de calabac\u00edn y una jarra de resina. Cena ligera y sabros\u00edsima. El puerto, de noche, tiene mucho ambiente, que disfrutas tom\u00e1ndote un caf\u00e9 frap\u00e9.<\/strong><\/p>\n<p><strong><a href=\"\/campoyplayu\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2013\/08\/hidra7.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft size-thumbnail wp-image-4939\" src=\"\/campoyplayu\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2013\/08\/hidra7.jpg\" alt=\"\" width=\"150\" height=\"150\" \/><\/a><a href=\"\/campoyplayu\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2013\/08\/hidra8.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft size-thumbnail wp-image-4940\" src=\"\/campoyplayu\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2013\/08\/hidra8.jpg\" alt=\"\" width=\"150\" height=\"150\" \/><\/a><a href=\"\/campoyplayu\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2013\/08\/hidra9.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft size-thumbnail wp-image-4941\" src=\"\/campoyplayu\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2013\/08\/hidra9.jpg\" alt=\"\" width=\"150\" height=\"150\" \/><\/a><\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Al d\u00eda siguiente vuelves por la ma\u00f1ana al paseo izquierdo, que recorres casi dos horas, pasando un bonito pueblo y varias calas, hasta quedarte en la \u00faltima. Otro ba\u00f1o espectacular, tumbona con novela, comida ligera en una terraza&#8230; \u00a1Esto es vida! Por la tarde atacas el paseo derecho, hasta llegar a una bah\u00eda donde te dar\u00e1s el \u00faltimo ba\u00f1o griego. Por el camino te topas con otra capilla &#8216;Mamma mia&#8217;, donde ruedas una escena m\u00e1s del musical. Pierce ya no tiene secretos para ti. Imitas con profesionalidad incluso sus movimientos de cejas mientras cantas. De noche no dudas en volver a Gitoniko, restaurante que los aut\u00f3ctonos llaman tambi\u00e9n Kristina, pues as\u00ed se llama la due\u00f1a. Esta vez atacas dos entrantes y una carne guisada con peque\u00f1as cebollas que est\u00e1 de muerte. Tomas de remate tu \u00faltimo plato de sand\u00eda griego y, al volver al hotel, haces la \u00faltima tentativa de dar con la casa de Leonard Cohen, que, al parecer, conserva. Algunos consultados aseguraron no tener ni idea; lo cual te cuesta creer. La recepcionista la sit\u00faa en una zona comprendida entre un supermercado y una farmacia. <\/strong><\/p>\n<p><strong><a href=\"\/campoyplayu\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2013\/08\/hidra10.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft size-medium wp-image-4942\" src=\"\/campoyplayu\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2013\/08\/hidra10.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"225\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2013\/08\/hidra10.jpg 438w, https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2013\/08\/hidra10-300x225.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a><\/strong><\/p>\n<p><strong>Das un paseo pueblo arriba sin \u00e9xito, aunque las callejuelas tienen\u00a0gran encanto. Imaginas a Cohen con Merryl Streep y Brosnan charlando en la terraza de la casa. Pero Hidra est\u00e1 silencioso. Cuando a las 7.15 horas del d\u00eda siguiente montas en el hidrodeslizador que te llevar\u00e1 al Pireo, giras la vista hacia Hidra, pones m\u00fasica de Leonard Cohen en tu disco duro y te apetece quedarte. Tienes por delante un hidrodeslizador, un autob\u00fas al aeropuerto de Atenas, un avi\u00f3n a Barcelona y otro a Asturias, donde al poner el pie en tierra firme despertar\u00e1s de golpe de tu sue\u00f1o griego. Entones pasas de golpe a las rancheras: &#8220;Y volver, volver, voooooooolver&#8221;.<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(Tragicomedia griega 12) Leonard Cohen invirti\u00f3 la herencia de su abuela en la compra de una casa en Hidra all\u00e1 por el a\u00f1o 1960. No ten\u00eda ni luz ni agua potable. 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