{"id":5382,"date":"2013-11-14T11:31:04","date_gmt":"2013-11-14T10:31:04","guid":{"rendered":"http:\/\/blog.elcomercio.es\/campoyplayu\/?p=5382"},"modified":"2021-11-23T22:11:55","modified_gmt":"2021-11-23T21:11:55","slug":"el-genio-de-kukuczka","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elcomercio.es\/campoyplayu\/2013\/11\/14\/el-genio-de-kukuczka\/","title":{"rendered":"El genio de Kukuczka"},"content":{"rendered":"<p><strong>En una grieta del Lhotse reposa Jerky Kukuczka. El 24 de octubre de 1989, apenas dos a\u00f1os despu\u00e9s de convertirse en el segundo hombre de la historia en llegar a la cima de los catorce ochomiles, el monta\u00f1ero polaco intentaba una nueva gesta sin precedentes: conquistar esta cumbre por su pared sur. Despu\u00e9s de tres noches de vivac a m\u00e1s de 8.000 metros, ese d\u00eda, a las ocho de la ma\u00f1ana, Kukuczka se lanz\u00f3 pared arriba atado por una cuerda de unos 80 metros comprada, de segunda mano, en Katmand\u00fa. Cuando estaba pr\u00f3ximo a la arista, Ryszard Pawlowski, el compatriota que le segu\u00eda, vio lo siguiente: &#8220;Jurek realiz\u00f3 dos movimientos r\u00e1pidos y cuando me pareci\u00f3 que ya tocaba la arista de nieve, de forma completamente inesperada comenz\u00f3 a resbalar. Al principio despacio, pero a cada d\u00e9cima de segundo m\u00e1s deprisa. Todav\u00eda no me hab\u00eda dado tiempo a comprender lo que estaba ocurriendo cuando pas\u00f3 a mi lado&#8230;&#8221;. Kukuczka se despidi\u00f3 de este mundo con una ca\u00edda al vac\u00edo de tres kil\u00f3metros que acaso le\u00a0dej\u00f3 totalmente irreconocible. Quien\u00a0quiz\u00e1 haya sido el mejor monta\u00f1ero de toda la historia ten\u00eda 41 a\u00f1os, esposa y\u00a0dos hijos.<!--more--><\/strong><\/p>\n<p><a href=\"\/campoyplayu\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2013\/11\/191.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft size-thumbnail wp-image-5385\" style=\"margin-left: 3px; margin-right: 3px;\" src=\"\/campoyplayu\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2013\/11\/191.jpg\" alt=\"\" width=\"150\" height=\"150\" \/><\/a><a href=\"\/campoyplayu\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2013\/11\/jerzy_kukuczka1.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft size-thumbnail wp-image-5386\" src=\"\/campoyplayu\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2013\/11\/jerzy_kukuczka1.jpg\" alt=\"\" width=\"114\" height=\"150\" \/><\/a><a href=\"\/campoyplayu\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2013\/11\/Jerzy_Kukuczka_36069161.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft wp-image-5387\" style=\"margin-left: 3px; margin-right: 3px;\" src=\"\/campoyplayu\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2013\/11\/Jerzy_Kukuczka_36069161.jpg\" alt=\"\" width=\"150\" height=\"150\" \/><\/a>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0<strong>\u00a0Cuando Kukuczka\u00a0empez\u00f3 a escalar ochomiles en 1979, el tirol\u00e9s Reinhold Messner se\u00a0le hab\u00eda adelantado ocho a\u00f1os y\u00a0le llevaba cinco ochomiles de ventaja. Cogerlo era una tarea casi imposible, m\u00e1xime dada la modesta econom\u00eda del polaco, que le obligar\u00eda a realizar mil cabriolas para reunir fondos para cada expedici\u00f3n. No lo logr\u00f3. Pero su gesta supera a la de Messner en dos aspectos. Kukuczka ascendi\u00f3 las catorce cimas de la Tierra en 7 a\u00f1os, 11 meses y 14 d\u00edas, un r\u00e9cord que nadie ha superado hasta la fecha. Y, lo que resulta m\u00e1s osado, lo hizo o bien en invierno, cuando el tiempo es absolutamente terror\u00edfico, o bien por nuevas rutas o bien las dos cosas a la vez.<\/strong><\/p>\n<p><strong>Cuando acabas el libro autobiogr\u00e1fico de este pedazo animal de la monta\u00f1a (&#8216;Mi mundo vertical&#8217;), donde narra en primera persona cada gesta de forma extraordinariamente sencilla, lo primero que piensas es\u00a0en esa maldita cuerda de segunda mano que rompi\u00f3 a 8.200 metros. Luego repasas sus logros y te quedas de una pieza. Si en &#8216;Mal de altura&#8217;, de Krakauer, se te qued\u00f3 grabado a fuego el peligro de coronar el Everest m\u00e1s all\u00e1 de las dos de la tarde por aquello de que despu\u00e9s de llegar a la cima hay que iniciar el descenso a toda leche con muy pocas fuerzas, con Kukuczka esa m\u00e1xima salta en mil pedazos. Si en el Everest, una vez desatada la tormenta, al d\u00eda siguiente ver\u00e1s cuerpos de monta\u00f1eros congelados en mitad del camino; no te explicas c\u00f3mo el monta\u00f1ero polaco no se muri\u00f3 de fr\u00edo todas esas veces que coron\u00f3 un ochomil avanzada la tarde y durmi\u00f3 a puro vivac cerca de la cima, tapado por un pl\u00e1stico, en cualquier oquedad de la monta\u00f1a. &#8220;Deb\u00eda de haber -40 grados y el viento era terrible, pero logramos dormir unas horas antes de bajar&#8221;, te cuenta como si tal cosa. Acabas concluyendo que la diferencia entre la vida y la muerte en esas circunstancias es estar a merced del viento o poder evitarlo metido en cualquier rinc\u00f3n. Sin embargo, no puedes dejar de pensar de qu\u00e9 material estaba hecho nuestro protagonista, que lleg\u00f3 a subir en un mismo viaje a Nepal, en pleno invierno, dos ochomiles corriendo del uno al otro para que no le caducara la licencia. Fue en 1985. Coron\u00f3 el Dhaulagiri el 21 de enero y el Cho Oyu el 15 de febrero. <\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong><a href=\"\/campoyplayu\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2013\/11\/31.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft wp-image-5388\" style=\"margin: 11px; border: black 5px solid;\" src=\"\/campoyplayu\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2013\/11\/31.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"289\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2013\/11\/31.jpg 578w, https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2013\/11\/31-300x290.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a><\/strong><\/p>\n<p><strong>Si en &#8216;Mal de altura&#8217; quedan en evidencia las expediciones comerciales al Everest, el pago de grandes sumas\u00a0por gente inexperta para coronar los 8.848 metros que marcan el techo del mundo; en &#8216;Mi mundo vertical&#8217; Kukuczka, acaso sin pretenderlo, deja en evidencia\u00a0las picard\u00edas de los porteadores para multiplicar por cuatro sus ingresos e incumplir muchas veces los compromisos previamente adquiridos. No lo hace con intenci\u00f3n de denuncia, pero s\u00ed narra sus\u00a0 dificultades para llevar a buen puerto las expediciones, en las que\u00a0deber\u00e1 luchar contra las condiciones extremas del tiempo, de las nuevas rutas que se propone abrir y, adicionalmente,\u00a0contra la\u00a0agotadora burocracia nepal\u00ed y las mil trapisondas de los aut\u00f3ctonos. Cuatro luchas en una para cada ascensi\u00f3n. Y siempre sin ox\u00edgeno (salvo &#8216;un trago&#8217; que se meti\u00f3 en el Everest).<\/strong><\/p>\n<p><strong><a href=\"\/campoyplayu\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2013\/11\/1mijanka-na-grani-podszczytowej1.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft size-medium wp-image-5389\" style=\"margin: 11px; border: black 5px solid;\" src=\"\/campoyplayu\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2013\/11\/1mijanka-na-grani-podszczytowej1.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"225\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2013\/11\/1mijanka-na-grani-podszczytowej1.jpg 730w, https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2013\/11\/1mijanka-na-grani-podszczytowej1-300x225.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a>Una \u00faltima &#8216;diferencia&#8217; con &#8216;Mal de altura&#8217; est\u00e1 referida a la pasi\u00f3n. Jugarte la vida en el Himalaya ha de ser por necesidad un deporte adictivo con una parte de disfrute, de conquista que Krakauer, pese a la apasionante narraci\u00f3n, no describe. En &#8216;Mal de altura&#8217; hay gente que vomita, que se marea, que tiene hambre, que escala sin tener las mejores condiciones y, al final, hay una tragedia. Todo contado maravillosamente bien. Pero no deja de haber una sucesi\u00f3n de elementos negativos. \u00bfD\u00f3nde est\u00e1 la pasi\u00f3n por la monta\u00f1a? Pues sencillamente no sale, lo que te hace pensar en la monta\u00f1a como negocio y en el rosario de muertes de aquel fat\u00eddico mayo de\u00a01996 como un absurdo. En &#8216;Mi mundo vertical&#8217; descubres en cambio al h\u00e9roe an\u00f3nimo, humilde, al que nada se le resiste, al hombre conquistador, al apasionado escalador que supera todas las adversidades para comerse el mundo y pisar sus mayores cumbres. Kukuczka cae simp\u00e1tico, adem\u00e1s de ser un aut\u00e9ntico animal de la monta\u00f1a. En una ocasi\u00f3n, al sumarse a una expedici\u00f3n, uno de los organizadores le mir\u00f3 de arriba abajo y le dijo: &#8220;As\u00ed que t\u00fa eres el famoso Kukuczka&#8221;, fijando la vista la barriguilla que luc\u00eda el polaco. \u00c9l le contest\u00f3 para sus adentros: &#8220;Ya hablaremos arriba&#8221;. Ese era Jerky Kukuczka (Katowice, 24 de marzo de 1948 &#8211; Lhotse, Nepal, 24 de octubre de 1989), conocido por todos como Jurek, acaso el mejor escalador de la historia de la Humanidad.<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En una grieta del Lhotse reposa Jerky Kukuczka. 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