{"id":5528,"date":"2013-12-04T07:15:15","date_gmt":"2013-12-04T06:15:15","guid":{"rendered":"http:\/\/blog.elcomercio.es\/campoyplayu\/?p=5528"},"modified":"2013-12-04T07:15:15","modified_gmt":"2013-12-04T06:15:15","slug":"tres-libros-malos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elcomercio.es\/campoyplayu\/2013\/12\/04\/tres-libros-malos\/","title":{"rendered":"Tres libros malos"},"content":{"rendered":"<p><strong>No siempre se acierta con los libros. Has tomado por costumbre escribir solo de lo bueno, pero tambi\u00e9n debe advertirse de lo malo, m\u00e1xime cuando has comprobado una y mil veces que la cr\u00edtica literaria suele ser solo positiva. &#8216;Quemar los d\u00edas&#8217; bien merece unas l\u00edneas por la quemaz\u00f3n que te deja. Se <!--more-->presupone que James Salter es un grande de las letras americanas. Quiz\u00e1 lo sea. Quiz\u00e1 hayas cometido el error de empezar por su autobiograf\u00eda, en vez de por sus novelas. Sin embargo, poca gana te queda tras esta aburrici\u00f3n enumerariva de hechos tan mal contados, con tan poca gracia, qued\u00e1ndose en la superficialidad cada secuencia de su vida. Cuando ya te empiezas a aburrir soberanamente, culminada\u00a0<\/strong><strong>su etapa como piloto del Ej\u00e9rcito, este yanquil\u00f3n se va a Europa a vivir la bohemia y no se le ocurre otra cosa que iniciar una frase del siguiente modo: &#8220;Roma, ciudad sin ning\u00fan inter\u00e9s,&#8230;.&#8221;. Ning\u00fan inter\u00e9s, anodino Salter, lo tienes t\u00fa. Roma lo tiene todo. \u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>En la segunda parte del libro, Salter te habla de su faranduleo, deja caer que lig\u00f3 con \u00e9sta y con aqu\u00e9lla, salpica su diario con unos nombres brillantes para intentar dar luz a su pobre escritura (Polanski, Robert Redford&#8230;) \u00a0y acaba cont\u00e1ndote el miedo que tiene a morirse. \u00a1Terrible! Puede ocurrir, sin embargo, que sus novelas sean buenas, aunque apetece poco leerlas despu\u00e9s de tama\u00f1a somnolencia vital. Hay casos singulares como esa autobiograf\u00eda de Robert Graves en la que asistes at\u00f3nito a la chifladura de su vida, result\u00e1ndote dif\u00edcil imaginarlo escribiendo &#8216;Yo Claudio&#8217;. Pero el t\u00edo ten\u00eda miga, gracia, \u00e1ngel. Este Salter no tiene nada de nada. <\/strong><\/p>\n<p><strong>Ya puestos a hablar de pufos, mencionemos dos m\u00e1s, sufridos este verano. Uno, &#8216;El invierno en Lisboa&#8217; del premiado Mu\u00f1oz Molina. Horrible sucesi\u00f3n de topicazos, con personajes estereotipados (terror\u00edfico el m\u00fasico maldito que bebe, fuma y vive en un continuo enigma) y una historia semipoliciaca intragable. Y el \u00faltimo, un mal consejo recibido, &#8216;El \u00e1rbol de los jen\u00edzaros&#8217;, de Jason Goodwin, con el que picaste al estar ambientado en Estambul y tener una trama conspirativa. Pensaste en el buen libro de Pamuk &#8216;Me llamo rojo&#8217; y la insistencia del confidente hizo el resto. Terrible. Arranca con unos cr\u00edmenes intrigantes y se desfonda a la mitad para terminar rozando el rid\u00edculo. Cuando pillas un pufo hay que soltarlo r\u00e1pido, pues siempre habr\u00e1 mucho bueno por leer. Pero a veces, por h o por b, avanzas hacia el vac\u00edo demasiado tiempo. Verdaderamente, ten\u00eda que haber lanzado a Salter por la ventana al llegar a la frase de Roma.<\/strong><\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>No siempre se acierta con los libros. 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