{"id":5546,"date":"2013-12-11T07:30:38","date_gmt":"2013-12-11T06:30:38","guid":{"rendered":"http:\/\/blog.elcomercio.es\/campoyplayu\/?p=5546"},"modified":"2013-12-11T07:30:38","modified_gmt":"2013-12-11T06:30:38","slug":"italia-siempre-italia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elcomercio.es\/campoyplayu\/2013\/12\/11\/italia-siempre-italia\/","title":{"rendered":"Italia, siempre Italia"},"content":{"rendered":"<p>(Italia 1)<\/p>\n<p><strong>Italia bien se merece un quinto viaje. E incluso quedarse a vivir en ella. La primera vez, all\u00e1 por 1989, fue Venecia, con amigos, en una escala inolvidable\u00a0de un viaje inolvidable en interrail de Ir\u00fan a Estambul. A la escala veneciana le siguieron a\u00f1os despu\u00e9s\u00a0una semana entre Roma y Florencia (2005), otra en la Costa Amalfitana (2008) y\u00a0diez d\u00edas\u00a0entre Cinque Terre, Toscana, Verona, Padua y Venecia (2010). Ahora tocaba Mil\u00e1n, adonde nunca pensaste ir por aquello de su<!--more--> etiqueta de &#8216;ciudad industrial&#8217;, con dos interesantes a\u00f1adidos: Vicenza y Como. Nueve d\u00edas a raz\u00f3n de tres noches en cada destino, con una gu\u00eda especial, la muyer, quien ten\u00eda &#8216;tareas&#8217; en Mil\u00e1n a las que se sum\u00f3 el homosapiens con el que vive. Desde la escapada que hizo en marzo en solitario, sus cr\u00f3nicas pusieron los dientes largos a quien suscribe y\u00a0como ella ten\u00eda que volver, esta vez el home olvidado en primavera\u00a0se escondi\u00f3 en la maleta para emerger en el invierno milan\u00e9s con bufanda, trenca, jersezucu de cuello alto, guantes y\u00a0playero bota. \u00bfVoy bien as\u00ed? La ropa era importante, pues ir a la capital del dise\u00f1o y la moda con pantal\u00f3n corto, como amenac\u00e9 por activa y por pasiva, no iba a ser posible. En Mil\u00e1n, el maridu ten\u00eda que ir al menos presentable. Luego ya ten\u00eda permiso para relajar el atuendo. <\/strong><\/p>\n<p><strong><\/strong><a href=\"\/campoyplayu\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2013\/12\/La-Galleria-Vittorio-Emanuele-II-di-Milano-131.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft size-medium wp-image-5551\" style=\"margin: 11px;border: black 5px solid\" src=\"\/campoyplayu\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2013\/12\/La-Galleria-Vittorio-Emanuele-II-di-Milano-131.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"210\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2013\/12\/La-Galleria-Vittorio-Emanuele-II-di-Milano-131.jpg 409w, https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2013\/12\/La-Galleria-Vittorio-Emanuele-II-di-Milano-131-300x211.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Frivolidades aparte, Mil\u00e1n tiene un horrible envoltorio en todo su extrarradio que oculta un &#8216;g\u00fcito&#8217; made in Italy. De la Stazione Centrale al Hotel Marconi hay cinco minutos y del Marconi al inicio del g\u00fcito otros cinco. En cuanto te adentras en el casco hist\u00f3rico te sumerges en una sucesi\u00f3n de casas\/palacios de piedra bajo la cual se alinean <a href=\"\/campoyplayu\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2013\/12\/milan-2.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft size-medium wp-image-5552\" style=\"margin: 11px;border: black 5px solid\" src=\"\/campoyplayu\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2013\/12\/milan-2.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"225\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2013\/12\/milan-2.jpg 548w, https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2013\/12\/milan-2-300x225.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a>tiendas\/palacios de Dior, Armani, Prada, Boss, Lauren, etc, etc, que a ti no te dicen nada, pero al com\u00fan del g\u00e9nero femenino (y no s\u00e9 por qu\u00e9 tambi\u00e9n\u00a0a los rusos)\u00a0le calienta la sangre como a un paisano un Bar\u00e7a-Real Madrid. Una sucesi\u00f3n de calles peatonales se denomina &#8216;El cuadril\u00e1tero de oro&#8217;. En ellas unos zapatos no bajan de los 400 euros, los abrigos se cifran en miles de euros y un horrible bolso de Prada se acompa\u00f1a de una etiqueta donde reza: 14.900. \u00a1Por dios, <a href=\"\/campoyplayu\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2013\/12\/Foto1343.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft size-medium wp-image-5555\" style=\"margin: 11px;border: black 5px solid\" src=\"\/campoyplayu\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2013\/12\/Foto1343.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"225\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2013\/12\/Foto1343.jpg 2048w, https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2013\/12\/Foto1343-300x225.jpg 300w, https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2013\/12\/Foto1343-768x576.jpg 768w, https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2013\/12\/Foto1343-1024x768.jpg 1024w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a>Ros\u00edo!, como le dec\u00eda Raphael a Rosss\u00edo Jurado. \u00a1Por dios! \u00a1Por dios! \u00a1Por dios! En vez de prender fuego a este dislate, uno razona que tambi\u00e9n deben existir sitios as\u00ed, que Mil\u00e1n es la capital mundial del dise\u00f1o, que los ricos tambi\u00e9n compran y todas esas cosas. La presentaci\u00f3n de las tiendas, ciertamente, es un espect\u00e1culo en s\u00ed misma. Todas est\u00e1n dise\u00f1adas hasta el \u00faltimo detalle. Si el escaparate es todo blanco, por ejemplo, el dependiente que te aguarda junto a la puerta es negro azabache. En Mil\u00e1n se cuida hasta la raza. Y no digamos la amabilidad, la frase precisa, la sonrisa perfecta. Caminas por el afamado &#8216;cuadril\u00e1tero&#8217;, que por supuesto abre todos los domingos, como debe ser, pues es cuando la gente tiene tiempo para comprar, sintiendo una punzada en el orgullo patrio gijon\u00e9s, con nuestro deprimido comercio, de horario fijo que no da la talla ni aunque calces el 41. As\u00ed que no te queda m\u00e1s remedio que darle la raz\u00f3n a la muyer (SIEMPRE tienen raz\u00f3n, a ver si nos enteramos de una vez) al convenir que, ciertamente, Mil\u00e1n debe existir, aunque t\u00fa no puedas evitar acordarte de los pobres negros de \u00c1frica o pienses que deber\u00edan encarcelar al instante a quien pague 14.900 euros por un bolso peque\u00f1o y hortera.<\/strong><\/p>\n<p><strong><a href=\"\/campoyplayu\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2013\/12\/sofa.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft size-medium wp-image-5567\" style=\"margin: 11px;border: black 5px solid\" src=\"\/campoyplayu\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2013\/12\/sofa.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"225\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2013\/12\/sofa.jpg 490w, https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2013\/12\/sofa-300x225.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a>Pero Mil\u00e1n no solo dise\u00f1a ropa o complementos. Tambi\u00e9n dise\u00f1a mesas, sillas, l\u00e1mparas, sof\u00e1s, neveras e incluso sacacorchos. Todo lo dise\u00f1able se dise\u00f1a en Mil\u00e1n. Y de Mil\u00e1n se exporta al mundo. De Ah\u00ed que en Mil\u00e1n vivan los mejores dise\u00f1adores, los que marcan tendencias, que se pueden apreciar en muchos de los escaparates del mencionado g\u00fcito milan\u00e9s. Una tradici\u00f3n de la que cobras mayor idea cuando visitas el Museo del Dise\u00f1o (Triennale di Milano), donde entre una larga lista de grandes nombres masculinos (Castiglioni, Magistretti, Alessi&#8230;) se ha colado\u00a0un nombre asturiano: Patricia Urquiola, quien vive, crea y deslumbra en Mil\u00e1n desde hace treinta a\u00f1os. Un orgullo ver su obra ya como pieza de museo.<\/strong><\/p>\n<p><strong>Dicho todo esto, explicada esta innegable esencia milanesa del siglo XXI, \u00bfqu\u00e9 le deslumbra a un cil\u00farnigo aterrizado entre tanta vanguardia con su trenca de los domingos? Enumeremos: 1.El precioso parque p\u00fablico que antecede al casco hist\u00f3rico milan\u00e9s. 2.El castillo de Ludovico Sforza el Moro con la amplia zona verde que prolonga el relax hasta\u00a0el arco del triunfo. 3.La galer\u00eda de Vittorio Emanuele (pese a su bolso de 14.900 euros). 4.El entorno del Duomo con su mercadillo navide\u00f1o (la catedral en s\u00ed impacta pero es un tanto &#8216;pastel\u00f3n&#8217;). 5.&#8217;La \u00faltima cena&#8217; de Leonardo Da Vinci. Este \u00faltimo cap\u00edtulo, que en realidad es el primero, se basta por s\u00ed solo para convertir Mil\u00e1n en visita obligada. No hace falta\u00a0rezar ni entender de arte. Basta documentarse un poco, abrir los ojos y mirar. <\/strong><\/p>\n<p><strong>El fresco de Leonardo merece cap\u00edtulo aparte. Llegaste a Mil\u00e1n un 30 de noviembre, lo dejaste un\u00a03 de diciembre y te quedaste a las puertas del estreno de &#8216;La Traviata&#8217; en la Scala, muy discreta por fuera aunque\u00a0brillante por dentro, seg\u00fan se aprecia en las fotos. Una pena, pues para esa primera representaci\u00f3n la butaca sencilla sal\u00eda a unos dos mil euros. Pareja, cuatro mil, pues. Robas el bolso hortera de Prada, lo vendes en el mercado negro y te sobran diez mil euros para la cena y las propinas. O para comprarte un model\u00edn de machom\u00e1n milan\u00e9s, a saber: sapato brillante, pantal\u00f3n ce\u00f1iducu, plum\u00edfero caro y bufanda enredada al cuello. Ay, si el Jesucristo de &#8216;La \u00faltima cena&#8217; levantara la cabeza&#8230; Escorr\u00eda a los milaneses hasta Albania.<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(Italia 1) Italia bien se merece un quinto viaje. E incluso quedarse a vivir en ella. La primera vez, all\u00e1 por 1989, fue Venecia, con amigos, en una escala inolvidable\u00a0de un viaje inolvidable en interrail de Ir\u00fan a Estambul. 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