{"id":5613,"date":"2013-12-19T09:56:49","date_gmt":"2013-12-19T08:56:49","guid":{"rendered":"http:\/\/blog.elcomercio.es\/campoyplayu\/?p=5613"},"modified":"2013-12-19T09:56:49","modified_gmt":"2013-12-19T08:56:49","slug":"cotilleo-en-como","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elcomercio.es\/campoyplayu\/2013\/12\/19\/cotilleo-en-como\/","title":{"rendered":"Cotilleo en Como"},"content":{"rendered":"<p>(Italia 4)<\/p>\n<p><strong>Ocurre a menudo, cuando viajas en tren, en barco o en avi\u00f3n, que prestas sin querer atenci\u00f3n a lo que se cuece en alg\u00fan asiento de tu \u00e1rea de influencia. Cuando te das cuenta est\u00e1s implicado hasta las cachas en una conversaci\u00f3n ajena, en una discusi\u00f3n o en alg\u00fan tipo de relaci\u00f3n que despierta tu curiosidad. Hasta tal punto que llega a apetecerte intervenir, pedir una aclaraci\u00f3n o sugerirle incluso\u00a0la respuesta a uno de los protagonistas. Tras pasar el d\u00eda en Bellagio, en el Lago di Como, toca volver en barco a Como, en un trayecto de 50 minutos sin grandes vistas al exterior, pues a las 5.35 de la tarde en diciembre es\u00a0casi noche cerrada. Te sientas en los dos \u00faltimos asientos de la izquierda de un amplio camarote acristalado y presencias lo siguiente:<!--more--><\/strong><\/p>\n<p><strong>Justo delante toman asiento tres personas. De izquierda a derecha: una chica menuda\u00a0de unos 18\/20 a\u00f1os; una mujer corpulenta de unos 43 con el pelo largo, una pose templada y unos rasgos duros, algo as\u00ed como una Norma Duval distorsionada pero un tanto atractiva; y un hombre de aspecto tremendamente afable, jovial, de unos 48 bien llevados, con los p\u00f3mulos marcados, amplias entradas y pelo muy corto, vestido arreglao pero informal con plum\u00edfero, vaqueros y zapatos negros. En la tercera fila, justo delante de la chica, otro chico, de edad similar, sentado de lado\u00a0con la mirada hacia atr\u00e1s para participar de la conversaci\u00f3n. Son espa\u00f1oles, en apariencia una familia formada por dos padres y dos hijos que est\u00e1 pasando en Italia el puente de diciembre. Pero no. Hay varias cosas que no cuadran.<\/strong><\/p>\n<p><strong>El primer dato at\u00edpico es que los adultos se besuquean mucho y los j\u00f3venes les miran con un cierto brillo de fascinaci\u00f3n en la mirada cuando \u00e9l o ella cuentan algo. No son los hijos. Un hijo, por mucho que admire a un padre en su fuero interno, no le mira as\u00ed. Los besuqueos y los abrazos destapan tambi\u00e9n quiz\u00e1 una relaci\u00f3n reciente. Desde luego no llevan veinte a\u00f1os casados y est\u00e1n de viaje con sus hijos. Cuando\u00a0procesas los primeros \u00edtems le susurras a la esposa como si tal cosa: Luego te cuento mi teor\u00eda. Ella te replica: Y yo la m\u00eda. Parecemos dos cotillas, pero resulta inevitable seguir poniendo la antena. \u00c9l se muestra activo. Ense\u00f1a cosas en el m\u00f3vil a los j\u00f3venes. Ellos r\u00eden. Se pone el pelo de ella en la frente para parecer un melenudo. Ellos r\u00eden. Ella habla poco. Est\u00e1 sentada en el asiento como una gran dama. Tras un rato sin\u00a0pronunciar palabra, gira\u00a0la vista a la chica joven y mueve las manos\u00a0mientras le\u00a0explica algo. Te fijas en sus manos, que son bonitas, poco trabajadas para su edad.<\/strong><\/p>\n<p><strong><a href=\"\/campoyplayu\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2013\/12\/barco.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft size-medium wp-image-5616\" style=\"margin: 11px;border: black 11px solid\" src=\"\/campoyplayu\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2013\/12\/barco.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"225\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2013\/12\/barco.jpg 621w, https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2013\/12\/barco-300x225.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a><\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Claramente, los adultos est\u00e1n haciendo de embajadores de los j\u00f3venes. \u00bfLos t\u00edos? Podr\u00eda ser. Desde luego el &#8216;parentesco&#8217; parece de \u00e9l. Podr\u00eda ser ese t\u00edo alegre y transgresor que, en plan enrollao, se ha llevado de puente a los sobrinos. Igual a ellos se les ha muerto el padre o la madre hace un mes y \u00e9l ha querido sacarlos del ambiente familiar. Es una teor\u00eda posible, pero piensas que no encaja del todo. Una pregunta de la chica joven a Norma Duval cuando est\u00e1n saliendo del barco te decide a replantear los hechos. La chica le pregunta a Norma si donde viven hay supermercados cerca. Clin. Nueva teor\u00eda construida sobre la marcha: los chicos j\u00f3venes son hermanos (sus ojos les delatan; novios desde luego no son). Ella es Erasmus en Mil\u00e1n. \u00c9l ha aprovechado el puente para ir a ver a la hermana. El padre de ambos les ha sugerido que llamen a su amigo Rafa que vive en el Lago di Como para que les d\u00e9 una vuelta. Se han citado en la estaci\u00f3n de tren, han ido directos a coger el barco a Bellagio y ahora, de vuelta, ir\u00e1n a dormir a casa de Rafa y de Norma, que viven a las afueras de Como, en una bonita casa con vistas al lago. Al d\u00eda siguiente volver\u00e1n a Mil\u00e1n y al otro el hermano de la chica joven volar\u00e1 a Madrid.<\/strong><\/p>\n<p><strong>De la relaci\u00f3n entre Rafa y Norma podr\u00eda escribirse otro libro. Quiz\u00e1s Rafa sea separado, quiz\u00e1 haya dejado en Madrid mujer e hijo para iniciar una nueva vida propiciada por una oportunidad laboral. Parece inteligente, sereno y divertido. \u00bfPor qu\u00e9 se separ\u00f3 entonces? Habr\u00e1 que ir a Madrid a investigar. Mientras tramitaba la separaci\u00f3n, Rafa conoci\u00f3 a Norma, cuya vida\u00a0acababa de estallar\u00a0en mil pedazos: afectada por un ERE en su empresa, tambi\u00e9n separada, afectada a\u00fan por la reciente muerte de su padre; con toda la vida por rehacer. Cuando a Rafa lo trasladan a Mil\u00e1n decide cumplir un viejo sue\u00f1o: vivir en Como cerca de la casa de George Clooney\u00a0e ir\u00a0trabajar a diario en tren, pues apenas tarda media hora. Invita a Norma a irse a vivir con \u00e9l, empezar a dar clases de italiano e iniciar\u00a0una nueva vida. Cuando reciben la visita de los hijos de su amigo Paco llevan siete meses de aventura en Italia en los que se comportan como dos novios de quince a\u00f1os. De ah\u00ed esos tiernos besuqueos a los que asisten con ese brillo en la mirada sus j\u00f3venes invitados. De ah\u00ed su semblante alegre. De ah\u00ed el espionaje al que son sometidos desde el asiento de atr\u00e1s.\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>En el hotel, mientras\u00a0relatas a la esposa\u00a0todos los entresijos de la vida de estos cuatro compa\u00f1eros de viaje, caes en la cuenta de que has perdido las gafas de sol en el barco. Cuando saliste tras ellos, nada m\u00e1s atracar en Como, se cayeron al suelo. Al d\u00eda siguiente, en la taquilla, no saben nada del tema. Intuyes que no volver\u00e1s tampoco\u00a0a saber nada en tu vida de Rafa, Norma ni los dos hermanos. El misterio quedar\u00e1 sin resolver. Pero a buen seguro volver\u00e1s a caer en la trampa de otra conversaci\u00f3n ajena que desmadejar. Basta con tomar asiento en un avi\u00f3n, un tren o un barco; y escuchar.<\/strong><\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(Italia 4) Ocurre a menudo, cuando viajas en tren, en barco o en avi\u00f3n, que prestas sin querer atenci\u00f3n a lo que se cuece en alg\u00fan asiento de tu \u00e1rea de influencia. 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