{"id":5752,"date":"2014-01-15T11:17:29","date_gmt":"2014-01-15T10:17:29","guid":{"rendered":"http:\/\/blog.elcomercio.es\/campoyplayu\/?p=5752"},"modified":"2014-01-15T11:17:29","modified_gmt":"2014-01-15T10:17:29","slug":"el-misterioso-crimen-del-muro","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elcomercio.es\/campoyplayu\/2014\/01\/15\/el-misterioso-crimen-del-muro\/","title":{"rendered":"El misterioso crimen del Muro"},"content":{"rendered":"<p>(ficci\u00f3n)<\/p>\n<p><strong>Los paseantes del Muro m\u00e1s madrugadores descubrieron los cad\u00e1veres antes del amanecer. Fue en la ma\u00f1ana del 8 de enero de 2014, tras aquel inusual d\u00eda de calor, cuando los term\u00f3metros alcanzaron en Gij\u00f3n los 22 grados, despu\u00e9s de que una tormenta arrancase a jirones varios embellecedores del paseo. Al\u00a0llegar al Rincon\u00edn, un matrimonio\u00a0ataviado con ropa deportiva divis\u00f3 un cuerpo tendido en el suelo boca arriba. Se trataba de un var\u00f3n de unos sesenta a\u00f1os, con un rictus de paz desdibujado por una extra\u00f1a mueca\u00a0de su boca, ligeramente abierta y curvada hacia abajo. Ten\u00eda sangre seca en la sien. Vest\u00eda ropa de montar a\u00a0caballo.\u00a0Una de sus botas estaba ladeada en el suelo mientras\u00a0la otra\u00a0hab\u00eda quedado con la punta mirando al cielo, como si quisiera decirle algo. A su lado, una pistola completaba el cuadro.<!--more--><\/strong><\/p>\n<p><strong>Tras un\u00a0r\u00e1pido vistazo, \u00e9l\u00a0telefone\u00f3 al 091. Una hora despu\u00e9s, una cinta\u00a0roja acordonaba\u00a0un amplio\u00a0per\u00edmetro, desde la escalera 22 a la 24. Los agentes tomaban pruebas.\u00a0Dos ambulancias esperaban la llegada del juez de guardia para hacer su trabajo. Una masa creciente de curiosos rodeaba\u00a0la escena. Y una bonita mujer de pelo rubio y\u00a0piel lechosa, totalmente desnuda,\u00a0yac\u00eda muerta en el pedrero. Crimen pasional, a todas luces. Pero, \u00bfqu\u00e9 hab\u00eda ocurrido exactamente? En la primera comparecencia conjunta de los comisarios de las polic\u00edas nacional y local solo se aportaron las identidades. Se trataba del marqu\u00e9s de Arroes, Hermenegildo Ridruenco, aquel solitario hombret\u00f3n de 62 a\u00f1os, viudo y sin hijos que viv\u00eda en una gran hacienda; y de\u00a0su ayudante de\u00a0cocina, una bonita\u00a0eslava de apellido impronunciable, Clara Wotzkeilmzt. La finada ten\u00eda 28 a\u00f1os. \u00c9l presentaba un orificio de bala en la sien y ella, dos, en el pecho. Se buscaba a una tercera persona, pues desde el cuerpo sin vida de Clara sal\u00eda un reguero de sangre\u00a0que trazaba dos\u00a0direcciones: primero hacia las rocas del fondo y despu\u00e9s hacia\u00a0las escaleras de acceso al pedrero. \u00c9ste se perd\u00eda en el c\u00e9sped de El Rincon\u00edn. <\/strong><\/p>\n<p><strong><a href=\"\/campoyplayu\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2014\/01\/Foto1397.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft size-large wp-image-5753\" style=\"margin: 11px;border: black 5px solid\" src=\"\/campoyplayu\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2014\/01\/Foto1397.jpg\" alt=\"\" width=\"1024\" height=\"768\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2014\/01\/Foto1397.jpg 2048w, https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2014\/01\/Foto1397-300x225.jpg 300w, https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2014\/01\/Foto1397-768x576.jpg 768w, https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2014\/01\/Foto1397-1024x768.jpg 1024w\" sizes=\"(max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/a>El secretismo fue total en los d\u00edas posteriores, mientras la ciudad era un hervidero de rumores. Una semana despu\u00e9s de aquella calurosa noche de enero, en una nueva rueda de prensa conjunta, las polic\u00edas local y nacional esclarecieron los hechos. Nada se hab\u00eda referido hasta la fecha acerca de la identidad de la tercera persona, que la sabidur\u00eda popular asociaba sin lugar a dudas con el novio o amante de la finada.\u00a0 <\/strong><\/p>\n<p><strong><\/strong>&#8220;Clara Wotzkeilmzt, ciudadana eslava, con situaci\u00f3n irregular en Espa\u00f1a, ingres\u00f3 al servicio del marqu\u00e9s en octubre de 2013, como ayudante de cocina. Seg\u00fan declaraciones del personal, \u00e9ste comenz\u00f3 a frecuentarla e incluso la hac\u00eda llamar con regularidad a su biblioteca, donde se le pod\u00eda escuchar d\u00e1ndole clases de espa\u00f1ol. Para el mes de noviembre, exist\u00eda ya una relaci\u00f3n entre ambos, pues ella a veces no dorm\u00eda en su cuarto. Pero \u00e9l comenz\u00f3 a requerir su presencia a todas horas y ella, seg\u00fan fuentes del servicio, fue d\u00e1ndole cada vez m\u00e1s largas, lo que empez\u00f3 a desequilibrar la salud del marqu\u00e9s. La noche de los hechos, el marqu\u00e9s estaba visitando a un viejo amigo, a quien confesaba sus pesares tras un paseo a caballo hasta su morada. Hab\u00eda telefoneado al ama de llaves para decirle que no regresar\u00eda hasta el d\u00eda siguiente, pero tras tomarse unos gin-tonics decidi\u00f3 emprender el camino de vuelta, pasadas las dos de la madrugada. Estaba trastornado por el repentino rechazo de su amada Clara, que tanto y tan de repente hab\u00eda llenado su vida de alegr\u00eda. Entonces entr\u00f3 en su despacho, en una habitaci\u00f3n\u00a0anexa a\u00a0la biblioteca, donde acumulaba tantos recuerdos recientes. Lo encontr\u00f3 todo revuelto, con un joyero tirado en el suelo. Presa de la furia, tom\u00f3 un rev\u00f3lver, mir\u00f3 por la ventana y vio c\u00f3mo Clara se sub\u00eda en ese momento a un coche conducido por el novio de \u00e9sta, que acababa de llegar a Espa\u00f1a, a la saz\u00f3n el tercer personaje en discordia, y tuvo tiempo de bajar\u00a0a la carrera a las caballerizas, montar a su roc\u00edn (el marqu\u00e9s no sab\u00eda conducir veh\u00edculos) e iniciar una singular persecuci\u00f3n de los fugados, quienes no se percataron de su presencia a prudencial distancia, por caminos paralelos a la carretera. Cuando llegaron al Rincon\u00edn, ambos se ba\u00f1aron desnudos en la playa para celebrar su escapada en aquella at\u00edpica noche veraniega de enero mientras se besaban amorosamente. En un ataque de celos, el marqu\u00e9s desenfund\u00f3 su rev\u00f3lver cuando ambos sal\u00edan del agua, hiri\u00f3 mortalmente a Clara Wotzkeilmzt y alcanz\u00f3 en una pierna a Karel Kuntziski, quien fue detenido tres d\u00edas despu\u00e9s en el valle de Tur\u00f3n, en Mieres, oculto en una casa de aldea abandonada. Cuando volvi\u00f3 al paseo, se suicid\u00f3. Las joyas robadas estaban en el maletero del coche&#8221;.<\/p>\n<p><strong>As\u00ed se resolvi\u00f3 el crimen del Muro, llamado por otros el crimen del Rincon\u00edn, del que en estos d\u00edas a\u00fan puede verse, a la altura de la escalera 24, la silueta del cad\u00e1ver del marqu\u00e9s trazada en el suelo del paseo. El bravo mar Cant\u00e1brico borr\u00f3 r\u00e1pidamente\u00a0la de su amada Clara, que las fuerzas policiales dibujaron a su vez en el pedrero. El servicio dom\u00e9stico de don Hermenegildo rememora a\u00fan c\u00f3mo el amo pas\u00f3 de una vida gris y apagada a bullir de felicidad durante aquel escaso mes de pasi\u00f3n con la joven eslava, para luego perder la cabeza una vez rechazado por ella. Mientras dure la silueta que rememora los hechos\u00a0resultar\u00e1 dif\u00edcil olvidar\u00a0en Gij\u00f3n el crimen del Muro, que tanto ha dado que hablar. Nadie se ha ocupado entretanto del caballo utilizado por el marqu\u00e9s, al que se puede contemplar algunas ma\u00f1anas pastando a escasos metros de donde el amo hall\u00f3 su final.<\/strong><\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(ficci\u00f3n) Los paseantes del Muro m\u00e1s madrugadores descubrieron los cad\u00e1veres antes del amanecer. 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