{"id":5830,"date":"2014-01-28T08:55:45","date_gmt":"2014-01-28T07:55:45","guid":{"rendered":"http:\/\/blog.elcomercio.es\/campoyplayu\/?p=5830"},"modified":"2014-01-28T08:55:45","modified_gmt":"2014-01-28T07:55:45","slug":"ancha-es-castilla","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elcomercio.es\/campoyplayu\/2014\/01\/28\/ancha-es-castilla\/","title":{"rendered":"Ancha es Castilla"},"content":{"rendered":"<p><strong>Siempre despreciaste Zamora. Al pasar en coche, roz\u00e1ndola, ve\u00edas aquellas anodinas casas de su cara Norte y apretabas el acelerador. En una ocasi\u00f3n, yendo tres treintaa\u00f1eros a bordo, uno de ellos baj\u00f3 la ventanilla y grit\u00f3: &#8220;\u00a1Zamoranossss!&#8221;. Pronunciar el gentilicio era una forma de demostrarnos a nosotros mismos que Zamora, como Teruel, tambi\u00e9n existe. Fue una travesura gritar &#8220;zamoranos&#8221;. Era ir un poco de guay.\u00a0Pasaron los a\u00f1os y empezaste a descubrir lugares de Castilla en los que nunca hab\u00edas reparado. Impresionante Soria, bonita Cuenca, se\u00f1oriales Segovia, \u00c1vila, Salamanca&#8230; Pero Zamora segu\u00eda siendo transparente para tus ojos. <!--more--><\/strong><\/p>\n<p><strong>Hace unos meses te perdiste por la provincia un fin de semana en el entorno de los lagos de Sanabria. Comiste en Carbajales de la Encomienda en un sabroso restaurante llamado Carpanta. Dormiste en Porto, en el fin del mundo, en la linde con Galicia. All\u00ed viste a ras de carretera jabal\u00edes, corzos y\u00a0perdices en cantidad; adem\u00e1s de dar un\u00a0buen paseo por un monte abierto, salpicado de lagos, que es una de las mayores reservas de lobos de Espa\u00f1a. Cenaste cochinillo como un \u00f1u. Y compraste pan rico, esas hogazas que duran cinco d\u00edas y saben a horno de le\u00f1a.<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong><a href=\"\/campoyplayu\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2014\/01\/Catedral_zamora1.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft size-medium wp-image-5836\" style=\"margin: 11px;border: black 11px solid\" src=\"\/campoyplayu\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2014\/01\/Catedral_zamora1.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"131\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2014\/01\/Catedral_zamora1.jpg 1369w, https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2014\/01\/Catedral_zamora1-300x131.jpg 300w, https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2014\/01\/Catedral_zamora1-768x337.jpg 768w, https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2014\/01\/Catedral_zamora1-1024x449.jpg 1024w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a>Faltaba Zamora capital. As\u00ed que el viernes, cuando ibas camino del Castillo del Buen Amor, fortaleza reconvertida en posada en 2003,\u00a0unos 30 kil\u00f3metros antes de llegar a Salamanca, desviaste el coche hacia las entra\u00f1as de Zamora a saldar una deuda de juventud maleducada. En internet hab\u00edas descubierto una referencia de inter\u00e9s: Ace\u00f1as de los Olivares. Curioso nombre de tres molinos del siglo X que se alinean a un lado del Duero, a las faldas de la Zamora hist\u00f3rica. O sea, su cara Sur. La cara oculta de Zamora desde la autov\u00eda de la plata. <\/strong><\/p>\n<p><strong><a href=\"\/campoyplayu\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2014\/01\/zamora-1341.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft size-medium wp-image-5837\" style=\"margin: 11px;border: black 11px solid\" src=\"\/campoyplayu\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2014\/01\/zamora-1341.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"225\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2014\/01\/zamora-1341.jpg 1200w, https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2014\/01\/zamora-1341-300x225.jpg 300w, https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2014\/01\/zamora-1341-768x576.jpg 768w, https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2014\/01\/zamora-1341-1024x768.jpg 1024w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a>Ah\u00ed lo primero que te deslumbra es el Duero, ampl\u00edsimo, alegre, con un paseo a ambas orillas desde el que vas haci\u00e9ndote a la vista de la muralla zamorana, de su catedral, de ese &#8216;sky line&#8217; p\u00e9treo castellano que mira al mar de Castilla, que es su cielo azul, con la solera que da el paso de los siglos. Una imagen de Zamora francamente bonita y desconocida para este penitente al que siempre se le va la inercia hacia los r\u00edos y los exteriores de las ciudades para delimitarlas, acotarlas y analizarlas. Contemplada Zamora desde fuera, admirada incluso en un paseo por ambas orillas, tocaba perderse por sus calles durante un rato. Y ah\u00ed, seamos sinceros, mengu\u00f3 un tanto el impacto inicial. Calles de hechuras rurales, una plaza mayor de talla reducida, un ambiente tranquilo en un buen d\u00eda de invierno, a unos 10 grados, pero con los parroquianos abrigados hasta las cejas. Fue entonces cuando pusise las cosas en sus t\u00e9rminos. \u00bfC\u00f3mo ser\u00e1 aqu\u00ed el invierno? Pues fr\u00edo de cojones. \u00bfY el verano? Pues una sart\u00e9n. As\u00ed que descartaste empadronarte en Zamora, aunque descubrir la monumentalidad de su casco hist\u00f3rico y, sobre todo, la generosa compa\u00f1\u00eda del Duero result\u00f3 todo un hallazgo. <\/strong><\/p>\n<p><strong><a href=\"\/campoyplayu\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2014\/01\/Toro261.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft size-medium wp-image-5842\" style=\"margin: 11px;border: black 5px solid\" src=\"\/campoyplayu\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2014\/01\/Toro261.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"199\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2014\/01\/Toro261.jpg 567w, https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2014\/01\/Toro261-300x199.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a>El fin de semana dejar\u00eda tiempo tambi\u00e9n para admirar Ciudad Rodrigo, Salamanca y Toro. En Ciudad Rodrigo te pusiste tibio en un bar llamado El Sanatorio: morros rebozados, torreznos, alcachofas ali\u00f1adas, calamares y salchichas. En Salamanca descubriste la famosa rana en el p\u00f3rtico plateresco de la Universidad, aunque te faltaron los tunos. En Toro, en torno a la colegiata, callejeaste por rincones con especial encanto. Ancha es Castilla. Monumental. P\u00e9trea. Azul cielo. Apta para Riberas del Duero y tapas rebosantes de colesterol. Espa\u00f1ola hasta el tu\u00e9tano. En ese territorio de contrastes para\u00a0quien vive volcado al mar, de dehesas y de toros bravos, llegaste la noche del viernes a hacerte fuerte en un castillo que hunde sus ra\u00edces en el siglo XI. Te sales de la autopista en El Cubo de la Tierra del Vino, tomas la N-630, rebasas cinco kil\u00f3metros de c\u00e1rcel de Topas y giras a la izquierda al ver un singular letrero que reza: Castillo del Buen Amor, 2. As\u00ed llegas hasta una verja, llamas a un timbre, se abre y te adentras en un camino sin asfaltar, con algunos baches, rodeado de cipreses, que te\u00a0va llevando hasta la puerta del castillo. Al levantar el maletero del coche dudas si ponerte la armadura o la s\u00e1bana del fantasma. Abres la puerta de recepci\u00f3n y te metes en el siglo XV&#8230;<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>(dos fotos de Zamora y una \u00faltima de Toro)<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Siempre despreciaste Zamora. Al pasar en coche, roz\u00e1ndola, ve\u00edas aquellas anodinas casas de su cara Norte y apretabas el acelerador. En una ocasi\u00f3n, yendo tres treintaa\u00f1eros a bordo, uno de ellos baj\u00f3 la ventanilla y grit\u00f3: &#8220;\u00a1Zamoranossss!&#8221;. 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