{"id":6355,"date":"2014-05-09T08:25:24","date_gmt":"2014-05-09T07:25:24","guid":{"rendered":"http:\/\/blog.elcomercio.es\/campoyplayu\/?p=6355"},"modified":"2014-05-09T08:25:24","modified_gmt":"2014-05-09T07:25:24","slug":"el-rey-en-liegos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elcomercio.es\/campoyplayu\/2014\/05\/09\/el-rey-en-liegos\/","title":{"rendered":"El rey en Liegos"},"content":{"rendered":"<p><strong>Varios todoterrenos bajan por el valle de San Pelayo, se detienen en Liegos y de uno de ellos sale el rey de Espa\u00f1a. La expectaci\u00f3n generada en el pueblo aquel d\u00eda al saber que Juan Carlos hab\u00eda ido a cazar un rebeco en &#8216;su&#8217; territorio provoc\u00f3 que cuando regresaba, de vac\u00edo, estuvieran todos sus <!--more--><a href=\"\/campoyplayu\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2014\/05\/liegos61.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft size-medium wp-image-6359\" style=\"margin: 11px;border: 11px solid black\" src=\"\/campoyplayu\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2014\/05\/liegos61.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"200\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2014\/05\/liegos61.jpg 390w, https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2014\/05\/liegos61-300x200.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a>vecinos en la calle para verlo pasar por este bonito y apartado pueblo leon\u00e9s situado entre el alto de Tarna y Ria\u00f1o. Era el oto\u00f1o de 1998. Viendo a toda la gente en la calle, el rey no quiso defraudar a este pu\u00f1ado de leoneses, as\u00ed que decidi\u00f3 hacer una peque\u00f1a escala. Sali\u00f3, sonri\u00f3, salud\u00f3 y se gan\u00f3 a los habitantes de Liegos para siempre. Uno de ellos\u00a0le tendi\u00f3 una bota de vino y \u00e9l replic\u00f3: &#8220;\u00bfQu\u00e9 pens\u00e1is que no s\u00e9 beber de la bota?&#8221;. As\u00ed que ech\u00f3 un trago. Otros le ofrecieron embutido leon\u00e9s que, seg\u00fan las cr\u00f3nicas, tambi\u00e9n prob\u00f3. Cuando se <a href=\"\/campoyplayu\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2014\/05\/images2.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft size-full wp-image-6360\" style=\"margin: 11px;border: 11px solid black\" src=\"\/campoyplayu\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2014\/05\/images2.jpg\" alt=\"\" width=\"275\" height=\"183\" \/><\/a>aproxim\u00f3 al cl\u00e1sico viej\u00edn que ve pasar los d\u00edas sentado a la puerta de su casa, \u00e9ste le espet\u00f3: &#8220;No quer\u00eda morirme sin saludar al rey de Espa\u00f1a&#8221;. Lo salud\u00f3. El rey de Espa\u00f1a fue hasta Liegos a\u00a0estrechar su mano\u00a0a la puerta de su casa. Un curioso sue\u00f1o que, qui\u00e9n lo dir\u00eda, cumpli\u00f3 sin moverse de su banco.<\/strong><\/p>\n<p><strong>Es s\u00e1bado, aparcas en Liegos para hacer el &#8216;camino real&#8217; a pie. De Liegos a Lois por el maravilloso valle de San Pelayo. Dos horas de ascenso suave entre un paisaje de postal. Monta\u00f1a, bosque, r\u00edo, pradinos y ganado: vacas\u00a0y caballos. En Lois hay dos bares, uno finolis, con <a href=\"\/campoyplayu\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2014\/05\/images6.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft size-full wp-image-6361\" style=\"margin: 11px;border: 11px solid black\" src=\"\/campoyplayu\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2014\/05\/images6.jpg\" alt=\"\" width=\"259\" height=\"194\" \/><\/a>un restaurante guapo pero oscuro, y otro campechano. Ya conoces el primero; toca el segundo: Bar Due\u00f1as. Te ofrecen un plato combinado de lomo, patatas y huevo; ensalada; tarta casera y caf\u00e9. Compras al instante. Cuando pides una clara y un botell\u00edn de agua, replica el due\u00f1o: El agua del grifo est\u00e1 muy buena. Inaudito. Pides una jarra gratuita. La comida est\u00e1 de rechupete. En la terraza del bar, disfrutas con la muyer como un enano. A las cuatro de la tarde llega Cr\u00e1neo en coche para buscar a los monta\u00f1eros. Dos llamadas de tel\u00e9fono para avisarle de que abortase la operaci\u00f3n, pues quedan fuerzas para volver tambi\u00e9n andando, no recibieron respuesta. As\u00ed que se\u00a0inicia una tertulia con Cr\u00e1neo durante una hora llena de risas a los pies de una fuente. Luego \u00e9l vuelve para Ria\u00f1o en coche y los monta\u00f1eros enfilan San Pelayo en sentido descendente. Otras dos horas.<\/strong><\/p>\n<p><strong>Al llegar a Liegos nadie te espera. El pueblo est\u00e1 pl\u00e1cidamente perezoso a media tarde. Han pasado ya quince a\u00f1os de aquella visita del rey. En tu caso, estabas en Ria\u00f1o cuando Juan Carlos entr\u00f3 a descansar al Hostal Presa y luego se fue en helic\u00f3ptero para Madrid. All\u00ed lo viste vestido de caqui. Dos veces fue a Ria\u00f1o en 1998 para cazar aquel rebeco que acab\u00f3 por eludir la real misi\u00f3n de obtener su trofeo. Hay quien cuenta que en la segunda ocasi\u00f3n, teni\u00e9ndolo a tiro, no quiso matarlo. En una de aquellas dos visitas Juan Carlos cen\u00f3 en el Presa con los alcaldes de la comarca de Ria\u00f1o. No hubo etiqueta alguna. Hombres rudos con vaqueros y camisa de manga corta cenaron con el rey de Espa\u00f1a como quien echa un le\u00f1o al fuego de su cocina. Los due\u00f1os del Hostal Presa se retrataron con \u00e9l y colgaron la fotograf\u00eda en la recepci\u00f3n con un marco de madera en el que mandaron tallar el relieve de la corona, para que ning\u00fan cliente se despistara de que estaba ante una fotograf\u00eda real. Quiz\u00e1 quien m\u00e1s disfrut\u00f3 de aquellas dos visitas a Ria\u00f1o fue el hombre de Liegos que ve\u00eda pasar sus \u00faltimos d\u00edas a la puerta de casa. No quer\u00eda morirse sin ver en persona al rey de Espa\u00f1a. Y lo vio.<\/strong><\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Varios todoterrenos bajan por el valle de San Pelayo, se detienen en Liegos y de uno de ellos sale el rey de Espa\u00f1a. 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