{"id":6894,"date":"2014-09-19T08:59:23","date_gmt":"2014-09-19T07:59:23","guid":{"rendered":"http:\/\/blog.elcomercio.es\/campoyplayu\/?p=6894"},"modified":"2014-09-19T08:59:23","modified_gmt":"2014-09-19T07:59:23","slug":"la-fotografia-de-mata-hari-en-gijon","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elcomercio.es\/campoyplayu\/2014\/09\/19\/la-fotografia-de-mata-hari-en-gijon\/","title":{"rendered":"La fotograf\u00eda de Mata Hari en Gij\u00f3n"},"content":{"rendered":"<p><strong>Espiar a Mata Hari resulta fascinante.\u00a0Sigues con insistencia\u00a0la estela de su contoneo desde Par\u00eds hasta Madrid, pasando por Gij\u00f3n, con especial inter\u00e9s en su escala en El Musel. Pero ha llovido mucho desde noviembre de 1916 (casi un siglo) como para que las huellas de la bailarina de los pies desnudos, como tambi\u00e9n la llamaban, no se hayan borrado de casi todas partes; en especial, en aquel breve trayecto entre el puerto gijon\u00e9s y la estaci\u00f3n del Norte, donde tom\u00f3 un tren a Madrid. Sin embargo, al final, dar\u00e1s en tu propia casa\u00a0con la prueba documental que buscabas. En la hemeroteca de EL COMERCIO,\u00a0un aut\u00e9ntico templo donde se preserva el pasado,\u00a0desde 1878 hasta 2014, est\u00e1 la soluci\u00f3n.<!--more--><\/strong><\/p>\n<p><a href=\"\/campoyplayu\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2014\/09\/PARA-ADRIAN.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft size-large wp-image-6895\" style=\"margin: 11px;border: 11px solid black\" src=\"\/campoyplayu\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2014\/09\/PARA-ADRIAN.jpg\" alt=\"\" width=\"582\" height=\"1024\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2014\/09\/PARA-ADRIAN.jpg 852w, https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2014\/09\/PARA-ADRIAN-171x300.jpg 171w\" sizes=\"(max-width: 582px) 100vw, 582px\" \/><\/a><\/p>\n<p><strong>El 18 de noviembre de 1962, Joaqu\u00edn Alonso Bonet dedic\u00f3 su secci\u00f3n &#8216;Peque\u00f1as historias de Gij\u00f3n&#8217; al asunto bajo el t\u00edtulo: &#8220;En Gij\u00f3n empez\u00f3 a declinar la estrella de Mata Hari (&#8216;Ojo del d\u00eda&#8217;), la esp\u00eda H-21&#8221;, una apasionante p\u00e1gina que el dramaturgo, poeta y periodista\u00a0acompa\u00f1\u00f3 de una fotograf\u00eda de Mata Hari,\u00a0junto a\u00a0un agente franc\u00e9s, en El Musel. La imagen muestra a una mujer elegante, distinguida y mayor. No concuerda con los presuntos 40 a\u00f1os que ten\u00eda la esp\u00eda cuando pis\u00f3 suelo\u00a0astur (Bonet refiere 36). Pero esta circunstancia puede tener dos explicaciones. Una, que la diva hubiese mentido con la edad, como se ha sospechado siempre. Otra, que en aquellos tiempos una persona de 40 a\u00f1os no ten\u00eda el aspecto actual. La esperanza de vida era muy inferior. Lo cierto es que en la cubierta de aquel carguero procedente de Falmouth (Inglaterra), que entraba al puerto gijon\u00e9s\u00a0para llenar sus carboneras,\u00a0estaba ella. Agentes franceses procedentes de la embajada de Madrid la aguardaban. <\/strong><\/p>\n<p><strong>Y\u00a0ahora dejamos seguir narrando la historia al propio Bonet: &#8220;Momentos despu\u00e9s desembarcaba una mujer hermosa, de belleza exquisitamente cuidada que entraba en el orden de lo excepcional. Ten\u00eda 36 a\u00f1os, sombrero con gran pluma, abrigo de pieles oscuras y sombrilla, en la que se apoyaba continuamente. Era Margarita Zelle, que pisaba el puerto gijon\u00e9s con muestras de fatiga y palabras de desagrado por las molestias de un viaje inc\u00f3modo, a bordo de un buque sucio y lleno de mercanc\u00edas, el primero, como la dijeron en Falmouth, que sal\u00eda para Espa\u00f1a. Pese a todo lo cual fingi\u00f3 una sonrisa, m\u00e1s esta sonrisa, instantes despu\u00e9s, se le helaba en los labios porque uno de los agentes, entre corteses genuflexiones, la invit\u00f3 a hacerse una fotograf\u00eda. No pudo reprimir un gesto de contrariedad, pero, al fin, hubo de acceder la bella viajera. A su lado y, sin duda, para dar autenticidad a la foto, se situ\u00f3 otro agente, de gab\u00e1n, hongo y bast\u00f3n&#8221;. <\/strong><strong>Prosigue Bonet: &#8220;La dama pas\u00f3 en Gij\u00f3n unas horas, en compa\u00f1\u00eda de aquellos hombres de la embajada, que la colmaban de atenciones y delicadezas propias de la galanter\u00eda francesa. Por la tarde estaba con su ocasional cortejo en la estaci\u00f3n del Norte y en el tren correo sal\u00edan todos para Madrid. Este viaje, colmado de zalemas y cortes\u00edas, ten\u00eda todos los caracteres de una detenci\u00f3n&#8221;.<\/strong><\/p>\n<p><strong>En su apasionante relato, el dramaturgo gijon\u00e9s contextualiza la presencia de Mata Hari en aquel barco. En principio,\u00a0la mujer a la que hab\u00eda dedicado\u00a0unos versos el mism\u00edsimo Rub\u00e9n Dar\u00edo (El canto errante, en 1907) \u00a0hab\u00eda embarcado en Vigo en el vapor\u00a0&#8216;Hollandia&#8217; para una misi\u00f3n en B\u00e9lgica. Pero el barco fue interceptado en alta mar por un buque ingl\u00e9s, que se la llev\u00f3 a Falmouth. Los servicios de espionaje brit\u00e1nicos y franceses le segu\u00edan ya la pista tras interceptar\u00a0un radiocifrado\u00a0sobre el pago de 15.000 pesetas a &#8216;H-21&#8217; por sus servicios. Y H-21 era Margarita Zelle, Mata Hari, la bailarina de los pies desnudos, aquella bella mujer que cortejaba con altos mandos franceses y trabajaba para los alemanes. Lo primero que hicieron fue abortar su misi\u00f3n. Lo segundo, devolverla a Espa\u00f1a para tenerla bajo vigilancia. Y lo tercero, embarcarla.<\/strong><\/p>\n<p><strong><a href=\"\/campoyplayu\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2014\/09\/pagina-blog.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft size-full wp-image-6896\" style=\"margin: 11px;border: 11px solid black\" src=\"\/campoyplayu\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2014\/09\/pagina-blog.jpg\" alt=\"\" width=\"331\" height=\"455\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2014\/09\/pagina-blog.jpg 331w, https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2014\/09\/pagina-blog-218x300.jpg 218w\" sizes=\"(max-width: 331px) 100vw, 331px\" \/><\/a>El testimonio de Bonet ofrece una fiabilidad m\u00e1xima. Nacido en 1889, Joaqu\u00edn Alonso Bonet ten\u00eda 27 a\u00f1os en 1916. Fue por tanto coet\u00e1neo de los hechos, de los que, seg\u00fan refiere en el amplio reportaje, se document\u00f3 a principios de 1917 desplaz\u00e1ndose a Madrid, donde se encontraba Mata Hari. Acudi\u00f3 a la Agencia Delgado Barreto, que distribu\u00eda sus noticias a EL COMERCIO, y a &#8216;La Cafetera&#8217; de la Puerta del Sol, un departamento comercial de telef\u00f3nica donde se reun\u00edan los periodistas y corresponsales\u00a0de la \u00e9poca para intercambiar informaci\u00f3n. Cuando se present\u00f3 ante sus colegas, se produjo la siguiente conversaci\u00f3n:<br \/>\n-\u00bfVienes de Gij\u00f3n?<br \/>\n-S\u00ed.<br \/>\n-\u00bfY qu\u00e9 noticias ten\u00e9is all\u00ed de una famosa bailarina llamada Mara Hari?<br \/>\n-S\u00f3lo se sabe que desembarc\u00f3 en el puerto de El Musel y que sali\u00f3 creo que para Madrid. En Gij\u00f3n estuvo solo unas horas.<br \/>\n-Eso es saber muy poco. Aqu\u00ed te informar\u00e1s de otras muchas cosas.<\/strong><\/p>\n<p><strong>As\u00ed fue como Joaqu\u00edn Alonso Bonet (fallecido en 1975) se document\u00f3 de todo lo acaecido antes, durante y despu\u00e9s de la escala de Mara Hari en Gij\u00f3n aquel fr\u00edo noviembre de 1916. Poco despu\u00e9s de su estancia en Madrid, la esp\u00eda holandesa era detenida en Francia el 13 de febrero de 1917. Y unos meses m\u00e1s tarde, \u00a0el 15 de octubre, tras un complejo proceso, fue fusilada en las afueras de Par\u00eds. De eso hemos hablado ya. Tambi\u00e9n del robo de su cabeza, embalsamada\u00a0en el Museo del Crimen. Tocaba documentar la estancia de Mata Hari en Gij\u00f3n. Aqu\u00ed est\u00e1n las pruebas. <\/strong><\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Espiar a Mata Hari resulta fascinante.\u00a0Sigues con insistencia\u00a0la estela de su contoneo desde Par\u00eds hasta Madrid, pasando por Gij\u00f3n, con especial inter\u00e9s en su escala en El Musel. Pero ha llovido mucho desde noviembre de 1916 (casi un siglo) como para que las huellas de la bailarina de los pies desnudos, como tambi\u00e9n la llamaban, [&hellip;]<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on get_the_excerpt --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on get_the_excerpt --><\/p>\n","protected":false},"author":41,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[6],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.elcomercio.es\/campoyplayu\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6894"}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.elcomercio.es\/campoyplayu\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.elcomercio.es\/campoyplayu\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcomercio.es\/campoyplayu\/wp-json\/wp\/v2\/users\/41"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcomercio.es\/campoyplayu\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=6894"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/blogs.elcomercio.es\/campoyplayu\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6894\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.elcomercio.es\/campoyplayu\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=6894"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcomercio.es\/campoyplayu\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=6894"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcomercio.es\/campoyplayu\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=6894"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}