{"id":7161,"date":"2014-12-09T00:40:13","date_gmt":"2014-12-08T23:40:13","guid":{"rendered":"http:\/\/blog.elcomercio.es\/campoyplayu\/?p=7161"},"modified":"2014-12-09T00:40:13","modified_gmt":"2014-12-08T23:40:13","slug":"munich-brinda-con-cerveza","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elcomercio.es\/campoyplayu\/2014\/12\/09\/munich-brinda-con-cerveza\/","title":{"rendered":"Munich brinda con cerveza"},"content":{"rendered":"<p>(Por Alemania y Austria 1)<\/p>\n<p><strong>Antes de pisar Alemania te formas unos estereotipos: hombres grandes que doblan mal, salchichas, fr\u00edo y mucho &#8216;tema&#8217; II Guerra Mundial.\u00a0Baviera es, seg\u00fan cuentan por all\u00e1, algo as\u00ed como la &#8216;Andaluc\u00eda&#8217; espa\u00f1ola. Hay m\u00e1s sol y alegr\u00eda que en el resto del pa\u00eds de Merkel. Es casi diciembre. Por tanto, no puedes pedir peras al olmo. Que no llueva pr\u00e1cticamente ni un d\u00eda\u00a0ser\u00e1 lo fundamental para patear y patear. Sin embargo, vivir bajo un cielo inexistente se hace especialmente duro por mucho que\u00a0est\u00e9s hecho al skyline de Gij\u00f3n. Se trata de una masa gris de esas que amenazan nieve, pero que puede estar as\u00ed, inm\u00f3vil, d\u00edas, semanas e incluso <!--more-->meses. &#8220;Si hiciera sol, desde aqu\u00ed estar\u00edamos viendo los Alpes&#8221;, te cuenta un gu\u00eda hispano que lleva siete a\u00f1os afincado en Munich. Te cuesta creerlo. De modo que tu experiencia alemana toma como punto de partida la triste grisura celeste, una temperatura est\u00e1ndar de cero grados (ni fr\u00edo ni calor) y un pack inicial de cinco d\u00edas para atacar Munich por tierra, mar y aire.<\/strong><\/p>\n<p><strong><a href=\"\/campoyplayu\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2014\/12\/munich1.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft  wp-image-7165\" style=\"margin: 11px;border: 11px solid black\" src=\"\/campoyplayu\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2014\/12\/munich1.jpg\" alt=\"\" width=\"150\" height=\"150\" \/><\/a><a href=\"\/campoyplayu\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2014\/12\/munich2.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft size-medium wp-image-7166\" style=\"margin: 11px;border: 11px solid black\" src=\"\/campoyplayu\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2014\/12\/munich2.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"224\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2014\/12\/munich2.jpg 719w, https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2014\/12\/munich2-300x225.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a>Tras dejar las cosas en el hotel, sales a la calle a las siete de la tarde. Munich es muy dominable a pie. Te alojas a cinco minutos de la estaci\u00f3n de tren y en otros cinco has llegado a Karlsplatz, la boca de entrada a la movida, por una calle peatonal hasta Marienplatz rebosante de puestos navide\u00f1os. Los m\u00e1s animados son los de bebida, donde muniqueses y turistas calientan las manos <a href=\"\/campoyplayu\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2014\/12\/munich3.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft size-medium wp-image-7167\" style=\"margin: 11px;border: 11px solid black\" src=\"\/campoyplayu\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2014\/12\/munich3.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"224\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2014\/12\/munich3.jpg 719w, https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2014\/12\/munich3-300x225.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a><a href=\"\/campoyplayu\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2014\/12\/munich6.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft size-thumbnail wp-image-7168\" style=\"margin: 11px;border: 11px solid black\" src=\"\/campoyplayu\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2014\/12\/munich6.jpg\" alt=\"\" width=\"150\" height=\"150\" \/><\/a>y el est\u00f3mago con vinos calientes con aromas de canela. \u00a1Parecen animados estos alemanes del Sur! Es s\u00e1bado. Toca salir. El barullo en el centro es total. Poco a poco, vas avanzando hacia la plaza del Ayuntamiento y de ah\u00ed, rastreando calles, hasta la cervecer\u00eda m\u00e1s famosa de Alemania: la Hofbr\u00e4uhaus, en activo desde 1644. El edificio es precioso por fuera. Cuando abres sus puertas, te golpea un sonido atronador. Unas mil personas est\u00e1n bebiendo, comiendo y riendo en bancos corridos, atendidos por teutonas muy teutonas (\u00bfse me entiende?) y tambi\u00e9n por paisanos; y animados a\u00fan m\u00e1s si cabe, cada cierto tiempo, por una simp\u00e1tica orquesta que emite acordes para dar ambiente. En ese mar de tanques de cerveza debes buscar un hueco para dos, sentarte y pedir. La primera comanda es sencilla: una sopa b\u00e1vara, una ensalada y unas salchichas. En tu mesa hay un viejo solitario en el rinc\u00f3n opuesto, cinco veintea\u00f1eros en medio y dos gijoneses a un lado. Enseguida, los chavaletos muniqueses chocan sus cervezas con el solitario, que les corresponde compartiendo sus ricas roscas de pan. Los j\u00f3venes en Alemania, en tus primeras observaciones, mantienen el cl\u00e1sico peinado alem\u00e1n lateral o para atr\u00e1s que les deja la frente despejada, tienen la mirada franca, son educados y r\u00eden f\u00e1cil. El ruido en la Hofbr\u00e4uhaus es ensordecedor. Te cuesta hablar. Pero es digno de ver este ambiente.<\/strong><\/p>\n<p><strong><a href=\"\/campoyplayu\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2014\/12\/munich4.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft size-thumbnail wp-image-7169\" style=\"margin: 11px;border: 11px solid black\" src=\"\/campoyplayu\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2014\/12\/munich4.jpg\" alt=\"\" width=\"150\" height=\"119\" \/><\/a><a href=\"\/campoyplayu\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2014\/12\/munich5.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft size-medium wp-image-7170\" style=\"margin: 11px;border: 11px solid black\" src=\"\/campoyplayu\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2014\/12\/munich5.jpg\" alt=\"\" width=\"224\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2014\/12\/munich5.jpg 539w, https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2014\/12\/munich5-225x300.jpg 225w\" sizes=\"(max-width: 224px) 100vw, 224px\" \/><\/a>Antes de ponerte a cenar has buscado hueco en el piso de arriba, donde hay otra inmensa nave abovedada en la que no cabe tampoco una alfiler. Habr\u00e1 m\u00e1s de 600 personas. Cuando vuelves tras la cena, para cotillear un poco, hay una singular actuaci\u00f3n: salen al escenario cinco veteranos vestidos de cazadordemariposas, con su pantal\u00f3n corto y su media y emiten unos sonidos mel\u00f3dicos con una especie de fustas que lanzan al viento. La marabunta germana apenas mira para ellos. T\u00fa aplaudes solidario con la causa. C\u00f3mo beben cerveza estos alemanes. C\u00f3mo brindan. C\u00f3mo comen salchichas, codillo, filetes ajamonados con salsas, patatas rellenas de cosas&#8230; Se les ve radiantes en su d\u00eda de evasi\u00f3n. Te vas de la Hofbr\u00e4uhaus sin saber que en su segunda planta, el 20 de febrero de 1920, tuvo lugar\u00a0el que se podr\u00eda considerar acto fundacional\u00a0del partido nacional socialista alem\u00e1n. Presid\u00eda aquella reuni\u00f3n un tal Adolf Hitler, ese tremendo hijodeputachiflado que arruin\u00f3 la vida y el prestigio de los alemanes para largo tiempo, adem\u00e1s de provocar la muerte de 60 millones de personas de\u00a0varios pa\u00edses\u00a0en la II Guerra Mundial. Habr\u00e1 tiempo de hablar de \u00e9l. Pero el primer d\u00eda has ido directo, sin saberlo, al origen de todo,\u00a0a ese lugar donde arranc\u00f3 su carrera por el poder y donde, quiz\u00e1 para olvidar de una vez sus males, se beben a diario, seg\u00fan cuentan, unos nueve mil litros de cerveza. El s\u00e1bado, 29 de noviembre de 2015, nueve mil uno.<\/strong><\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(Por Alemania y Austria 1) Antes de pisar Alemania te formas unos estereotipos: hombres grandes que doblan mal, salchichas, fr\u00edo y mucho &#8216;tema&#8217; II Guerra Mundial.\u00a0Baviera es, seg\u00fan cuentan por all\u00e1, algo as\u00ed como la &#8216;Andaluc\u00eda&#8217; espa\u00f1ola. Hay m\u00e1s sol y alegr\u00eda que en el resto del pa\u00eds de Merkel. Es casi diciembre. 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