{"id":7257,"date":"2014-12-23T09:10:02","date_gmt":"2014-12-23T08:10:02","guid":{"rendered":"http:\/\/blog.elcomercio.es\/campoyplayu\/?p=7257"},"modified":"2014-12-23T09:10:02","modified_gmt":"2014-12-23T08:10:02","slug":"innsbruck-el-valle-iluminado","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elcomercio.es\/campoyplayu\/2014\/12\/23\/innsbruck-el-valle-iluminado\/","title":{"rendered":"Innsbruck, el valle iluminado"},"content":{"rendered":"<p>(Por Alemania y Austria 6)<\/p>\n<p><strong>La llegada en tren a Innsbruck desde Munich te inyecta vitamina C en vena. Tras cinco d\u00edas seguidos bajo un manto gris, el cielo se cuartea sobre los Alpes para dejar a la vista unos maravillosos contrastes de picos, soles y nubes. Son algo menos de dos horas por unos pasadizos entre monta\u00f1as que, tras un largo t\u00fanel, se asoman al valle de Innsbruck, donde todo tiene una luz especial. Es un sitio optimista, alegre, vital, una <!--more-->peque\u00f1a ciudad a <a href=\"\/campoyplayu\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2014\/12\/a13.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft size-full wp-image-7261\" style=\"margin: 11px 1px;border: 1px solid black\" src=\"\/campoyplayu\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2014\/12\/a13.jpg\" alt=\"\" width=\"719\" height=\"539\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2014\/12\/a13.jpg 719w, https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2014\/12\/a13-300x225.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 719px) 100vw, 719px\" \/><\/a>574 metros de altitud\u00a0envuelta por una gran muralla monta\u00f1osa. De la estaci\u00f3n al hotel hay dos calles. El Sailer se revela como una opci\u00f3n estupenda. Est\u00e1 m\u00e1s que bien, con una singularidad: el ba\u00f1o es un cubo de cristal incrustado en la habitaci\u00f3n (todo en Innsbruck es cristalino), de modo que puedes ducharte viendo la televisi\u00f3n. O lo que quieras ver. Son las doce y hay que aprovechar el d\u00eda a tope. La primera decisi\u00f3n es atrapar la luz del d\u00eda en la cima que rodea la ciudad. Vas corriendo al funicular, donde te meten un peque\u00f1o rej\u00f3n. Pero no hay vuelta de hoja. Hay que subir s\u00ed o s\u00ed. Dise\u00f1ado por la inglesa de origen iran\u00ed Zaha Hadid, tiene un formato ultramoderno muy integrado en el entorno. Por 30 euros, asciendes un tramo en funicular y otros dos en telef\u00e9rico y te plantas, en cosa de veinte minutos, en la cima de los Alpes. En realidad, tardas un poco m\u00e1s, pues con la emoci\u00f3n del momento, en la segunda parada, das un extra\u00f1o giro, te metes en un funicular y tiras para abajo, en vez de para arriba. Con lo que vuelta a empezar. Pero las vistas son tan impresionantes que no pasa nada por repetir. <\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><a href=\"\/campoyplayu\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2014\/12\/a22.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft size-thumbnail wp-image-7262\" style=\"margin: 11px;border: 11px solid black\" src=\"\/campoyplayu\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2014\/12\/a22.jpg\" alt=\"\" width=\"150\" height=\"150\" \/><\/a><a href=\"\/campoyplayu\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2014\/12\/a221.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft size-thumbnail wp-image-7263\" style=\"margin: 11px;border: 11px solid black\" src=\"\/campoyplayu\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2014\/12\/a221.jpg\" alt=\"\" width=\"150\" height=\"150\" \/><\/a><a href=\"\/campoyplayu\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2014\/12\/a24.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft  wp-image-7264\" style=\"margin: 11px;border: 11px solid black\" src=\"\/campoyplayu\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2014\/12\/a24.jpg\" alt=\"\" width=\"150\" height=\"150\" \/><\/a><\/p>\n<p><strong>Al llegar arriba, lo primero es calentar la barriga. Dos sabrosas sopas en un bar te dejan entonado hasta las seis, hora de merienda\/cena local. Hay que aprovechar <a href=\"\/campoyplayu\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2014\/12\/a33.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft size-thumbnail wp-image-7265\" style=\"margin: 11px;border: 11px solid black\" src=\"\/campoyplayu\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2014\/12\/a33.jpg\" alt=\"\" width=\"150\" height=\"150\" \/><\/a><a href=\"\/campoyplayu\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2014\/12\/a52.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft size-thumbnail wp-image-7266\" style=\"margin: 11px;border: 11px solid black\" src=\"\/campoyplayu\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2014\/12\/a52.jpg\" alt=\"\" width=\"150\" height=\"150\" \/><\/a><a href=\"\/campoyplayu\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2014\/12\/a72.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft size-thumbnail wp-image-7267\" style=\"margin: 11px;border: 11px solid black\" src=\"\/campoyplayu\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2014\/12\/a72.jpg\" alt=\"\" width=\"150\" height=\"150\" \/><\/a>la luz, ese bien tan escaso en Centroeuropa. Llegados al alto, a 2.256 metros, sopla un viento fr\u00edo de cojones. La \u00fanica opci\u00f3n que deja el risco donde aterriza el funicular es caminar diez minutos hasta un pico a la derecha. Hay nieve en la cima, pero no durante la subida. En la primera semana de diciembre a\u00fan no ha ca\u00eddo la primera gran nevada que lo cubra todo. Solo hay neveros aislados entre los grandes pinares de las laderas. El paisaje desde\u00a0la cumbre\u00a0es impresionante. Picos por todos lados. Valles por cada esquina. Amplitud. Ox\u00edgeno en estado puro. Apetece simplemente hinchar el pecho y ponerse a respirar ozono. Tras una hora de contemplaci\u00f3n, sin posibilidad de excursionear, bajas a la segunda parada, donde tienen un igl\u00fa bar. Pero\u00a0como la temporada de esqu\u00ed no acaba de comenzar est\u00e1 sin rematar por dentro. Ser\u00eda curioso tomarse algo. Con unos cubitos de hielo, por supuesto. Como en OO7.<\/strong><\/p>\n<p><strong><a href=\"\/campoyplayu\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2014\/12\/a42.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft size-full wp-image-7268\" style=\"margin: 11px 1px;border: 1px solid black\" src=\"\/campoyplayu\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2014\/12\/a42.jpg\" alt=\"\" width=\"719\" height=\"539\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2014\/12\/a42.jpg 719w, https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2014\/12\/a42-300x225.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 719px) 100vw, 719px\" \/><\/a><\/strong><\/p>\n<p><strong>Cuando regresas al valle ya tienes una amplia perspectiva a\u00e9rea de Innsbruck. Toca caminarlo. Paseas por la orilla del r\u00edo Inn (Innsbruck significa puente sobre el r\u00edo Inn), que discurre alegre, con buen caudal, en un singular tono verdoso. Enseguida aparecen los mercadillos navide\u00f1os, con su vino caliente y sus salchichas. Te metes en el casco hist\u00f3rico. La calle principal, Mar\u00eda Teresa, como tu santa madre, es peatonal y est\u00e1 llena de comercios, puestos de madera y gente. Sobre los edificios despuntan los Alpes. Al fondo, te chocas con el famoso balc\u00f3n de oro que mand\u00f3 construir Maximiliano I para tener unas buenas vistas de la capital del Tirol austriaco. Giras a la derecha y te metes en otra calle peatonal llena de bullicio. Ah\u00ed dar\u00e1s con un <a href=\"\/campoyplayu\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2014\/12\/a81.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft size-thumbnail wp-image-7269\" style=\"margin: 11px;border: 11px solid black\" src=\"\/campoyplayu\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2014\/12\/a81.jpg\" alt=\"\" width=\"150\" height=\"150\" \/><\/a>restaurante espectacular. La cl\u00e1sica cervecer\u00eda inmensa llena de peque\u00f1os salones, pero con uno principal, de dos pisos de altura, con un ambientazo total. Se llama Stiftskeller, donde\u00a0comer\u00e1s como un pr\u00edncipe: ensalada verde, patatas cocidas con espinacas, queso y nata agria; una tabla de productos austriacos y cerveza tostada. Los camareros, en pleno invierno, van en pantal\u00f3n corto. Y esto te ilumina sobre tus or\u00edgenes. Hace mil a\u00f1os, tu padre encarg\u00f3 el cl\u00e1sico escudo familiar enmarcado, donde refer\u00eda que Aus\u00edn &#8220;procede de Baviera&#8221;. Innsbruck est\u00e1 a las puertas de Baviera y ah\u00ed descubres la conexi\u00f3n germano-austriaca-gijonesa. \u00a1Est\u00e1s con tus ancestros! Venido arriba por la emoci\u00f3n del momento y la gran pitanza, te apetece levantarte e iniciar un entusiasta abrazo con cada camarero en pantal\u00f3n corto. Pero la esposa te contiene. Mejor pasar inadvertidos. <\/strong><\/p>\n<p><strong>El primer destino a la ma\u00f1ana siguiente es el trampol\u00edn gigante, ese que sale cada\u00a01 de enero en la tele, desde donde los esquiadores saltan al vac\u00edo para pegarse, en ocasiones, le\u00f1azos \u00e9picos. Te pierdes un poco. Est\u00e1 en <a href=\"\/campoyplayu\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2014\/12\/a9.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft size-thumbnail wp-image-7270\" style=\"margin: 11px;border: 11px solid black\" src=\"\/campoyplayu\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2014\/12\/a9.jpg\" alt=\"\" width=\"150\" height=\"150\" \/><\/a>el monte en una salida de Innsbruck. Pero no se adivina porque se ha metido la niebla. Al final, sin rodeos, llegar\u00edas en 20 minutos caminando desde el centro. Lo ves desde abajo. Subir no tiene sentido por la niebla reinante. Despu\u00e9s callejeas y callejeas hasta la hora de comer. Vuelves al Stiftskeller, te das otro homenaje, compras un bid\u00f3n\u00a0y un\u00a0gorro para el \u00faltimo sobr\u00edn, David,\u00a0y tomas el tren para Salzburgo, la \u00faltima escala del viaje. En apenas un d\u00eda en Innsbruck te has quedado prendado de esta ciudad invernal, donde Espa\u00f1a prepar\u00f3 su Eurocopa 2008, la m\u00e1s brillante, la de Luis, que abri\u00f3 un ciclo irrepetible de cuatro gloriosos a\u00f1os. No te extra\u00f1a aquel \u00e9xito. Era el equipo adecuado en el lugar adecuado. Vital, alegre, inmaculado.<\/strong><\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(Por Alemania y Austria 6) La llegada en tren a Innsbruck desde Munich te inyecta vitamina C en vena. 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