{"id":7345,"date":"2015-01-13T08:36:24","date_gmt":"2015-01-13T07:36:24","guid":{"rendered":"http:\/\/blog.elcomercio.es\/campoyplayu\/?p=7345"},"modified":"2015-01-13T08:36:24","modified_gmt":"2015-01-13T07:36:24","slug":"amores-perros","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elcomercio.es\/campoyplayu\/2015\/01\/13\/amores-perros\/","title":{"rendered":"Amores perros"},"content":{"rendered":"<p>(Basado en hechos reales)<\/p>\n<p><strong>Ella hab\u00eda perdido la cuenta de su edad. Y tambi\u00e9n de su aburrimiento. En los \u00faltimos cinco o seis a\u00f1os, su existencia solitaria no ten\u00eda mayor aliciente que la llegada diaria de su due\u00f1o, apenas una hora al d\u00eda, o la del vecino de enfrente, o bien\u00a0el ladrido de los perros de la finca lateral, esa que queda al otro lado de los leylandis. Lleva a\u00f1os escuch\u00e1ndolos, pero nunca los ha visto. De una finca a la otra, con un estrecho\u00a0camino de por medio, sus conversaciones siempre han sido superficiales. Ellos son dos, forman pareja y no han mostrado nunca mayor inter\u00e9s por esa hembra solitaria. As\u00ed fue su anodina vida hasta el verano pasado. Un buen d\u00eda olfate\u00f3 la llegada de un macho por el camino, se aproxim\u00f3 a la verja desvencijada de la esquina superior de la finca, esa que lleva a\u00f1os sin utilizarse,\u00a0y ah\u00ed estaba \u00e9l, mir\u00e1ndola pausado, sereno, c\u00f3mplice. Enseguida not\u00f3 que eran de razas diferentes, aunque de tama\u00f1os y edades parecidos. Ella es un pastor alem\u00e1n y \u00e9l, un mast\u00edn. Aquel d\u00eda fue solo una mirada, una t\u00edmida aproximaci\u00f3n y un alejamiento prudente del inesperado visitante. Pero al d\u00eda siguiente, a la misma hora, ah\u00ed estaba de nuevo.<!--more--><\/strong><\/p>\n<p><strong>Han pasado cinco meses desde aquella primera vez. Hoy, ella no puede vivir sin \u00e9l y \u00e9l no puede vivir sin ella. El aliciente de cada jornada de ambos es esa hora libre en la que el mast\u00edn queda libre de su cadena en el caser\u00edo de Adolfo para tomar siempre la misma direcci\u00f3n. Baja la pomarada, la sube tras el arroyo, entra en una finca privada junto a la plantaci\u00f3n de ma\u00edz, donde la valla apenas est\u00e1 protegida por dos cables destensados, pasa a la colindante por un paso abierto entre ambas (pues pertenecen a dos hermanos) y desde esta segunda finca pasa de un salto al camino por un rinc\u00f3n donde la valla, en este caso entretejida de cables, ha ido cediendo por el paso del tiempo. Superado este \u00faltimo obst\u00e1culo ya est\u00e1 en el camino interior de una propiedad privada formada por diez terrenos m\u00e1s o menos sim\u00e9tricos. Y ah\u00ed se produce el encuentro. Durante una hora aproximadamente, Nara y Sol, pues as\u00ed se llaman ambos, se miran, se olfatean, se rozan sus narices a trav\u00e9s de la verja y se despiden hasta el d\u00eda siguiente.<\/strong><\/p>\n<p><strong><a href=\"\/campoyplayu\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2015\/01\/Foto1561.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft size-medium wp-image-7347\" style=\"margin: 11px;border: 11px solid black\" src=\"\/campoyplayu\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2015\/01\/Foto1561.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"225\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2015\/01\/Foto1561.jpg 2048w, https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2015\/01\/Foto1561-300x225.jpg 300w, https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2015\/01\/Foto1561-768x576.jpg 768w, https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2015\/01\/Foto1561-1024x768.jpg 1024w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a>Pero el romance a veces resulta interrumpido por el hombre. Si es fin de semana y la familia habita la casa, el mast\u00edn no se atreve a hacer la visita m\u00e1s que a primera hora de la ma\u00f1ana (si puede), antes de que se levanten, para no ser sorprendidos en su intimidad. Si otros hombres, los dos hermanos que habitan ocasionalmente las fincas de paso, est\u00e1n a la vista en su hora de libertad el mast\u00edn abortar\u00e1 inmediatamente su misi\u00f3n. Desconoce que existe una carretera sin asfaltar, dando un rodeo, que le llevar\u00eda tambi\u00e9n hasta la verja de sus amorosas citas. Desde el caser\u00edo solo sabe trazar la l\u00ednea recta que le marcan la pomarada, el campo de ma\u00edz y las dos fincas de los dos hermanos. El mast\u00edn tiene un compa\u00f1ero en las tareas de vigilancia del caser\u00edo, es un border collie, con el que hace pocas migas. Ambos pasan atados la mayor parte del d\u00eda, est\u00e1n muy irritables y apenas se prestan atenci\u00f3n. Su mayor entretenimiento es que el due\u00f1o reclame su compa\u00f1\u00eda para ir a reunir las vacas en su retorno al establo. Son m\u00e1s de ochenta y eso les permite estirar las patas, galopar por el prado y dar unas \u00f3rdenes certeras a esos grandes animales que solo saben comer hierba. <\/strong><\/p>\n<p><strong>Durante la Navidad, el mast\u00edn apenas ha podido ver a su chica. Ha habido mucho traj\u00edn de humanos y no se ha atrevido a atravesar aquellos prados cerrados m\u00e1s que en tres ocasiones. Desde el d\u00eda de reyes, la cosa se ha despejado y los amores perros han vuelto a ser diarios. Pero ambos est\u00e1n un poco hartos de esa relaci\u00f3n a trav\u00e9s de una reja, de esos contactos espor\u00e1dicos, de todos los muros que se interponen entre ambos. Han pensado escaparse. Sol le insiste a Nara que saldr\u00e1n adelante. \u00c9l se ocupar\u00e1 de todo. Ella duda. Sin embargo, piensa en su vida anodina y le dice que s\u00ed. Los d\u00edas navide\u00f1os que no pudo visitarla, Sol investig\u00f3 el monte situado al fondo del valle y descubri\u00f3 una finca, con un gran caser\u00f3n, deshabitada. Ha ido llevando hasta all\u00ed algunos huesos y parte del rancho diario. All\u00ed tendr\u00e1n para empezar. Ayer, al anochecer, Sol no regres\u00f3 al caser\u00edo. A la ma\u00f1ana siguiente, cuando lleg\u00f3 el due\u00f1o, Nara no sali\u00f3 a recibirle. Cuando ambos humanos cayeron en la cuenta de la fuga en com\u00fan, meditaron la posibilidad de iniciar un rastreo por la zona. Entonces escucharon aquellos ladridos tan familiares. Llegaban lejanos, alegres e implorantes. Supieron entender el mensaje y decidieron aceptarlo. Incluso con el tiempo quiz\u00e1 los perros\u00a0les fueran a visitar y podr\u00edan recibirlos con una buena raci\u00f3n de comida por los servicios prestados. Las citas amorosas en la verja han dado su frutos.<\/strong><\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(Basado en hechos reales) Ella hab\u00eda perdido la cuenta de su edad. Y tambi\u00e9n de su aburrimiento. 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