{"id":7390,"date":"2015-01-27T23:35:13","date_gmt":"2015-01-27T22:35:13","guid":{"rendered":"http:\/\/blog.elcomercio.es\/campoyplayu\/?p=7390"},"modified":"2015-01-27T23:35:13","modified_gmt":"2015-01-27T22:35:13","slug":"nieve-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elcomercio.es\/campoyplayu\/2015\/01\/27\/nieve-2\/","title":{"rendered":"Nieve"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: right\">&#8220;Nuestra quietud es dulce y azul y torturada en esta hora \/<br \/>\nTodo es tan lento como el pasar de un buey sobre la nieve&#8221;<br \/>\n(Julio Llamazares)<\/p>\n<p style=\"text-align: left\"><strong>La nieve, como el fuego, crea adicci\u00f3n. Un paisaje nevado puedes contemplarlo eternamente. Tiene un extra\u00f1o im\u00e1n que parece conectarte con tus ancestros, con la naturaleza, con el vac\u00edo. Llegas a Ria\u00f1o por el puerto del Pont\u00f3n observando mantos blancos de nieve a los lados de la carretera, en las orillas del pantano, en los picos que circunvalan el pueblo, en las mesas de los merenderos, haciendo graciosas formas en\u00a0los \u00e1rboles, como si permanecieran adornados para la Navidad. Hay nieve por todas partes. <!--more-->La vida en Ria\u00f1o se ha quedado helada. Entras en el Mentidero y pides un vino y un caldo. Dentro hay ambiente, calor humano, tertulia. Fuera, la Plaza de los Pueblos est\u00e1 congelada. La tapa est\u00e1 deliciosa: un trozo de pan con pimiento rojo, huevo picado y una peque\u00f1a sardina. Sabe a gloria con un sorbo de vino tinto. El Yordas no se distingue a esta hora: una densa capa de niebla lo oculta de la mitad para arriba. Tomas direcci\u00f3n Boca de Hu\u00e9rgano, donde la primera apuesta es la comida casera de Crescente. Son las tres de la tarde y el comedor est\u00e1 lleno. As\u00ed que das una peque\u00f1a vuelta hasta la panader\u00eda y te sientas al volver con un hambre de lobo: alubias con chorizo, carne guisada y tarta de queso con membrillo.<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: left\"><a href=\"\/campoyplayu\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2015\/01\/IMG_5393.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft size-full wp-image-7396\" style=\"border: 1px solid black;margin: 11px\" src=\"\/campoyplayu\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2015\/01\/IMG_5393.jpg\" alt=\"\" width=\"640\" height=\"480\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2015\/01\/IMG_5393.jpg 640w, https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2015\/01\/IMG_5393-300x225.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 640px) 100vw, 640px\" \/><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: left\"><strong>Con el est\u00f3mago a prueba de nieve, toca estrenar las raquetas compradas hace un a\u00f1o. Queda poca luz, as\u00ed que un destino f\u00e1cil parece Barniedo. Pero el coche se atasca en una peque\u00f1a cuesta camino de la fuente. Un propio te ayuda, te orienta, pero no avanzas. As\u00ed que das marcha atr\u00e1s, rodeas por otra calle y evitas poner las cadenas. Las raquetas son una gozada. Valle adentro, por el camino, todo lo envuelve un manto blanco de agua helada escoltado por \u00e1rboles durmientes. La respiraci\u00f3n es distinta: fresca, nutritiva, sana. Nada que ver con la ciudad. A las siete de la tarde entra la noche, justo cuando est\u00e1s regresando al coche. Entonces aprovechas la gran fuente de Barniedo para llenar cinco garrafas que te permitir\u00e1n beber agua pura durante un mes. Junto a la fuente hay una persona adormecida dentro de su veh\u00edculo con el motor en marcha. Est\u00e1 inclinada contra el volante y tiene una mano asiendo su cuello. Una postura extra\u00f1a y una situaci\u00f3n peligrosa, pues si se tupiera el tubo de escape podr\u00eda morir intoxicada, curiosamente en mitad de la nieve. Le tocas varias veces en el cristal. Y no responde. Entonces avisas en el bar. Vienen dos paisanos, aventurando ya de qui\u00e9n se trata. Aciertan. Tocan fuerte en la puerta del durmiente y despierta. <\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: left\"><strong><a href=\"\/campoyplayu\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2015\/01\/IMG_5396.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft size-medium wp-image-7398\" style=\"border: 11px solid black;margin: 11px\" src=\"\/campoyplayu\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2015\/01\/IMG_5396.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"225\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2015\/01\/IMG_5396.jpg 640w, https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2015\/01\/IMG_5396-300x225.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a>Entonces te refugias en el Tierra de la Reina, tu acogedor refugio ria\u00f1\u00e9s. Han hecho reforma y tienen una gran chimenea en medio del bar que reparte calor a diestro y siniestro. El hotel tambi\u00e9n tiene restaurante, as\u00ed que picas algo para cenar: ensalada, croquetas y mollejas. Hay ambiente de visitantes \u00e1vidos de aventura invernal, grupos de viajeros equipados hasta las cachas, uno de los mayores expertos en el oso pardo de Espa\u00f1a con alguna interesante misi\u00f3n, cero grados en la calle&#8230; Resulta que esa noche hay baile en Barniedo, pero la pareja gijonesa se recluye en su\u00a0habitaci\u00f3n para no quedar atascada dos veces en el mismo d\u00eda. <\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: left\"><a href=\"\/campoyplayu\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2015\/01\/IMG_5412.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft size-full wp-image-7397\" style=\"border: 1px solid black;margin: 11px\" src=\"\/campoyplayu\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2015\/01\/IMG_5412.jpg\" alt=\"\" width=\"640\" height=\"480\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2015\/01\/IMG_5412.jpg 640w, https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2015\/01\/IMG_5412-300x225.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 640px) 100vw, 640px\" \/><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: left\"><strong>El domingo vuelves a Gij\u00f3n por San Glorio. En el alto, al mediod\u00eda, el coche marca -4 grados. Pero cuando te vistes para hacer otra raquetada no lo parece en absoluto. De hecho, acabar\u00e1s la ruta con el plum\u00edfero a la cintura. Se trata de ir caminando por la derecha, junto a un pinar,\u00a0hasta enlazar con el m\u00e1gico valle del Naranco. Impresiona ver convertidas las praderas verdes de alta monta\u00f1a en extensiones v\u00edrgenes de nieve brillante. La quietud es <a href=\"\/campoyplayu\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2015\/01\/IMG_5414.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft size-thumbnail wp-image-7399\" style=\"border: 11px solid black;margin: 11px\" src=\"\/campoyplayu\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2015\/01\/IMG_5414.jpg\" alt=\"\" width=\"150\" height=\"150\" \/><\/a>total. No hay ruidos, ni nubes, ni siquiera animales. Cielo azul intenso y tierra blanca intensa por todas partes. Hay peque\u00f1os grupos de caminantes que te han hecho un favor al adelantarse, pues\u00a0la senda pisada te evita el hundimiento continuo de las raquetas sobre la nieve. Llegas hasta la caba\u00f1a de Tajahierro, reposas y respiras en este glaciar escondido del mundo. <\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: left\"><strong>Cuando desciendes San Glorio rumbo a un reparador cocido lebaniego en Los Molinos (Los Llanos), a diez kil\u00f3metros de Potes,\u00a0la p\u00e9rdida\u00a0de cota va marcando la merma progresiva del paisaje nevado. Piensas entonces en lo que vas dejando atr\u00e1s, suena en tu mente\u00a0la m\u00fasica de Doctor Zhivago, con su balalaica, y los valles de Ria\u00f1o y Tierra de la Reina se quedan totalmente congelados en el tiempo y el espacio.<\/strong><\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&#8220;Nuestra quietud es dulce y azul y torturada en esta hora \/ Todo es tan lento como el pasar de un buey sobre la nieve&#8221; (Julio Llamazares) La nieve, como el fuego, crea adicci\u00f3n. Un paisaje nevado puedes contemplarlo eternamente. 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