{"id":8206,"date":"2015-10-01T09:25:52","date_gmt":"2015-10-01T08:25:52","guid":{"rendered":"http:\/\/blog.elcomercio.es\/campoyplayu\/?p=8206"},"modified":"2015-10-01T09:25:52","modified_gmt":"2015-10-01T08:25:52","slug":"la-barriga-del-rinoceronte","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elcomercio.es\/campoyplayu\/2015\/10\/01\/la-barriga-del-rinoceronte\/","title":{"rendered":"La barriga del rinoceronte"},"content":{"rendered":"<p><strong>En el valle de los animales sobresale la presencia del rinoceronte, con sus lomos plateados. Parece construido a piezas de contrachapado en un taller medieval. Est\u00e1 quieto, con su poderoso cuerno apuntando al cielo. Quiz\u00e1 est\u00e9 haciendo yoga. Yoga animal, claro est\u00e1. En el valle de los animales hay peligrosas especies: leones, leopardos, b\u00fafalos, hipop\u00f3tamos, <!--more-->hienas&#8230; Y ese rinoceronte plateado que no se mueve. Si lo montase un caballero equipado con armadura y poderosa lanza no desentonar\u00eda nada. Pero t\u00fa distas mucho de ser ese caballero. Est\u00e1s en pantal\u00f3n corto y camiseta, atontado por un viaje a ninguna parte que te ha llevado de vuelta, sin entender muy bien c\u00f3mo ni por qu\u00e9, a ese valle de los animales donde iniciaste tu recorrido <a href=\"\/campoyplayu\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2015\/09\/2_top_rhino_facts_3001.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft  wp-image-8208\" src=\"\/campoyplayu\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2015\/09\/2_top_rhino_facts_3001.jpg\" alt=\"\" width=\"400\" height=\"305\" \/><\/a>vegetal en un pret\u00e9rito indefinido. Entonces te fuiste camuflando, como en sue\u00f1os, para pasar inadvertido entre tanta fiera. Y sobreviviste, hasta llegar a un misterioso pueblo donde retumbaban tanto el silencio como el ta\u00f1ir del campanario. Quiz\u00e1 estuvieran todos muertos, alcanzaste a pensar despu\u00e9s. En el valle de los animales vuelves a tener una prueba vital que, pese a la dormidera, te conmina a tomar una decisi\u00f3n r\u00e1pida y acertada. No eliges las rocas del promontorio, ni los \u00e1rboles del per\u00edmetro de la pradera, ni tampoco la hierba alta. Vas directo al rinoceronte plateado. Es una corazonada. \u00c9l te debe salvar. En \u00e9l reside la protecci\u00f3n de todo lo dem\u00e1s; fuera de \u00e9l s\u00f3lo hallar\u00e1s depredaci\u00f3n y muerte. Dentro estar\u00e1s sobre seguro. Es as\u00ed como antes de que cada fiera trace su hoja de ruta para atacarte (el hombre siempre ha inspirado respeto) est\u00e1s ya bajo la gran panza del rinoceronte, cobijado entre sus cuatro patas. Pero oteas ese cielo abombado, gris plata, que te cubre y descubres una hendidura junto a la pata trasera derecha. Metes la mano en una zona oscura, te ases y tomas fuerza hacia arriba justo cuando tres leonas realizan una maniobra de aproximaci\u00f3n. Una vez dentro cierras una trampilla y respiras. <\/strong><\/p>\n<p><strong>Quiz\u00e1 vuelvas a sobrevivir una vez m\u00e1s en el valle de los animales. Dentro del rinoceronte hay una gran cavidad hueca. La tripa est\u00e1 forrada de una pared interior de tacto amable. El espacio es amplio. Pese a no haber \u00f3rganos a la vista, puedes escuchar en tu mente la respiraci\u00f3n del rinoceronte, sentir que est\u00e1s en el epicentro de un ser vivo, como Pinocho en la ballena, solo que aqu\u00ed en vez de mar el aroma es el propio de la hierba amarillenta requemada por un sol inclemente. Avanzas por tu nueva casa hasta alzarte un poco al fondo de la habitaci\u00f3n, que en realidad es su vanguardia. Entonces te das cuenta de que puedes contemplar el exterior a trav\u00e9s de los ojos de tu porteador. El rinoceronte no ha dado muestras de incomodidad por la llegada del intruso, tal parece su sino ejercer de anfitri\u00f3n en esta selva indeterminada. Quiz\u00e1 incluso aguarde \u00f3rdenes para tomar una u otra direcci\u00f3n. Pero, \u00bfqu\u00e9 decirle? \u00bfa d\u00f3nde ir? \u00bfqu\u00e9 rumbo tomar? \u00bfc\u00f3mo transmit\u00edrselo? Las enigm\u00e1ticas preguntas provocan ardor cerebral. Dudas. Quiz\u00e1 lo mejor sea dormir antes de tomar una determinaci\u00f3n. Ma\u00f1ana ser\u00e1 otro d\u00eda. <\/strong><\/p>\n<p><strong>A las cuatro estalla el rugido de un le\u00f3n. Suena pr\u00f3ximo. El ambiente est\u00e1 excitado en plena noche. Hay grandes manadas de ant\u00edlopes en desbandada. El suelo retumba. Quedarse quieto parece una opci\u00f3n razonable pero el sino animal es el de sumarse a la estampida generalizada. As\u00ed parece ser, pues tu envoltorio de plata cobra vida e inicia un trote pesado. \u00a0El rinoceronte medieval se dirige hacia el r\u00edo, donde aguardan los cocodrilos. Entra de lleno al agua y queda totalmente sumergido. El contrachapado del animal tiene fugas, \u00a0infinitos hilos empiezan a inundar su camarote interior y el par\u00e1sito que lo habita debe tomar una decisi\u00f3n. Entonces se abre la boca y por la garganta del bicho entra, aun vivo, un peque\u00f1o cocodrilo a tu habit\u00e1culo. Va directo a ti. Con su dentadura de sierra abierta. Del valle de los animales has pasado a un caudaloso r\u00edo, en cuyo lecho se est\u00e1n desarrollando episodios de dif\u00edcil clasificaci\u00f3n. Sales del rinoceronte para evitar la mordedura del cocodrilo mientras \u00e9ste se impulsa a la superficie. No por el hueco de la pata trasera, sino por otra trampilla por la que emerges justo entre sus dos orejas. Te agarras al cuerno y tomas la sensaci\u00f3n de ser un n\u00e1ufrago asido a un palo en mitad del oc\u00e9ano. El cuerno va abriendo el paso como la quilla de un barco. &#8220;\u00a1Avanza!&#8221;, le gritas desesperado. &#8220;\u00a1Avanza<strong>!<\/strong>&#8220;. A tu espalda hay una legi\u00f3n de cocodrilos acechantes, mientras que r\u00edo abajo quiz\u00e1 puedas orillarte y recuperar tierra firme.\u00a0<strong>&#8220;\u00a1Avanza<strong>!<\/strong>&#8220;. <\/strong><\/strong><\/p>\n<p><strong><strong><a href=\"\/campoyplayu\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2015\/09\/images11.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft size-full wp-image-8212\" style=\"border: 11px solid black;margin: 11px\" src=\"\/campoyplayu\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2015\/09\/images11.jpg\" alt=\"\" width=\"137\" height=\"103\" \/><\/a>El \u00faltimo episodio en el rinoceronte resulta a\u00fan m\u00e1s dif\u00edcil de asimilar. Reci\u00e9n salido a una gran pradera amarilla, lo que parec\u00eda un territorio de seguridad introduce un anacr\u00f3nico elemento con el que habr\u00e1s de lidiar. Doce caballeros armados con gruesas y largas lanzas emprenden un trote desde el fondo del valle con una clara determinaci\u00f3n: exterminar a tu h\u00e9roe. Galopan ellos; galopa \u00e9l. El choque es tremendo. Salen por el aire tres caballeros medievales destrozados por el impacto, mientras otros han logrado su objetivo de clavarle sus fundidos de hierro en varias partes de la cabeza. Sigue al trote unos pasos y se desloma repentinamente. Tu casa pasa a ser el hogar de la muerte, un \u00e1nfora de carne plateada donde habita un peque\u00f1o cocodrilo vivo. Est\u00e1s en el mirador de las orejas y, con el desplome, optas por saltar. La intemperie, en su desnudez m\u00e1s absoluta, vuelve a ser la patria de tus sue\u00f1os.<\/strong><\/strong><\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En el valle de los animales sobresale la presencia del rinoceronte, con sus lomos plateados. Parece construido a piezas de contrachapado en un taller medieval. Est\u00e1 quieto, con su poderoso cuerno apuntando al cielo. Quiz\u00e1 est\u00e9 haciendo yoga. Yoga animal, claro est\u00e1. En el valle de los animales hay peligrosas especies: leones, leopardos, b\u00fafalos, hipop\u00f3tamos,<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on get_the_excerpt --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on get_the_excerpt --><\/p>\n","protected":false},"author":41,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[11],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.elcomercio.es\/campoyplayu\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8206"}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.elcomercio.es\/campoyplayu\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.elcomercio.es\/campoyplayu\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcomercio.es\/campoyplayu\/wp-json\/wp\/v2\/users\/41"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcomercio.es\/campoyplayu\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=8206"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/blogs.elcomercio.es\/campoyplayu\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8206\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.elcomercio.es\/campoyplayu\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=8206"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcomercio.es\/campoyplayu\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=8206"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcomercio.es\/campoyplayu\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=8206"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}