{"id":8319,"date":"2015-11-19T23:15:46","date_gmt":"2015-11-19T22:15:46","guid":{"rendered":"http:\/\/blog.elcomercio.es\/campoyplayu\/?p=8319"},"modified":"2015-11-19T23:15:46","modified_gmt":"2015-11-19T22:15:46","slug":"el-tipo-americano","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elcomercio.es\/campoyplayu\/2015\/11\/19\/el-tipo-americano\/","title":{"rendered":"El tipo americano"},"content":{"rendered":"<p>(Quince d\u00edas por Utah. Cap\u00edtulo 0)<\/p>\n<p><strong>Aterrizar en Las Vegas para recorrer Utah debe considerarse solo un accidente. Las Vegas es s\u00f3rdido, artificial, el reino de las tragaperras, los casinos y los frikis echando monedas a una maquinita desde las siete de la ma\u00f1ana. Pero su aeropuerto es la mejor opci\u00f3n para este viaje de dos semanas por los parques de Utah. Cuando avanzas por la A15 Norte dejando atr\u00e1s este atentado contra el buen gusto dise\u00f1ado en <a href=\"\/campoyplayu\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2015\/11\/LV.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft size-medium wp-image-8371\" style=\"border: 11px solid black;margin: 11px\" src=\"\/campoyplayu\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2015\/11\/LV.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"180\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2015\/11\/LV.jpg 1408w, https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2015\/11\/LV-300x180.jpg 300w, https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2015\/11\/LV-768x461.jpg 768w, https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2015\/11\/LV-1024x615.jpg 1024w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a>mitad del desierto \u00a0te empiezas a reconciliar con este inmenso<!--more--> pa\u00eds al disfrutar, para empezar, con sus medios de transporte. Un tren al m\u00e1s puro estilo del Lejano Oeste avanza paralelo a la autopista con una infinita fila de vagones. Parece tener cien a\u00f1os. Unas motos de tres ruedas talmente salidas de &#8216;Mad Max&#8217; te adelantan veloces. Te pasan tambi\u00e9n mega-caravanas que llevan adherido atr\u00e1s un todo-terreno a modo de peque\u00f1o utilitario para cuando lleguen a destino. Camiones imponentes con cabinas plateadas. Deportivos descapotados. Un espect\u00e1culo netamente americano.<\/strong><\/p>\n<p><strong> Has vuelto por cuarta vez al pa\u00eds de las oportunidades, un lugar que detestabas cuando no \u00a0lo conoc\u00edas por la prepotencia en su pol\u00edtica exterior. Pero luego, una vez explorado, no has podido m\u00e1s que caer rendido a su inmensidad, a su naturaleza deslumbrante talla XXL, a ciudades como Boston o San Francisco (New York, aun siendo impresionante, es demasiado ruidosa) y, por qu\u00e9 no decirlo, a muchos aspectos de sus habitantes los cuales\u00a0<\/strong><strong>muestran con su entusiasmo vital una forma de entender la vida bastante acertada, adem\u00e1s de exhibir en cada detalle una capacidad organizativa sin comparaci\u00f3n. En Estados Unidos todo es f\u00e1cil. El viajero no tiene m\u00e1s que dejarse llevar.\u00a0<\/strong><strong>Ahora bien, tambi\u00e9n hay defectos, qu\u00e9 duda cabe. Una insana adicci\u00f3n a la\u00a0<\/strong><strong>comida basura deforma los cuerpos casi hasta la monstruosidad, la falta de historia afecta a un gusto art\u00edstico escasamente educado y el dibujo de la Am\u00e9rica rural fomenta el aislamiento y el alcoholismo. Cada poblaci\u00f3n es una distante sucesi\u00f3n de casas si m\u00e1s lugar de reuni\u00f3n que el centro comercial o la iglesia. En Estados Unidos no existen las plazas del pueblo y esto, seg\u00fan avanza la edad de cada cual, acaba confinando a la gente en sus casas sin m\u00e1s compa\u00f1\u00eda que la del gato, el taz\u00f3n de mal caf\u00e9 y el televisor.<\/strong><\/p>\n<p><strong>Sin embargo, hasta que llega ese &#8216;desenlace&#8217; el americano medio acude a las seis o siete de la ma\u00f1ana a su puesto de trabajo con energ\u00eda, vitalidad y ganas de hacer bien su cometido. Si es camarero, dar\u00e1 los buenos d\u00edas al cliente. Si conduce un autob\u00fas puede hasta que se pase el trayecto cont\u00e1ndote chistes (sic). Si tiene un negocio hotelero se deshar\u00e1 en explicaciones para facilitarte una agradable estancia y que logres tus objetivos. Es el caso de Tom, quien cambi\u00f3 hace 17 a\u00f1os su Boston natal por Escalante, un pueblo perdido en mitad de una inmensidad, en el estado de Utah, donde se compr\u00f3 una peque\u00f1a casa y la ampli\u00f3. Luego levant\u00f3 otra dividida en seis habitaciones y m\u00e1s tarde una tercera tambi\u00e9n con destino hotelero &#8216;bed &#038; breakfast&#8217;. Todas de madera, todas &#8216;made by Tom&#8217;. Entre la primavera y el oto\u00f1o registra un lleno total, pues Escalante es un interesante parque a mitad de camino de otros dos, Bryce Canyon y Capitol Reef.<\/strong><\/p>\n<p><strong><a href=\"\/campoyplayu\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2015\/11\/IMG_9115.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft  wp-image-8367\" style=\"border: 11px solid black;margin: 11px\" src=\"\/campoyplayu\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2015\/11\/IMG_9115.jpg\" alt=\"\" width=\"360\" height=\"275\" \/><\/a><a href=\"\/campoyplayu\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2015\/11\/IMG_91161.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft size-medium wp-image-8370\" style=\"border: 11px solid black;margin: 11px\" src=\"\/campoyplayu\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2015\/11\/IMG_91161.jpg\" alt=\"\" width=\"225\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2015\/11\/IMG_91161.jpg 480w, https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2015\/11\/IMG_91161-225x300.jpg 225w\" sizes=\"(max-width: 225px) 100vw, 225px\" \/><\/a>Tom recibe a la pareja gijonesa con energ\u00eda. Empieza a hablar y no calla. Da explicaciones precisas de lo que debe hacer hoy y ma\u00f1ana, como si fuera su padre. Hace chuletas, intercala bromas y una vez en la habitaci\u00f3n, adornada con una acertada est\u00e9tica india, informa preciso de c\u00f3mo funcionan el aire y la tele. Nada queda al albur. Al d\u00eda siguiente, en el desayuno, sigue con su pl\u00e1tica, esta vez interrogado por otra pareja hospedada, procedente de Texas (aunque ella naci\u00f3 en Illinois y \u00e9l en New York). Mientras cocina unas tortillas francesas especiadas y les acompa\u00f1a unas frutas azucaradas con pan tostado, Tom prosigue con su torrente de voz. Cuando acabe la temporada, en unos d\u00edas, cuenta que se ir\u00e1 a Boston. M\u00e1s tarde, all\u00e1 por febrero, suele adentrarse en M\u00e9xico, motorizado hasta las cachas, con un amigo que tiene su mismo ritmo (aclara). <\/strong><\/p>\n<p><strong>Tom, ya sexagenario, vive con sus dos gatos. Este hombret\u00f3n de gorra y camisa de cuadros representa muchas cosas del tipo americano medio: la iniciativa, el entusiasmo, el sentido pr\u00e1ctico de la vida&#8230; Los asturianos, piensas, debemos aprender mucho de Tom. A no quejarnos de la ma\u00f1ana a la noche. A ser m\u00e1s profesionales en nuestros trabajos. A hacer m\u00e1s alegre la vida de cuantos nos rodean. A no ir en busca y captura del subsidio, de la paguina, del chanchullo. El tipo americano, como Tom, tiene muchas cosas que ense\u00f1arnos. Nosotros podemos abrirles los ojos en la cocina a los americanos; ellos nos pueden dar muchas pautas para ser m\u00e1s eficaces y vivir tremendamente mejor.<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>pd.-Olvidas la bandera. El americano tiene un gran sentido de la comunidad, de la pertenencia al colectivo, lo cual se visualiza de forma n\u00edtida en su amor a la bandera y a la patria. La bandera de Estados Unidos ondea en todos los pueblos; en uno en concreto por el que pasas se repite cada diez metros junto a la carretera a lo largo de un par de kil\u00f3metros. Nunca has visto nada igual. Parece obvio que el americano &#8216;exagera&#8217; un poco este sentimiento, pero entre lo suyo y lo nuestro, esa alergia tan est\u00fapida que gastamos, hay un latifundio. Quiz\u00e1 lo nuestro, comparado con lo suyo, traiga m\u00e1s perjuicios que beneficios.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(Quince d\u00edas por Utah. Cap\u00edtulo 0) Aterrizar en Las Vegas para recorrer Utah debe considerarse solo un accidente. Las Vegas es s\u00f3rdido, artificial, el reino de las tragaperras, los casinos y los frikis echando monedas a una maquinita desde las siete de la ma\u00f1ana. Pero su aeropuerto es la mejor opci\u00f3n para este viaje de [&hellip;]<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on get_the_excerpt --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on get_the_excerpt --><\/p>\n","protected":false},"author":41,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[16],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.elcomercio.es\/campoyplayu\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8319"}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.elcomercio.es\/campoyplayu\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.elcomercio.es\/campoyplayu\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcomercio.es\/campoyplayu\/wp-json\/wp\/v2\/users\/41"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcomercio.es\/campoyplayu\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=8319"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/blogs.elcomercio.es\/campoyplayu\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8319\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.elcomercio.es\/campoyplayu\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=8319"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcomercio.es\/campoyplayu\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=8319"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcomercio.es\/campoyplayu\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=8319"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}