{"id":865,"date":"2011-06-08T10:17:59","date_gmt":"2011-06-08T09:17:59","guid":{"rendered":"http:\/\/proyectos.elcomercio.es\/blogs\/campoyplayu\/?p=865"},"modified":"2011-06-08T10:17:59","modified_gmt":"2011-06-08T09:17:59","slug":"el-mundo-desde-una-avioneta","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elcomercio.es\/campoyplayu\/2011\/06\/08\/el-mundo-desde-una-avioneta\/","title":{"rendered":"El mundo desde una avioneta"},"content":{"rendered":"<p><strong>Uno visualiza a Robert Redford y Merryl Streep sobrevolando la sabana africana con esa maravillosa m\u00fasica de fondo. Pasean sobre \u00c1frica en una avioneta, divisan su fauna y sus acacias, se sonr\u00eden, se quieren. La m\u00fasica sube de volumen, la puesta de sol se acerca y emprenden el regreso tras una larga recreaci\u00f3n. Quiz\u00e1 sea el momento culminante de la <!--more-->pel\u00edcula, un cl\u00edmax dificilmente superable: dos actores guapos, el amor, el paisaje deslumbrante y la aventura. Qui\u00e9n da m\u00e1s. Solo que la misma avioneta con la que alcanzan el \u00e9xtasis causar\u00e1 la tragedia al final del film, dejando sola a Merryl Streep y a los espectadores llorando a moco tendido.<\/strong><\/p>\n<p><strong>Volar es un claro s\u00edntoma de libertad, de subid\u00f3n. Transmite la sensaci\u00f3n de dominar el mundo, de domesticarlo al gusto de quien pilota, acerc\u00e1ndose y alej\u00e1ndose a su antojo de cada fragmento de tierra, de cada accidente geogr\u00e1fico. Pero esta descarga de adrenalina, claro est\u00e1, tiene una cuota de riesgo, muy baja estad\u00edsticamente, pero muy alta en sus consecuencias: un trompazo en avioneta es la muerte. As\u00ed iban cinco polacos y un alem\u00e1n en tres aparatos el pasado lunes; dos se estrellaron cuando quer\u00edan aterrizar en el aeropuerto de Asturias y el resultado no pod\u00eda ser otro: cuatro muertos.<\/strong><\/p>\n<p><strong>Un servidor nunca mont\u00f3 en avioneta; pero s\u00ed en un peque\u00f1o avi\u00f3n polaco, de apenas veinte plazas, para ir de La Habana a Cayo Largo en 1992. Era de la II Guerra Mundial, dec\u00edan, y de aqu\u00e9lla yo ten\u00eda un terror\u00edfico miedo a volar. Calent\u00f3 motores y cuando corr\u00eda por la pista de despegue, la zona de pasajeros se llen\u00f3 de un\u00a0humo blanco que interpret\u00e9 como fuego,\u00a0pero result\u00f3 ser s\u00f3lo un singular aire acondicionado. Apret\u00e9 las piernas y el culo contra el asiento, el aparato despeg\u00f3 y a la media hora estaba sano y salvo en Cayo Largo, recibido en\u00a0un aeropuerto &#8216;de paja&#8217;\u00a0a ritmo de salsa. Ufff. De vuelta a Espa\u00f1a, al cabo de un par de semanas, leo en la prensa: &#8220;Siete turistas espa\u00f1oles ilesos al caer un avi\u00f3n entre La Habana y Cayo Largo&#8221;.\u00a0 Ufffffffff. Qu\u00e9 terror. Hab\u00eda ca\u00eddo al mar y hab\u00edan sobrevivido, todo un milagro.\u00a0La tragedia de los cuatro polacos en Asturias me ha recordado esta experiencia con la aviaci\u00f3n de ese pa\u00eds; mis miedos de entonces y los de ahora, pues no acabo de asimilar que ese mont\u00f3n de chatarra que conforma un avi\u00f3n pueda despegar las ruedas del suelo. El sonido, adem\u00e1s, no acompa\u00f1a. Le cuesta. Ves que est\u00e1 haciendo un esfuerzo de cojones y lo curioso es que siempre, o casi siempre, sale bien. Por eso me sigo subiendo.<\/strong><\/p>\n<p><strong>De hecho, cuatro a\u00f1os despu\u00e9s de la experiencia cubana volv\u00ed al mismo lugar de los hechos, pensando que estaba curtido ya con los polacos. Pero hete aqu\u00ed que hab\u00eda overbooking en\u00a0los aviones mundialistas y pidieron siete voluntarios para hacer el trayecto en helic\u00f3ptero. Yo casi hago aguas en ese momento: \u00bfD\u00f3nde est\u00e1 la muerte?, me preguntaba mirando a izquierda y derecha. A un lado, un avi\u00f3n polaco. Al otro, un helic\u00f3ptero sin puerta de una compa\u00f1\u00eda aut\u00f3ctona llamada Aerogaviota. Mi amigo y yo montamos en Aerogaviota. \u00c9l, intr\u00e9pido, se sent\u00f3 junto a la puerta sin puerta, para ver el espect\u00e1culo sin mediaci\u00f3n de ventana; eso s\u00ed, con cintur\u00f3n de seguridad, y yo un poco m\u00e1s all\u00e1. Despegamos, tomamos altura en vertical y dio comienzo un pl\u00e1cido vuelo, disfrutando el deslumbrante Caribe transparente con sus islotes verdes, todo ello a no mucha altura. Del terror pas\u00e9 a gozar la situaci\u00f3n y acab\u00e9 sentado junto a la puerta sin puerta, contemplando ensimismado el agua cristalina, con\u00a0una sensaci\u00f3n de Miguel de la Cuadra inolvidable. <\/strong><\/p>\n<p><strong>Hace dos a\u00f1os volvi a subirme a un helic\u00f3ptero. Esta vez, en el Gran Ca\u00f1\u00f3n, con la compa\u00f1\u00eda Maverick. Por fuera era todo acristalado y me toc\u00f3 ir en el asiento delantero, junto al piloto, con una vista brutal\u00a0&#8216;ojo de pez&#8217;. Subimos, tomamos rumbo a la grieta y al llegar a ella, muy al ras, el piloto dej\u00f3 caer la nave contra el r\u00edo Colorado mientras resonaba por los auriculares la m\u00fasica &#8216;Asi hablo Zaratustra&#8217;, de Strauss. El v\u00e9rtigo fue brutal. Y la gozada tambi\u00e9n. Una de las mejores vistas que tengo grabada en la memoria.\u00a0Si le da por caer, ser\u00eda un buen final, pens\u00e9 (cagado de miedo y de emoci\u00f3n).<\/strong><\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Uno visualiza a Robert Redford y Merryl Streep sobrevolando la sabana africana con esa maravillosa m\u00fasica de fondo. Pasean sobre \u00c1frica en una avioneta, divisan su fauna y sus acacias, se sonr\u00eden, se quieren. La m\u00fasica sube de volumen, la puesta de sol se acerca y emprenden el regreso tras una larga recreaci\u00f3n. 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