{"id":8733,"date":"2016-01-26T15:51:05","date_gmt":"2016-01-26T14:51:05","guid":{"rendered":"http:\/\/blog.elcomercio.es\/campoyplayu\/?p=8733"},"modified":"2016-01-26T15:51:05","modified_gmt":"2016-01-26T14:51:05","slug":"la-juventud-la-vejez","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elcomercio.es\/campoyplayu\/2016\/01\/26\/la-juventud-la-vejez\/","title":{"rendered":"La Juventud \/ La Vejez"},"content":{"rendered":"<p><strong>Una pel\u00edcula con Michael Caine y Harvey Keitel juntos tiene poca necesidad de promoci\u00f3n. Dos monstruos del cine en v\u00edas de extinci\u00f3n, de 82 y 76 a\u00f1os, no requieren casi ni de un argumento para hacer obligada la visita al cine, aunque lo tengas a seis kil\u00f3metros de casa. Si detr\u00e1s de la c\u00e1mara ponemos a Paolo Sorrentino, ese napolitano con patillas que nos cautiv\u00f3 a todos hace <!--more-->dos a\u00f1os con &#8216;La gran belleza&#8217;, poco m\u00e1s habr\u00eda de a\u00f1adirse. Sorrentino hace arte con el cine: construye di\u00e1logos de altura, pinta un cuadro con cada enfoque y salpica sus pel\u00edculas de una plasticidad que las convierte en un objeto de orfebrer\u00eda, peque\u00f1as joyas en las que la contemplaci\u00f3n visual, acompa\u00f1ada de la m\u00fasica, generan ya el suficiente atractivo para salir en su busca. <\/strong><\/p>\n<p><strong><a href=\"\/campoyplayu\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2016\/01\/la-juventud-paolo-sorrentino-efa20151.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft  wp-image-8736\" style=\"margin: 11px\" src=\"\/campoyplayu\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2016\/01\/la-juventud-paolo-sorrentino-efa20151.jpg\" alt=\"\" width=\"560\" height=\"368\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2016\/01\/la-juventud-paolo-sorrentino-efa20151.jpg 700w, https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2016\/01\/la-juventud-paolo-sorrentino-efa20151-300x197.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 560px) 100vw, 560px\" \/><\/a><\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>En un balneario suizo comparten descanso dos viejos amigos, uno director de orquesta y compositor retirado; otro director de cine dando forma a su \u00faltima pel\u00edcula. Ellos son Caine y Keitel. El caballero ingl\u00e9s y el socarr\u00f3n americano. Pero no est\u00e1n <a href=\"\/campoyplayu\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2016\/01\/imagesCAX54OWQ.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft size-full wp-image-8737\" style=\"margin: 11px\" src=\"\/campoyplayu\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2016\/01\/imagesCAX54OWQ.jpg\" alt=\"\" width=\"299\" height=\"168\" \/><\/a>solos en este para\u00edso perdido en mitad de los Alpes. Est\u00e1n tambi\u00e9n un actor famoso en busca de inspiraci\u00f3n, un alpinista, una miss mundo de quitar el hipo, la hija de Caine con mal de amores, un matrimonio que no se dirige la palabra, un lama, gente diversa y Diego Armando Maradona hinchado como una pelota de nivea. En medio de este vodevil humano, transitan las conversaciones del m\u00fasico y del cineasta. No hace falta que pase absolutamente nada m\u00e1s. Aunque pasa. Porque Sorrentino quiere decir cosas entre l\u00edneas, al igual que hiciera en &#8216;La gran belleza&#8217;. Quiere hablar de la vejez, del tiempo pasado, del fin de ciclo, de la juventud perdida, de la amistad, de la complejidad de las relaciones humanas, de la belleza y la fealdad del ser humano desde un prisma meramente f\u00edsico; contrapuestas en numerosas escenas de la pel\u00edcula; de la necesidad de las ilusiones; del enamoramiento que brota de repente y del que larva durante toda la vida; del genio; del caos; de la elegancia; de la m\u00fasica; del arte por el arte&#8230; \u00a0(Un escape de gas se llev\u00f3 al otro barrio a los padres de Sorrentino cuando \u00e9ste contaba 17 a\u00f1os y a buen seguro esta experiencia habr\u00e1 influido en su peculiar forma de ver las cosas).<\/strong><\/p>\n<p><strong>Comenta la esposa, al terminar, que el director se pasa un pel\u00edn de metraje. Replicas t\u00fa que ojal\u00e1 se hubiera pasado otro poco m\u00e1s. No te quieres ir. Esta pel\u00edcula te recuerda a dos libros diversos que acaban de pasar por tus manos. No pasa nada, ni falta que hace. Uno es &#8216;Zorba el griego&#8217;, donde Kazantzakis, a quien Cam\u00fas arrebat\u00f3 el Nobel de Literatura por un voto, no cuenta absolutamente nada m\u00e1s que la amistad de dos seres contrapuestos, un escritor aburrido, contemplativo, absorto; y un trotamundos divertido, trasgresor y mujeriego. Sus di\u00e1logos son como los de Michael Caine y Harvey Keitel, en otra versi\u00f3n; esta vez en una isla griega, donde Zorba y su se\u00f1or tienen a\u00fan vida por delante, pero han recorrido la suficiente para establecer un tratado de filosof\u00eda al calor de sus almuerzos. Kazantzakis ofrece el placer de leer por leer, sin duda, a partir de la calidad de su pluma y de las reflexiones de sus dos protagonistas. <\/strong><\/p>\n<p><strong><a href=\"\/campoyplayu\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2016\/01\/Npd7oeo1.png\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft size-medium wp-image-8738\" style=\"margin: 11px\" src=\"\/campoyplayu\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2016\/01\/Npd7oeo1.png\" alt=\"\" width=\"200\" height=\"300\" \/><\/a><a href=\"\/campoyplayu\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2016\/01\/978841611229611.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft size-medium wp-image-8739\" style=\"margin: 11px\" src=\"\/campoyplayu\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2016\/01\/978841611229611.jpg\" alt=\"\" width=\"175\" height=\"300\" \/><\/a>Lo mismo ocurre con Steinbeck, tu \u00faltimo hallazgo (regalo de la amiga Patricia), con su &#8216;Viajes con Charlie en busca de Estados Unidos&#8217;. Aqu\u00ed, el autor, acompa\u00f1ado de su perro, dejando a su esposa, inicia un recorrido por su pa\u00eds en una singular furgoneta-caravana equipada a todo trapo para la ocasi\u00f3n. Quiere conocerlo, analizarlo, destripar c\u00f3mo es el americano y d\u00f3nde vive, pues se da cuenta de que ha llegado a los sesenta sin tener un conocimiento preciso del medio en el que habita. El libro de Steinbeck es un libro viajero. Pero pasan muy pocas cosas de inter\u00e9s en el trayecto. Lo fundamental, la esencia, es el c\u00f3mo las cuenta, la calidad literaria y las reflexiones de Steinbeck en primera persona. Aqu\u00ed no hay dos amigos. Hay uno solo. Un amigo de s\u00ed mismo, que por tanto a quien habla es a su perro, pues todos necesitamos contar nuestras cosas a alguien. De todo su recorrido por los Estados Unidos, Steinbeck revela su estado favorito: Montana, adonde intentar\u00e1s llevar a la esposa en 2016. \u00bfColar\u00e1? Venga muyer, antes del balneario suizo, tenemos que correrla bien y no dejar tierra sin conquistar. Ya habr\u00e1 tiempo para la mecedora.<\/strong><\/p>\n<p>pd.-\u00daltimo trasunto: el domingo pasado, en Oviedo, el mujer\u00edo entr\u00f3 en trance con Jeremy Irons y su elegant\u00edsimo metro ochenta y siete a los 67. Con la excusa de alabar su dicci\u00f3n (\u00bfhabr\u00edan ido a alabar la dicci\u00f3n \u00a0pongamos de Danny deVito?) dejaron el Auditorio con los ojos como chiribitas. &#8220;Impresionante&#8221;, anot\u00f3 la esposa cuando Jeremy sali\u00f3 al escenario impecablemente vestido y peinado. Si hubiera estado Sorrentino entre el p\u00fablico, habr\u00eda constatado una vez m\u00e1s el \u00e9xito de su f\u00f3rmula: m\u00fasica y belleza.<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Una pel\u00edcula con Michael Caine y Harvey Keitel juntos tiene poca necesidad de promoci\u00f3n. Dos monstruos del cine en v\u00edas de extinci\u00f3n, de 82 y 76 a\u00f1os, no requieren casi ni de un argumento para hacer obligada la visita al cine, aunque lo tengas a seis kil\u00f3metros de casa. 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