{"id":898,"date":"2011-06-10T11:13:11","date_gmt":"2011-06-10T10:13:11","guid":{"rendered":"http:\/\/proyectos.elcomercio.es\/blogs\/campoyplayu\/?p=898"},"modified":"2011-06-10T11:13:11","modified_gmt":"2011-06-10T10:13:11","slug":"el-arca-de-somio","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elcomercio.es\/campoyplayu\/2011\/06\/10\/el-arca-de-somio\/","title":{"rendered":"El flautista de Somi\u00f3"},"content":{"rendered":"<p><strong>Anda Somi\u00f3 revolucionado. Ya no hace falta pagarse viajes a Kenia y Tanzania para ver bichos. Est\u00e1n en Somi\u00f3, vivitos, coleantes, campando a sus anchas. Todo empez\u00f3 con la b\u00fasqueda del loro Joaqu\u00edn, los pasquines y las recompensas. Una familia rota por la fuga del <!--more-->loro sportinguista\u00a0y un vecindario expectante, mirando a los \u00e1rboles en busca del ex\u00f3tico papagayo. Pero cuando fijaron su atenci\u00f3n en el cielo irrumpieron los jabal\u00edes, una bonita piara de cinco ejemplares (matrimonio y tres churumbeles) empez\u00f3 a pegar sustos a los conductores al atravesar la carretera de La Providencia. En los sial\u00e9s pusieron a recaudo perros y gatos, temiendo una colisi\u00f3n frontal. Y con el ambiente en tanto\u00a0enrarecido irrumpieron los dromedarios.<\/strong><\/p>\n<p><strong>Iba el pasado martes un gijon\u00e9s haciendo footing por la carretera de La Providencia, a la espalda del Rocamar, cuando vio pastando junto a un circo a tres dromedarios. Gir\u00f3 la vista un momento y sigui\u00f3 corriendo. Pero el flechazo ya se hab\u00eda producido. Uno de los tres jorobaos le hab\u00eda mirado en ese momento y sinti\u00f3 la irrefrenable necesidad de seguirle. Se solt\u00f3 de su cuerda e inici\u00f3 el trote para ponerse a rebufo del sufrido deportista. Y tras \u00e9l, los otros dos. As\u00ed que cuando el protagonista del amor a primera vista gir\u00f3 por segunda vez su mirada ten\u00eda ya a tres entusiastas dromedarios tras \u00e9l. \u00bfQu\u00e9 hacer? \u00bfC\u00f3mo poner orden en tan singular caravana? \u00bfRumbo al Oasis a tomar algo? \u00bfDarse a la fuga con ellos? En un alarde de ingenio par\u00f3 en seco para desactivar la manifestaci\u00f3n. \u00a1Eureka! Los dromedarios tambi\u00e9n pararon y, abortada\u00a0la persecuci\u00f3n, tomaron las de villadiego. Uno arranc\u00f3 con la boca un cartel de una farola, un cartel del circo donde se lo curran, y sali\u00f3 con \u00e9l a la carretera, cortando el tr\u00e1fico. Los otros, detr\u00e1s. Enseguida llegaron los due\u00f1os y atrajeron a los bichos con algo de comida, dejando libre de culpas al deportista gijon\u00e9s, quien por cierto\u00a0ya sabe lo que es sentirse perseguido por un par de avestruces en una finca particular. Acudi\u00f3 por motivos laborales y tras asegurarle la se\u00f1ora que eran inofensivas tuvo que salir corriendo rumbo al coche atacado por los bichos.<\/strong><\/p>\n<p><strong>Esta atracci\u00f3n animal puede resultar providencial para que Somi\u00f3 vuelva a la calma, para que recupere su glamour de anta\u00f1o, tipo Gran Gatsby, y limpie su terru\u00f1o de esta fauna descontrolada que tan mundano lo hace parecer. Somi\u00f3 debe ofrecer un contrato millonario al &#8216;deportista atraeanimales&#8217; para que ejerza cual flautista de Hamel\u00edn. Le ponen a correr por la parroquia ocho o diez horas consecutivas y dejan abierta la puerta del Oasis, su meta. Cuando culmine el marathon llevar\u00e1 tras de s\u00ed tres dromedarios, cinco jabal\u00edes, jinetas, corzos, raposos, cerdos vietnamitas (otra plaga) y alg\u00fan que otro caim\u00e1n, con el loro Joaqu\u00edn (Juacu a estas alturas de la pel\u00edcula) cantando el himno del Sporting y los vecinos de Somi\u00f3, llenando las aceras y ovacionando, pa\u00f1uelo en mano, al her\u00f3ico deportista que rescat\u00f3 a la Atenas gijonesa de la mayor invasi\u00f3n animal que se recuerda.<\/strong><\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Anda Somi\u00f3 revolucionado. Ya no hace falta pagarse viajes a Kenia y Tanzania para ver bichos. Est\u00e1n en Somi\u00f3, vivitos, coleantes, campando a sus anchas. Todo empez\u00f3 con la b\u00fasqueda del loro Joaqu\u00edn, los pasquines y las recompensas. 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