{"id":9045,"date":"2016-05-19T11:54:56","date_gmt":"2016-05-19T10:54:56","guid":{"rendered":"http:\/\/blog.elcomercio.es\/campoyplayu\/?p=9045"},"modified":"2016-05-19T11:54:56","modified_gmt":"2016-05-19T10:54:56","slug":"dos-manos-de-ordago","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elcomercio.es\/campoyplayu\/2016\/05\/19\/dos-manos-de-ordago\/","title":{"rendered":"Dos ma\u00f1os de \u00f3rdago"},"content":{"rendered":"<p><strong>Guerra es sin\u00f3nimo de barbarie. Por parte y parte. Insiste en esta idea P\u00edo Baroja en su libro p\u00f3stumo &#8216;Miserias de la guerra&#8217;, escrito en 1951 y publicado en 2006. A trav\u00e9s de los ojos de un <!--more-->diplom\u00e1tico ingl\u00e9s, P\u00edo <a href=\"\/campoyplayu\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2016\/05\/antonio.jpg.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft size-medium wp-image-9131\" style=\"margin: 11px\" src=\"\/campoyplayu\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2016\/05\/antonio.jpg-201x300.jpg\" alt=\"\" width=\"201\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2016\/05\/antonio.jpg-201x300.jpg 201w, https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2016\/05\/antonio.jpg.jpg 335w\" sizes=\"(max-width: 201px) 100vw, 201px\" \/><\/a><a href=\"\/campoyplayu\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2016\/05\/ezque1.jpg1.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft size-medium wp-image-9132\" style=\"margin: 11px\" src=\"\/campoyplayu\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2016\/05\/ezque1.jpg1.jpg\" alt=\"\" width=\"207\" height=\"300\" \/><\/a><a href=\"\/campoyplayu\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2016\/05\/miserias1.jpg1.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft size-full wp-image-9133\" style=\"margin: 11px\" src=\"\/campoyplayu\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2016\/05\/miserias1.jpg1.jpg\" alt=\"\" width=\"200\" height=\"300\" \/><\/a>Baroja retrata el Madrid de 1936\/1939, una ciudad sin ley donde anarquistas, comunistas, cenetistas y grupos incontrolados ejercen su autoridad, pistola en mano, para robar, matar y violar. Con que a uno de estos facciosos no le guste el aspecto de un transe\u00fante ya puede ser fusilado. El libro es un brillante retrato de una ciudad en la guerra civil espa\u00f1ola que te sirve para acercarte, por en\u00e9sima vez, a la barbarie, la sinraz\u00f3n y la estulticia. No deja de criticar el autor el problema latente de la incultura, el extremismo y el odio gratuito en este fresco de nuestra a\u00fan no olvidada contienda. E insistir en que, pese al retrato madrile\u00f1o, al otro lado son los franquistas los que cometen atrocidades.<\/strong><\/p>\n<p><strong>Del P\u00edo Baroja costumbrista saltas a dos obras, desde \u00e1ngulos opuestos, que tienen por protagonistas a \u00a0dos oscenses: Miguel Ezquerra (Canfranc, 1913; Madrid, 1984) y Antonio Garc\u00eda Bar\u00f3n (Monz\u00f3n, 1921; Bolivia 2008). Ambos combatieron en la guerra civil en bandos opuestos y derivaron hacia Alemania y Austria: uno para ayudar a Hitler a frenar a los rusos en Berl\u00edn en su agon\u00eda final; el otro, tras combatir en Francia contra los nazis, prisionero en Mauthausen, donde sobrevivi\u00f3 heroicamente cinco a\u00f1os. La primera historia es autobiogr\u00e1fica; la segunda, casi, conducida por el irrepetible Manu Leguineche, quien cede la palabra en muchas p\u00e1ginas al protagonista. Las peripecias vitales de estos ma\u00f1os superan cualquier ficci\u00f3n y son dignas, cada una de ellas, de la m\u00e1s trepidante pel\u00edcula b\u00e9lica que se pueda rodar. Desde ideolog\u00edas opuestas, ambos dejan patente un &#8216;gen&#8217; espa\u00f1ol que casi podr\u00eda hundir sus ra\u00edces en la novela de caballer\u00edas hasta adentrarse en la II Guerra Mundial con un valor y una astucia que caracterizaron al soldado espa\u00f1ol all\u00ed donde combatiera. <\/strong><\/p>\n<p><strong><a href=\"\/campoyplayu\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2016\/05\/ezquerrr.jpg.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft size-full wp-image-9134\" style=\"margin: 11px\" src=\"\/campoyplayu\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2016\/05\/ezquerrr.jpg.jpg\" alt=\"\" width=\"140\" height=\"143\" \/><\/a>En &#8216;Berl\u00edn a vida o muerte&#8217;, Miguel Ezquerra cuenta su peripecia vital en la Alemania nazi. Cuando empez\u00f3 la guerra civil ten\u00eda 23 a\u00f1os. Cuando acab\u00f3, 26. Tras luchar con las filas franquistas en Arag\u00f3n, Ezquerra se fue a la Divisi\u00f3n Azul. Pero todo esto le result\u00f3 insuficiente. En 1944, estaba impaciente por &#8220;combatir al comunismo&#8221; ayudando a los alemanes. Para entonces, Franco hab\u00eda prohibido ya toda ayuda al r\u00e9gimen nazi y Ezquerra, pese a estar casado y con dos hijas, no dud\u00f3 en pasar la frontera francesa a punta de pistola. Una vez en Par\u00eds se identific\u00f3 ante la plana mayor del Ej\u00e9rcito nazi y qued\u00f3 una temporada peg\u00e1ndose la vida padre pendiente de destino. Ahora bien, cuando comenzaron a encomendarle misiones no par\u00f3. La primera, en Las \u00c1rdenas, consisti\u00f3 en atacar un campamento de suministros aliado. All\u00e1 fue con un contingente casi todo espa\u00f1ol y solo dej\u00f3 tierra quemada. Unos 300 muertos y el campamento en llamas. Una vez en Berl\u00edn, Ezquerra fue r\u00e1pidamente reclutado para ir frenando incursiones rusas en la ciudad. Triunf\u00f3 en todas las misiones con un arrojo que ya no ten\u00edan los alemanes. Esto le vali\u00f3 ser recibido por Hitler en el b\u00fanker, donde le nombr\u00f3 teniente coronel. Ahora bien, una vez tomado Berl\u00edn, Ezquerra pas\u00f3 a ser un proscrito. Su nombre figuraba en las listas de los mandos m\u00e1s buscados del r\u00e9gimen nazi y entonces inici\u00f3 un complicado retorno a Espa\u00f1a con una falsa identidad. <\/strong><\/p>\n<p><strong>Aunque no se pueda considerar elogioso luchar a favor de los nazis, ni mucho menos, claro est\u00e1, la historia de Miguel Ezquerra resulta \u00e9pica por todos los combates en los que sali\u00f3 victorioso y por la valent\u00eda con la que afrontaba todas las misiones. Algunos, como \u00e9l, salieron vencedores de todas, o cuando menos vivos, pues Ezquerra tambi\u00e9n fue herido, lo cual les permiti\u00f3 al final del todo vivir para contarlo. Y en su caso escribirlo. Pero si lo del ma\u00f1o de Canfranc resulta incre\u00edble, lo del ma\u00f1o de Monz\u00f3n le supera con creces. Antonio Garc\u00eda Bar\u00f3n ten\u00eda 14 a\u00f1os cuando estall\u00f3 la Guerra Civil. Al instante se alist\u00f3 con la Columna Durruti y combati\u00f3 en Arag\u00f3n. Acabada la guerra, escap\u00f3 a Francia, donde el primer recibimiento del pa\u00eds vecino result\u00f3 tan inesperado como humillante, confinado en campos de concentraci\u00f3n, casi sin comida y v\u00edctima de humillaciones. La Rep\u00fablica francesa le trataba peor que la dictadura franquista; al menos en un principio, reflexionaba \u00e9l mismo. Superada esta situaci\u00f3n, Antonio Garc\u00eda Bar\u00f3n luch\u00f3 contra el Ej\u00e9rcito nazi y enseguida cay\u00f3 prisionero. <\/strong><\/p>\n<p><strong><a href=\"\/campoyplayu\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2016\/05\/412291516_fa2fbadaf51.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft size-full wp-image-9136\" style=\"margin: 11px\" src=\"\/campoyplayu\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2016\/05\/412291516_fa2fbadaf51.jpg\" alt=\"\" width=\"356\" height=\"500\" \/><\/a><a href=\"\/campoyplayu\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2016\/05\/minsize.jpg.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft  wp-image-9137\" style=\"margin: 11px\" src=\"\/campoyplayu\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2016\/05\/minsize.jpg.jpg\" alt=\"\" width=\"340\" height=\"185\" \/><\/a>En 1939, con 18 a\u00f1os, Antonio entraba preso en Mauthausen. Podr\u00eda haberse derrumbado. Ser\u00eda lo m\u00e1s l\u00f3gico. Sin embargo, en cuanto tom\u00f3 conciencia de lo que all\u00ed ocurr\u00eda decidi\u00f3 recubrir su car\u00e1cter, de por s\u00ed duro, de una inexpugnable capa de acero que le preservar\u00eda de todas las adversidades: del hambre, de los latigazos, que llegaron a partirle la columna, de las maratonianas jornadas en la cantera, de la muerte y la desesperanza que le rodeaban, del olor a carne humana putrefacta o quemada&#8230; Todo lo super\u00f3 con una entereza inusual en un casi adolecente que acab\u00f3 por granjearse el respeto de todos los colectivos de prisioneros e, incluso, de los nazis. Ni Antonio ni la mayor\u00eda de los espa\u00f1oles de Mauthausen se amilanaban ante sus perros guardianes, que acabaron por considerarlos de alguna manera diferentes. <\/strong><\/p>\n<p><strong>En el libro de Leguineche, las p\u00e1ginas centrales del campo de concentraci\u00f3n son las m\u00e1s trepidantes. Antes, el escritor cuenta c\u00f3mo dio con la historia de Antonio y c\u00f3mo le localiz\u00f3. Despu\u00e9s, c\u00f3mo tras un per\u00edodo trabajando en una f\u00e1brica de Par\u00eds, una vez terminada la guerra, Antonio Garc\u00eda Bar\u00f3n decidi\u00f3 romper con el mundo presuntamente civilizado. No pod\u00eda volver a la Espa\u00f1a franquista ni le gustaba lo que hac\u00eda en Francia. Pidi\u00f3 asilo en varios pa\u00edses y se lo concedieron en Bolivia. Una vez all\u00ed se fue al alto Amazonas, conoci\u00f3 a una ind\u00edgena y tuvo cinco hijos con ella. Pas\u00f3 toda su vida en una caba\u00f1a, alejado del pueblo m\u00e1s cercano lo suficiente para no regirse por m\u00e1s leyes que las de la naturaleza. Cazando y pescando. Sembrando y recolectado. Haciendo de maestro de sus hijos. Conectado al mundo por una radio Itachi. Sin una mano, perdida en un accidente de caza, y sin mayor confort que el de saberse alejado del materialismo y las guerras. All\u00ed lo encontr\u00f3 Leguineche. All\u00ed vivi\u00f3 varias semanas el reportero\/escritor. Y a su vuelta retrat\u00f3 para la posteridad el periplo vital de aquel hombre que renunci\u00f3 a los hombres, tras sufrir en sus carnes la peor versi\u00f3n de la humanidad, para refugiarse en el confort mental de las leyes de la selva del Amazonas. Nunca se arrepinti\u00f3.<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Guerra es sin\u00f3nimo de barbarie. Por parte y parte. Insiste en esta idea P\u00edo Baroja en su libro p\u00f3stumo &#8216;Miserias de la guerra&#8217;, escrito en 1951 y publicado en 2006. 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