{"id":920,"date":"2011-06-14T10:02:12","date_gmt":"2011-06-14T09:02:12","guid":{"rendered":"http:\/\/proyectos.elcomercio.es\/blogs\/campoyplayu\/?p=920"},"modified":"2011-06-14T10:02:12","modified_gmt":"2011-06-14T09:02:12","slug":"el-peligro-de-las-latas-de-mejillones","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elcomercio.es\/campoyplayu\/2011\/06\/14\/el-peligro-de-las-latas-de-mejillones\/","title":{"rendered":"El peligro de las latas de mejillones"},"content":{"rendered":"<p><strong>Cuando viajas en interrail (me remonto a 1988) tienes mucho que contar. Si adem\u00e1s tienes 20 a\u00f1os, si van juntos cuatro amigos, desde Gij\u00f3n hasta Estambul, con paradas en cuatro pa\u00edses, la cosa se amplifica. Sin embargo, descendiendo a lo anecd\u00f3tico, quiz\u00e1 la mejor <!--more-->ense\u00f1anza de aquel viaje sea el peligro de las latas de mejillones y\u00a0el mal efecto de su l\u00edquido utilizado como arma arrojadiza. Situ\u00e9monos. Vamos en los cl\u00e1sicos vagones con pasillo y compartimentos; en cada uno hay tres asientos enfrentados a otros tres; y unas ventanas alargadas por las que se puede asomar el pasaje. En el compartimento vamos cuatro gijoneses y dos guiris, la puerta est\u00e1 abierta y en el pasillo hay ambiente. El tren va a reventar, mientras atraviesa a buena velocidad un paisaje llano de la antigua Yugoslavia. Entonces nos disponemos a comer: un poco de pan, unas latas y botell\u00f3n de agua; a lo cutre. \u00c1. hace su aportaci\u00f3n y saca de la mochila una suculenta lata de mejillones. Rompe el cart\u00f3n, tira de la anilla y le invade un dilema: \u00bfQu\u00e9 hacer con el l\u00edquido? Al momento se levanta y, sin mediar palabra, asoma la lata al exterior y la inclina: dada la velocidad, el l\u00edquido anaranjado vuela. Se vuelve a sentar y comemos. Pero apenas pasan treinta segundos cuando un fornido balc\u00e1nico irrumpe en el compartimento. Est\u00e1 rojo de ira y se\u00f1ala un manchurr\u00f3n anaranjado en su camiseta blanca mientras profiere unos cagamentos en yugoslavo que suenan la mar de convincentes. \u00a1Strogen-rojen-mag-rugen-trogen-mogen! Se debe de estar cagando en lo m\u00e1s alto, pero nosotros, aun temiendo por nuestra integridad f\u00edsica, no podemos sino sucumbir a las carcajadas generalizadas del pasillo y el compartimento. Pedimos perd\u00f3n con un hilo de voz (el cl\u00e1sico sorry sorry), pero lloramos de risa mientras vemos una camiseta blanca inmacuada yugoslava echada a perder y un propietario yugoslavo (cuidad\u00edn con los yugoslavos, que de peleas saben un rato) que est\u00e1 entre rojo y naranja como la salsa de los mejillones. La moraleja es sencilla: no arroje usted el l\u00edquido de una lata por la ventana de un tren. <\/strong><\/p>\n<p><strong>El autor del lanzamiento se consum\u00f3 en aquel viaje como un especialista en torpezas; como lanzar la colilla de un pitillo hacia la ranura de la ventana, rebotar y quemarle la pierna a un sueco, o perder un playero en Estambul al caerle desde un alf\u00e9izar y encontrar al d\u00eda siguiente al turco que sali\u00f3 corriendo con tan preciada prenda. En una ciudad con ocho millones de habitantes, no tuvo problemas en toparse con el cl\u00e1sico vendedor que, sobre una manta andrajosa, expon\u00eda sus reliquias; entre otras, su playero. \u00c9l exigi\u00f3 su prenda, pero el sagaz otomano reclam\u00f3 a cambio limpiarle su calzado por 300 pesetas de entonces. \u00c9l le advirti\u00f3 que iba en chanclas, pero al otro le dio exactamente igual. Se mantuvo en sus trece y nuestro intr\u00e9pido gijon\u00e9s hubo de abonar las liras que ped\u00eda el turco para recuperar su playero.<\/strong><\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cuando viajas en interrail (me remonto a 1988) tienes mucho que contar. Si adem\u00e1s tienes 20 a\u00f1os, si van juntos cuatro amigos, desde Gij\u00f3n hasta Estambul, con paradas en cuatro pa\u00edses, la cosa se amplifica. 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