{"id":9284,"date":"2013-03-22T08:57:27","date_gmt":"2013-03-22T07:57:27","guid":{"rendered":"http:\/\/blog.elcomercio.es\/campoyplayu\/?p=4045"},"modified":"2013-03-22T08:57:27","modified_gmt":"2013-03-22T07:57:27","slug":"la-ultima-cena-de-leonardo-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elcomercio.es\/campoyplayu\/2013\/03\/22\/la-ultima-cena-de-leonardo-2\/","title":{"rendered":"La \u00faltima cena de Leonardo"},"content":{"rendered":"<p><strong>Te cuenta desde Mil\u00e1n la esposa la emoci\u00f3n vivida al adentrarse en la iglesia de Santa Mar\u00eda delle Grazie y plantarse ante &#8216;La \u00faltima cena&#8217; en un silencio sepulcral. En el mural pintado por Leonardo da <a href=\"\/campoyplayu\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2013\/03\/la-ultima-cena-leonardo-da-vinci.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft size-medium wp-image-4046\" style=\"margin: 15px;border: black 12px solid\" src=\"\/campoyplayu\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2013\/03\/la-ultima-cena-leonardo-da-vinci.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"153\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2013\/03\/la-ultima-cena-leonardo-da-vinci.jpg 1988w, https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2013\/03\/la-ultima-cena-leonardo-da-vinci-300x153.jpg 300w, https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2013\/03\/la-ultima-cena-leonardo-da-vinci-768x392.jpg 768w, https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2013\/03\/la-ultima-cena-leonardo-da-vinci-1024x523.jpg 1024w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a>Vinci entre 1495 y 1497, por encargo del se\u00f1or Sforza,\u00a0se alinean\u00a0doce ap\u00f3stoles en grupos de tres rodeando a Jesucristo. La pintura, cuenta la esposa,\u00a0prolonga con\u00a0una tridimensionalidad casi m\u00e1gica el refectorio del convento dominico. Mide 4,4 por 8,8 metros. Le adornan 516 a\u00f1os. Y muchos han querido ver en sus formas y en sus m\u00e1s nimios detalles esos mensajes secretos, esas claves y\u00a0jerogl\u00edficos a los que tanta afici\u00f3n atribuyen a Da Vinci; entre ellos, el escritor\u00a0Javier Serra en su s\u00f3lo entretenido bestseller &#8216;La cena secreta&#8217;.\u00a0\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong><\/strong>\u00a0<!--more--><\/p>\n<p><strong>Desde Gij\u00f3n, las reflexiones milanesas suenan ex\u00f3ticas. Lamentas la distancia. Intentas proyectarte hacia esa experiencia sobrenatural de tener ante ti &#8216;La \u00faltima cena&#8217;. Maduras entonces\u00a0la posibilidad de erigirte en el Leonardo gijon\u00e9s. Ir r\u00e1pidamente al taller, en San Miguel de Arroes, fabricarte unas poderosas alas de madera y pluma de ave y aniquilar las 14 horas por carretera del <a href=\"\/campoyplayu\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2013\/03\/leo.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft  wp-image-4047\" style=\"margin: 15px;border: black 12px solid\" src=\"\/campoyplayu\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2013\/03\/leo.jpg\" alt=\"\" width=\"173\" height=\"139\" \/><\/a>recorrido Gij\u00f3n-Mil\u00e1n. A un vuelo bajo, partiendo de los acantilados de La \u00d1ora, rozando las olas del mar Cant\u00e1brico, sintiendo su espuma en la frente antes de atravesar el Pirineo, sorteando cumbres, calculas que podr\u00e1s presentarte en Mil\u00e1n en apenas un par de horas, darle un peque\u00f1o susto a tu esposa cuando abra las cortinas de la habitaci\u00f3n del hotel, e invitarla a subirse a tu grupa para llegar al convento esta vez\u00a0por v\u00eda a\u00e9rea. Tras asisitir a\u00a0su clase magistral sobre la pintura del Leonardo italiano, su imitador gijon\u00e9s la invitar\u00eda a un frugal almuerzo con vistas al duomo milan\u00e9s\u00a0y emprender\u00eda el vuelo de regreso a tiempo para estar a las cuatro en el peri\u00f3dico.<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong><a href=\"\/campoyplayu\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2013\/03\/alas.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft size-full wp-image-4048\" style=\"margin: 15px;border: black 12px solid\" src=\"\/campoyplayu\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2013\/03\/alas.jpg\" alt=\"\" width=\"230\" height=\"150\" \/><\/a>Parece un plan perfecto. As\u00ed que te pones manos a la obra en plena madrugada. Trabajas sin descanso en medio de ese silencio nocturno del campo interrumpido s\u00f3lo por alg\u00fan ladrido lejano, vas dando forma a dos poderosas alas y cuando los campanarios de la mari\u00f1a villaviciosina\u00a0dan las seis de la ma\u00f1ana est\u00e1s colocado en un pe\u00f1asco\u00a0sobre La \u00d1ora, dispuesto a iniciar la aventura. Pose\u00eddo por una fuerza sobrenatural, el Leonardo gijon\u00e9s toma carrerilla y se lanza al vac\u00edo&#8230; Ya no podr\u00e1 ir a buscar a la esposa al aeropuerto al d\u00eda siguiente. Cuando \u00e9sta le despierte con un beso en la frente, en la habitaci\u00f3n del hospital, con la promesa de llevarle a ver &#8216;La \u00faltima cena&#8217;, a \u00e9l s\u00f3lo se le ocurrir\u00e1 una d\u00e9bil excusa\u00a0para justificar\u00a0esa locura que le provoc\u00f3 rotura de tibia y peron\u00e9 de la pierna derecha, tres costillas fracturadas y un brazo en cabestrillo: &#8220;Leonardo tambi\u00e9n fall\u00f3 las primeras veces&#8221;.<\/strong><\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Te cuenta desde Mil\u00e1n la esposa la emoci\u00f3n vivida al adentrarse en la iglesia de Santa Mar\u00eda delle Grazie y plantarse ante &#8216;La \u00faltima cena&#8217; en un silencio sepulcral. En el mural pintado por Leonardo da Vinci entre 1495 y 1497, por encargo del se\u00f1or Sforza,\u00a0se alinean\u00a0doce ap\u00f3stoles en grupos de tres rodeando a Jesucristo. 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