{"id":9287,"date":"2013-08-09T08:17:49","date_gmt":"2013-08-09T07:17:49","guid":{"rendered":"http:\/\/blog.elcomercio.es\/campoyplayu\/?p=4842"},"modified":"2013-08-09T08:17:49","modified_gmt":"2013-08-09T07:17:49","slug":"gerolimenas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elcomercio.es\/campoyplayu\/2013\/08\/09\/gerolimenas\/","title":{"rendered":"Gerolimenas"},"content":{"rendered":"<p><strong>(Tragicomedia griega 7)<\/strong><\/p>\n<p><strong>Un pu\u00f1ado de casas, una lengua de mar en plena quietud y una pared de roca recta e inmensa\u00a0adentr\u00e1ndose en el agua por tu derecha. Llegas a Gerolimenas tras recrearte desde la ventanilla del autob\u00fas en los agrestes paisajes del Peloponeso, en las terrosas monta\u00f1as y en una sucesi\u00f3n de torres aisladas en mitad de la nada, algunas en ruinas y otras restauradas, al parecer, por la &#8216;invasi\u00f3n&#8217; de alba\u00f1iles albaneses que llegaron a este rinc\u00f3n de Grecia a\u00f1os ha. Gerolimenas registra una peque\u00f1a oleada de turismo italiano en agosto; media entrada en julio y paz celestial el resto del a\u00f1o. Bueno, una paz celestial relativa pues, seg\u00fan cuentan en el pueblo, a veces tira un viento terror\u00edfico. No te lo imaginas: finaliza junio, hay unos 28 grados, cielo azul\u00edsimo y mar transparente. El pueblo son literalmente treinta casas. Pero qu\u00e9 bien aburrirte un poquit\u00edn.<!--more--><\/strong><\/p>\n<p><strong><a href=\"\/campoyplayu\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2013\/08\/DSCN3559.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft size-medium wp-image-4846\" src=\"\/campoyplayu\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2013\/08\/DSCN3559.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"225\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2013\/08\/DSCN3559.jpg 3648w, https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2013\/08\/DSCN3559-300x225.jpg 300w, https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2013\/08\/DSCN3559-768x576.jpg 768w, https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2013\/08\/DSCN3559-1024x768.jpg 1024w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a>El hotel se presta a confusi\u00f3n. Akroyiali consta de un edificio m\u00e1s viejo\u00a0y otro adjunto\u00a0de piedra restaurado espectacular llamado oficialmente Gerolimenas. Ambos se gestionan desde el restaurante del primero, situado en su planta baja, mirando al mar. Vas al nuevo. Te dan primero una habitaci\u00f3n que mira para atr\u00e1s. No es fea la vista del monte, pero hacia adelante tienes un mar que apetece beb\u00e9rselo, as\u00ed que imploras el cambio y te lo conceden. Al final alargar\u00e1s las dos noches pagadas a tres restando una al siguiente destino, el \u00fanico que no llevas cerrado. Solo mirar por la ventana de la habitaci\u00f3n es suficiente actividad para sentirte en el para\u00edso. Pero hay que dinamizarse un poco. <\/strong><\/p>\n<p><strong>La primera comida en la terraza del hotel sella un pacto de fidelidad: desayunar\u00e1s, comer\u00e1s y cenar\u00e1s en la misma terraza, exactamente en la misma mesa, durante tres d\u00edas atendido siempre por Mitvan, un joven alban\u00e9s de 28 a\u00f1os que se convierte en tu mejor aliado. Cada d\u00eda, Mitvan se detiene en lo m\u00e1s fresco de la carta. Y t\u00fa te dejas llevar. El resultado es una aut\u00e9ntica bacanal gastron\u00f3mica. D\u00eda 1: ensalada de naranja, fritos de tomate con calabac\u00edn y queso, pulpo braseado. D\u00eda 2: ensalada de tomate, pimientos asados y pez reci\u00e9n pescado. D\u00eda 3: okras, fritos de calabac\u00edn y sardinas con tomate. Todas las comidas rematadas con un gran plato de sand\u00eda cortes\u00eda de la casa y regadas con agua y un vas\u00edn de vino suave. Las cenas son m\u00e1s ligeras. <\/strong><\/p>\n<p><strong><a href=\"\/campoyplayu\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2013\/08\/DSCN3570.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft size-thumbnail wp-image-4843\" src=\"\/campoyplayu\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2013\/08\/DSCN3570.jpg\" alt=\"\" width=\"150\" height=\"150\" \/><\/a>Entre plato y plato, Mitvan te habla de Albania. Dice que en Tirana hay ahora un buen alcalde. Cuenta tambi\u00e9n su vida. A los 16 a\u00f1os se fue para Atenas a buscarse la vida. A los 28 est\u00e1 encantado en el Akroyiali, aunque el invierno, apunta, es m\u00e1s bien duro. De cuando en vez, alquila un coche y se planta en Albania en siete horas para ver a su familia. Acaba de tener un nuevo sobrino, que te ense\u00f1a en su m\u00f3vil. Mitvan es pillo, r\u00e1pido de reflejos y muy servicial. Si bajas a la playa, te ofrece al momento unas hamacas y la sombrilla del hotel. Si sales a pasear hasta un pueblo cercano, se desvive en explicaciones. Quiere que est\u00e9s a gusto. Y vaya si lo consigue. <\/strong><\/p>\n<p><strong><a href=\"\/campoyplayu\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2013\/08\/gero2.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft  wp-image-4847\" style=\"margin: 15px\" src=\"\/campoyplayu\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2013\/08\/gero2.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"225\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2013\/08\/gero2.jpg 912w, https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2013\/08\/gero2-300x225.jpg 300w, https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2013\/08\/gero2-768x576.jpg 768w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a>Entre las comidas y la playa los d\u00edas se suceden. A media tarde, cada jornada te pones a caminar por las carreteras desiertas: hasta un puebl\u00edn situado a las faldas de una monta\u00f1a, hasta un molino, hasta una cima desde donde divisas varios pueblos de este rec\u00f3ndito rinc\u00f3n del Peloponeso. La terraza del Akroyiali es tu balneario, desde el cual haces peque\u00f1as escapadas aqu\u00ed\u00a0y all\u00e1. En ella hay siempre un parroquiano leyendo el peri\u00f3dico y un par de mesas ocupadas por turistas. Miras al mar; quieto, transparente, cobijado por un inmenso farrall\u00f3n de roca; sin pensar en otra cosa; contemplas c\u00f3mo llega una barca, c\u00f3mo marcha otra; el pescado que sacan de una; a un extra\u00f1o joven con sotana, presunto cura, soltando amarras&#8230; Abandonas el pueblo por un camino paralelo al mar hasta llegar a una rampa que se mete en el mar, buceas como un ni\u00f1o peque\u00f1o buscando un tesoro de la Antig\u00fcedad debajo del agua, hasta que sacas la cabeza para darte cuenta que el tesoro est\u00e1 fuera: Gerolimenas. Los tres d\u00edas pasan volando. Cuando te despides de Mitvan la \u00faltima noche, te trae a la habitaci\u00f3n un op\u00edparo desayuno, pues cuando te levantes el restaurante a\u00fan no estar\u00e1 abierto. Le das una propinilla que agradece. As\u00ed, la ma\u00f1ana de la partida, cuando desayunas yogur griego con miel, zumo de naranja y delicioso pan de pita con un sabroso queso avinagrado; mirando desde la ventana de la habitaci\u00f3n el mar de Gerolimenas, pensar\u00e1s con gratitud en el joven alban\u00e9s mientras sientes abandonar este peque\u00f1o para\u00edso perdido.<\/strong><\/p>\n<p><a href=\"\/campoyplayu\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2013\/08\/gero3.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft  wp-image-4848\" style=\"margin: 11px\" src=\"\/campoyplayu\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2013\/08\/gero3.jpg\" alt=\"\" width=\"150\" height=\"150\" \/><\/a><a href=\"\/campoyplayu\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2013\/08\/gero4.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft  wp-image-4849\" style=\"margin: 11px\" src=\"\/campoyplayu\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2013\/08\/gero4.jpg\" alt=\"\" width=\"150\" height=\"150\" \/><\/a><a href=\"\/campoyplayu\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2013\/08\/gero5.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft  wp-image-4850\" style=\"margin: 11px\" src=\"\/campoyplayu\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2013\/08\/gero5.jpg\" alt=\"\" width=\"150\" height=\"150\" \/><\/a><\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(Tragicomedia griega 7) Un pu\u00f1ado de casas, una lengua de mar en plena quietud y una pared de roca recta e inmensa\u00a0adentr\u00e1ndose en el agua por tu derecha. 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