{"id":9320,"date":"2016-04-03T11:30:02","date_gmt":"2016-04-03T10:30:02","guid":{"rendered":"http:\/\/blog.elcomercio.es\/campoyplayu\/?p=8954"},"modified":"2016-04-03T11:30:02","modified_gmt":"2016-04-03T10:30:02","slug":"marana-y-cierra-espana","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elcomercio.es\/campoyplayu\/2016\/04\/03\/marana-y-cierra-espana\/","title":{"rendered":"Mara\u00f1a&#8230; \u00a1Y cierra Espa\u00f1a!"},"content":{"rendered":"<p><strong>En los a\u00f1os 50, Mara\u00f1a ten\u00eda 500 habitantes. En sus escuelas hab\u00eda 40 ni\u00f1os y 40 ni\u00f1as. Y la ganader\u00eda alimentaba con holganza este coqueto rinc\u00f3n de la monta\u00f1a leonesa situado en uno de esos valles laterales donde la carretera muere, a apenas diez minutos de coche del alto de Tarna. En Mara\u00f1a, en invierno, viven ahora, en 2016, unos treinta vecinos, los tres ni\u00f1os del pueblo van a estudiar a Ria\u00f1o y aquellas antiguas escuelas, aquel singular edificio de piedra, albergan en dos terceras partes el bar Mampodre, donde Acacio mantiene con vida la actividad social del pueblo, adem\u00e1s de captar la atenci\u00f3n del afamado monta\u00f1ero Jes\u00fas Calleja, quien ha encontrado en este pueblo y en este bar un escondite donde descansar de los focos y comer casero.<!--more--> <\/strong><\/p>\n<p><strong><a href=\"\/campoyplayu\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2016\/04\/m11.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft  wp-image-8959\" style=\"margin: 11px\" src=\"\/campoyplayu\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2016\/04\/m11.jpg\" alt=\"\" width=\"280\" height=\"430\" \/><\/a><a href=\"\/campoyplayu\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2016\/04\/m2.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft size-medium wp-image-8960\" style=\"margin: 11px\" src=\"\/campoyplayu\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2016\/04\/m2.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"180\" \/><\/a><\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><a href=\"\/campoyplayu\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2016\/04\/m3.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft size-medium wp-image-8961\" src=\"\/campoyplayu\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2016\/04\/m3.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"180\" \/><\/a><\/p>\n<p><strong>El primer gancho de Mara\u00f1a es su monta\u00f1a, esa cordillera monta\u00f1osa que la preside llamada Mampodre. Antes de iniciar una f\u00e1cil y preciosa excursi\u00f3n sobre la nieve hasta la laguna situada a las faldas del Mampodre, procede apalabrar la pitanza. Acacio est\u00e1 despejando de nieve, pala en ristre, la fachada del bar. \u00bfEs usted el due\u00f1o? S\u00ed. \u00bfSe puede comer entre las tres y las cuatro? No s\u00e9 bien la hora. Cuando llegues, comes. Perfecto. Un bar sin horario. <\/strong><\/p>\n<p><strong>La ruta es sencilla, intuitiva, avanzas en zigzag hasta superar una colina arbolada. Luego en el segundo valle, silencioso, blanco, precioso, serpenteado por el r\u00edo, sigues la ruta por la izquierda para abrazar un pe\u00f1asco al fondo y, una vez rodeado hacia la derecha, caer hasta la peque\u00f1a laguna. Es un lugar m\u00e1gico. Solitario. Donde no extra\u00f1ar\u00edas la aparici\u00f3n de una manada de lobos. El viento refresca la cara y la nieve primavera da alg\u00fan microsusto en zonas inestables. Resulta totalmente placentero pisar nieve virgen. Pero tambi\u00e9n fastidia dejar tu huella. Est\u00e1 mejor solo con la de los venados, el ganado y las dem\u00e1s bestias ocultas a pleno d\u00eda.<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><a href=\"\/campoyplayu\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2016\/04\/cc.jpg.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft  wp-image-8975\" style=\"margin: 11px\" src=\"\/campoyplayu\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2016\/04\/cc.jpg.jpg\" alt=\"\" width=\"450\" height=\"270\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2016\/04\/cc.jpg.jpg 2253w, https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2016\/04\/cc.jpg-300x180.jpg 300w, https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2016\/04\/cc.jpg-768x461.jpg 768w, https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2016\/04\/cc.jpg-1024x614.jpg 1024w\" sizes=\"(max-width: 450px) 100vw, 450px\" \/><\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>A las tres y cuarto toca bautizar el bar Mampodre. Resulta simp\u00e1tico por dentro, con una pared de cada color. Estilo cubano. Unos hombretones aut\u00f3ctonos est\u00e1n de verm\u00fa en la barra. De pronto irrumpe Acacio desde el otro extremo, deja una sart\u00e9n con setas salteadas en una mesa junto a la barra, acompa\u00f1ada de unos platos de postre y unos <a href=\"\/campoyplayu\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2016\/04\/m5.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft size-medium wp-image-8963\" style=\"margin: 11px\" src=\"\/campoyplayu\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2016\/04\/m5.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"180\" \/><\/a>tenedores y se va por donde vino. Es la tapa, servida en formato colectivo, en versi\u00f3n autoservicio. Acacio atiende \u00e9l solo el bar-restaurante: pone copas, hace la comida, la sirve, pone m\u00fasica, friega&#8230; El bar no tiene desperdicio. Luces navide\u00f1as sin quitar en una pared, dos banderas de Espa\u00f1a en el techo (&#8220;al que no le gusten que no mire&#8221;), una mesa llena de revistas, una gran foto del rey Felipe, otras de Calleja en plena pitanza&#8230; Tres biombos <a href=\"\/campoyplayu\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2016\/04\/20160402_1655561.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft size-medium wp-image-8964\" style=\"margin: 11px\" src=\"\/campoyplayu\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2016\/04\/20160402_1655561.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"180\" \/><\/a>peculiares separan el bar del comedor. Y para all\u00e1 vas con la incertidumbre de la oferta gastron\u00f3mica que ha cautivado al presentador televisivo. Enseguida lo sabr\u00e1s. Acacio solo pregunta por la bebida. Agua y vino. Lo dem\u00e1s es un men\u00fa cerrado que cuesta 12 en d\u00edas de labor y 15 el finde. Empezamos: una tapa de chorizo, salchich\u00f3n y cecina para la espera; una ensalada; una sopa de fideos; pitu caleya con patatas; queso azul; una fuente de fruta, un plato aparte con seis fresones; un caf\u00e9 con pingaratas \u00a0y un profiterol. Todo ello, 15. En resumen, que del bar Acacio solo se puede salir rodando. Alimentos caseros, cocinados por \u00e9l y ambiente rural total. \u00bfQui\u00e9n da m\u00e1s? <\/strong><\/p>\n<p><strong>El \u00fanico problema, o quiz\u00e1 la ventaja, de Mara\u00f1a es que no est\u00e1 en ning\u00fan cruce de caminos. Pasado Tarna, despu\u00e9s de La U\u00f1a, una se\u00f1al de tr\u00e1fico indica la desviaci\u00f3n. Ah\u00ed pace este singular pueblo con una monta\u00f1a privilegiada y un Acacio dinamizador que vale su peso en oro. Cuando acabas la comida, antes de acercarte a la barra a pagar, se activa la m\u00fasica. &#8216;Money for Nothing&#8217;, de Dire Straits, te deja claro que Mara\u00f1a est\u00e1 conectada con el mundo, con un gusto ochentero interesante. Mientras pagas y tiras de la lengua a Acacio suena AC\/DC. Preguntas por Calleja. Y dice lo evidente: un encanto, un tipo sencillo y muy majo. \u00bfY esa comida del Viernes Santo con Pedro S\u00e1nchez? En esa ocasi\u00f3n, Calleja dej\u00f3 tranquilo a Acacio y se llev\u00f3 al politicastro al otro bar del pueblo, Riosol, ya cerrado como restaurante, pero que abri\u00f3 un comedor para que el sociata S\u00e1nchez hiciera bueno eso de &#8216;Todo para el pueblo pero sin el pueblo&#8217;. O sea, esconderse. Cuando nuestro hombre cuenta que hace todo \u00e9l solo, te das cuenta del frenes\u00ed de sus carreras desde el bar hasta la cocina. Rememoras con \u00e9l al difunto Francisco del Hoyo, tu querido Mollejo, del bar Madrugo, de Boca de Hu\u00e9rgano (tu cuartel general en el valle de Ria\u00f1o), quien tambi\u00e9n hac\u00eda todo \u00e9l solo. Acacio lo recuerda. Y con ese peque\u00f1o homenaje a Molle te despides del incombustible Acacio, quien prepara adem\u00e1s comida por encargo si le llamas con tiempo. <\/strong><\/p>\n<p><strong><a href=\"\/campoyplayu\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2016\/04\/m7.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft size-medium wp-image-8965\" style=\"margin: 11px\" src=\"\/campoyplayu\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2016\/04\/m7.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"180\" \/><\/a>En Mara\u00f1a, este s\u00e1bado de abril hay alg\u00fan vecino aqu\u00ed y all\u00e1. Subes hasta la parte alta del pueblo, donde hay unas singular oferta hotelera: caba\u00f1as patag\u00f3nicas. Son guapinas. Luego fotograf\u00edas una cig\u00fce\u00f1a y hablas un rato con tres vecinos. Los j\u00f3venes agradecen los piropos a su monta\u00f1a y a su cocina y el mayor rememora los tiempos de la escuela a reventar de ni\u00f1os, de las familias de hasta dieciocho hijos, de cuando nevaba en d\u00edas sucesivos un metro sobre otro de nieve&#8230; Ahora son los tiempos del Facebook, de esa bulliciosa p\u00e1gina Mara\u00f1ones por el Mundo, de otra llamada Albergue de Mara\u00f1a, de Jes\u00fas Calleja y de ese simp\u00e1tico anuncio del Jeep rodado en el pueblo para las redes sociales; y de turistas con raquetas de nieve. Tiempos modernos, que dec\u00eda Jos\u00e9 Mar\u00eda Garc\u00eda, en los que Mara\u00f1a sigue teniendo su lugar en el mundo. \u00a1Y que as\u00ed sea por siempre!<\/strong><\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En los a\u00f1os 50, Mara\u00f1a ten\u00eda 500 habitantes. 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