{"id":9365,"date":"2016-08-09T09:16:01","date_gmt":"2016-08-09T07:16:01","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.elcomercio.es\/campoyplayu\/?p=9365"},"modified":"2020-05-13T18:35:17","modified_gmt":"2020-05-13T16:35:17","slug":"el-padrino-en-sicilia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elcomercio.es\/campoyplayu\/2016\/08\/09\/el-padrino-en-sicilia\/","title":{"rendered":"&#8216;El Padrino&#8217; en Sicilia"},"content":{"rendered":"<p>(Quince d\u00edas por Sicilia 3)<\/p>\n<p><strong>En 1971, Francis Ford Coppola rod\u00f3 en Savoca una parte esencial de &#8216;El Padrino&#8217;: esa en la que tras cometer sus dos primeros asesinatos, Al Pacino es enviado a Sicilia por la familia Corleone para apartarlo una temporada de la circulaci\u00f3n y, de paso, <a href=\"\/campoyplayu\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2016\/07\/bar-vitelli-padrino-savoca-19_zpsc797f4df1.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft size-medium wp-image-9389\" style=\"margin: 11px;\" title=\"bar-vitelli-padrino-savoca-19_zpsc797f4df[1]\" src=\"\/campoyplayu\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2016\/07\/bar-vitelli-padrino-savoca-19_zpsc797f4df1.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"172\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2016\/07\/bar-vitelli-padrino-savoca-19_zpsc797f4df1.jpg 664w, https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2016\/07\/bar-vitelli-padrino-savoca-19_zpsc797f4df1-300x173.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a><a href=\"\/campoyplayu\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2016\/07\/Foto41.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft size-medium wp-image-9390\" style=\"margin: 11px;\" title=\"Foto4[1]\" src=\"\/campoyplayu\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2016\/07\/Foto41.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"168\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2016\/07\/Foto41.jpg 1024w, https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2016\/07\/Foto41-300x169.jpg 300w, https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2016\/07\/Foto41-768x432.jpg 768w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a>conocer sus or\u00edgenes. Las im\u00e1genes est\u00e1n en la mente de todos: Al Pacino pasea por un pueblo con dos escoltas, se enamora de una lugare\u00f1a, hija del due\u00f1o del bar, pide su mano y celebra una bodarel\u00e1mpago que acaba en tragedia, pues unos d\u00edas despu\u00e9s muere al estallar el coche que deb\u00eda haber arrancado Al Pacino. La bomba estaba destinada para \u00e9l, pero a quien se cargan es a su fugaz esposa. Estas escenas fueron rodadas en Savoca y 45 a\u00f1os despu\u00e9s, este precioso pueblo enriscado sobre el mar en la costa este de Sicilia recibe cada ma\u00f1ana quince autobuses cargados de turistas \u00e1vidos de pisar el pueblo donde se rod\u00f3 &#8216;El Padrino&#8217;. La pel\u00edcula de Coppola cambi\u00f3 por completo su rutina y le<br \/>\nha inyectado miles de euros diarios en los \u00faltimos 45 a\u00f1os. Una buena raz\u00f3n, desde luego, para recibir la visita de la mafia, o de Coppola, exigiendo una tasa.<\/strong><\/p>\n<p><strong><a href=\"\/campoyplayu\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2016\/07\/s21.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft wp-image-9391\" style=\"margin: 11px;\" title=\"s2\" src=\"\/campoyplayu\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2016\/07\/s21.jpg\" alt=\"\" width=\"790\" height=\"593\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2016\/07\/s21.jpg 988w, https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2016\/07\/s21-300x225.jpg 300w, https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2016\/07\/s21-768x576.jpg 768w\" sizes=\"(max-width: 790px) 100vw, 790px\" \/><\/a><\/strong><\/p>\n<p><strong>A Savoca se accede desde Santa Teresa di Riva, una localidad tur\u00edstica costera sin especial encanto (pero con habitaciones baratas), desde donde parten cuatro kil\u00f3metros de curvas ascendentes. Se llega al pueblo justo al Bar Viteli, ah\u00ed donde Al Pacino negoci\u00f3 la mano de la hija del mesonero. La pel\u00edcula ha llenado de oro las arcas del due\u00f1o real, pero ha &#8216;destrozado&#8217; el encanto original del bar, reconvertido en una tienda de souvernirs, con fotos del rodaje y dos terrazas, una delantera y otra trasera, donde las legiones de turistas toman sus consumiciones. Solo merece la pena asomarse y mirar. La huella de la <a href=\"\/campoyplayu\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2016\/07\/s3.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft size-medium wp-image-9392\" style=\"margin: 11px;\" title=\"s3\" src=\"\/campoyplayu\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2016\/07\/s3.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"225\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2016\/07\/s3.jpg 1796w, https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2016\/07\/s3-300x225.jpg 300w, https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2016\/07\/s3-768x576.jpg 768w, https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2016\/07\/s3-1024x768.jpg 1024w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a>pel\u00edcula sigue a lo largo de alguna que otra tienda de merchandising, como la del bar de enfrente, con su amplia terraza y las vistas sobre las monta\u00f1as circundantes y el mar. Por las ma\u00f1anas, Savoca es un centro comercial sin demasiadas apreturas, pues el pueblo se extiende por largas calles marcadas por la cresta sobre la que se asienta. Sin embargo, quien acuda a media tarde a disfrutar de una cena temprana lo ver\u00e1 con otros ojos. Los quince autobuses diarios ya no est\u00e1n. Savoca se anima entonces con los italianos de los pueblos vecinos que acuden al reclamo de sus restaurantes y de la belleza del lugar, adem\u00e1s de unos pocos turistas minoritarios. Se disfruta entonces del Savoca m\u00e1s aut\u00e9ntico. De Dioniso, la mejor referencia gastron\u00f3mica, con sus mesas alineadas junto a un muro desde el que contemplas todo el paisaje monta\u00f1oso y un propietario que guarda cierto parecido con Gerard Depardieu, pero con la nariz m\u00e1s fina. Caponata, aceitunas, risoto, gelatina de canela y un sabroso vino siciliano marcan una excelencia dif\u00edcil de superar el resto del viaje. Tambi\u00e9n obtiene nota elevada el primer restaurante que te topas antes de entrar al pueblo, Gelsonero, bonito y de calidad. Y en ambos una buena cena para dos ronda los sesenta euros. No m\u00e1s.<\/strong><\/p>\n<p><strong>Quien desee conocer las dos caras de Savoca debe dormir all\u00ed (hay alg\u00fan bed and breakfast) o bien acudir dos veces. En la visita nocturna saborear\u00e1 su encanto tranquilo. En la diurna, ver\u00e1 abierto el Viteli y tambi\u00e9n tanto la iglesia donde se cas\u00f3 Al Pacino como otra donde el pueblo guarda con mimo unas horripilantes momias de sus antepasados. Si quiere llevarse recuerdos, opciones no faltan: camisetas con leyendas de la mafia, abrebotellas con un mafioso rural, imanes para la nevera con todo tipo de motivos&#8230; En Savoca han atrapado en el tiempo las m\u00e1s puras esencias de &#8216;El Padrino I&#8217;. Pasaron ya 45 a\u00f1os, pero siguen haciendo caja cada ma\u00f1ana. \u00bfLo sabr\u00e1 la Cosa Nostra?<\/strong><\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(Quince d\u00edas por Sicilia 3) En 1971, Francis Ford Coppola rod\u00f3 en Savoca una parte esencial de &#8216;El Padrino&#8217;: esa en la que tras cometer sus dos primeros asesinatos, Al Pacino es enviado a Sicilia por la familia Corleone para apartarlo una temporada de la circulaci\u00f3n y, de paso, conocer sus or\u00edgenes. Las im\u00e1genes est\u00e1n [&hellip;]<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on get_the_excerpt --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on get_the_excerpt --><\/p>\n","protected":false},"author":41,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[16],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.elcomercio.es\/campoyplayu\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/9365"}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.elcomercio.es\/campoyplayu\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.elcomercio.es\/campoyplayu\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcomercio.es\/campoyplayu\/wp-json\/wp\/v2\/users\/41"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcomercio.es\/campoyplayu\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=9365"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/blogs.elcomercio.es\/campoyplayu\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/9365\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":11612,"href":"https:\/\/blogs.elcomercio.es\/campoyplayu\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/9365\/revisions\/11612"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.elcomercio.es\/campoyplayu\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=9365"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcomercio.es\/campoyplayu\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=9365"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcomercio.es\/campoyplayu\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=9365"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}