{"id":9473,"date":"2016-11-17T10:16:28","date_gmt":"2016-11-17T09:16:28","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.elcomercio.es\/campoyplayu\/?p=9473"},"modified":"2016-11-17T10:16:28","modified_gmt":"2016-11-17T09:16:28","slug":"ocho-espanoles-y-dos-rusos-en-camello","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elcomercio.es\/campoyplayu\/2016\/11\/17\/ocho-espanoles-y-dos-rusos-en-camello\/","title":{"rendered":"Ocho espa\u00f1oles y dos rusos en camello"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: right;\">Dedicado a Adolfo y Charo (Madrid), Nacho y Maite (Huelva) y<br \/>\nDavid y Diana (Logro\u00f1o), excelentes compa\u00f1eros de viaje.<br \/>\nBueno anda, y tambi\u00e9n a los rusos<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Cuando te subes al camello no puedes evitar pensar: \u00bfEstar\u00e9 haciendo el panoli? Ocho espa\u00f1oles y dos rusos en fila india encarando el desierto del Erg Chebbi, o sea, la puerta del S\u00e1hara, quiz\u00e1 ofrezcan una estampa un tanto turisticona. Sin embargo, lo cierto es que el grupo se dispone a pas\u00e1rselo bomba durante veinticuatro horas. Ir en un viaje organizado, eso <!--more-->que contadas veces haces, tiene por una vez la contraprestaci\u00f3n del dejarse llevar, de que te lo den <a href=\"\/campoyplayu\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2016\/11\/d1.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft  wp-image-9478\" style=\"margin: 11px;\" title=\"d1\" src=\"\/campoyplayu\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2016\/11\/d1.jpg\" alt=\"\" width=\"400\" height=\"324\" \/><\/a>todo hecho, lo cual te permite centrarte solo en pas\u00e1rtelo bien e incluso bajar la guardia en el nivel de exigencia. Total, que ah\u00ed est\u00e1s en camello (mejor dicho, en dromedario) en pleno noviembre encarando las primeras dunas de Marruecos despu\u00e9s de pasar dos d\u00edas en Marrakech y de atravesar el Atlas en una furgoneta con un grupo variopinto, y majo, de espa\u00f1oles y dos rusos silenciosos que reh\u00fayen toda relaci\u00f3n. Residen en Londres, tan viajaos por tanto, pero no quieren saber nada de los intentos de las otras cuatro parejas de Asturias, Madrid, La Rioja y Huelva de trabar contacto en pikinglish para hacer un poco de pandi. \u00c9l lleva unos calcetos rosa fuxia que atentan a la vista y quiz\u00e1 tengan por prop\u00f3sito encubierto frenar todo tipo de comunicaci\u00f3n. En un momento de exaltaci\u00f3n de la amistad piensas en hablarle de Lediakhov y Cherichev. Pero esti rusu, claro lo deja, no quiere tratos. Est\u00e1 en el Moro con la parienta y rechaza abiertamente mezclas explosivas. Bastante tiene, tenemos, con lidiar con un ch\u00f3fer gru\u00f1\u00f3n&#8230; Y as\u00ed es como ocho espa\u00f1oles contentos y dos rusos prudentes se adentran haciendo el panoli en las arenas movedizas del desierto. Pero qu\u00e9 bien lo &#8216;pasemos&#8217; oye. <\/strong><\/p>\n<p><strong>La primera sorpresa agradable es que el viaje en <a href=\"\/campoyplayu\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2016\/11\/d2.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft  wp-image-9480\" style=\"margin: 11px;\" title=\"d2\" src=\"\/campoyplayu\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2016\/11\/d2.jpg\" alt=\"\" width=\"400\" height=\"324\" \/><\/a>camello no dura cinco minutos, sino hora y media. Parte a las cinco de la tarde del hotel-albergue de Al\u00ed El Cojo, en Merzouga, hace una parada para ver la puesta de sol sobre las dunas y llega al campamento al anochecer. Se trata de un oasis, con agua en el subsuelo y algunas palmeras y arbustos aqu\u00ed y all\u00e1. Entre ellas se agrupan hasta seis formaciones rectangulares de jaimas. En la que le toca al grupo hispano-ruso hay unos pocos viajeros adelantados tomando un t\u00e9 en el &#8216;patio&#8217; formado por las jaimas, salpicado de alfombras y con un fuego dando ambiente en su epicentro. Entre ellos, sobresale enseguida el acento andaluz. Son tres viajeros de Huelva, dos chicas y un revolv\u00edn Antonio, que, sumados a los dos de tu prole, forman casi una mayor\u00eda absoluta en este rinc\u00f3n del desierto frente a los \u00a0j\u00f3venes bereberes que gestionan este particular chiringuito y los rusos. Probes rusos. Si no quer\u00edan taza, ah\u00ed tienen taza y media. Con la anochecida, el primer tema de conversaci\u00f3n al calor de las jaimas de lana y del fuego es, curiosamente, Huelva: su urbanismo, sus calles, su semana santa. Antonio el revolv\u00edn no calla, los rusos no hablan y t\u00fa no puedes evitar pensar c\u00f3mo estar\u00e1n echando de menos su samovar. Para hacer un poco de contraste recuerdas al monopolio onubense aquello de que &#8216;Asturias es Espa\u00f1a y lo dem\u00e1s tierra reconquistada&#8217;. Suena un poco fuera de bolos. Pero bueno, \u00a1ya est\u00e1 bien de calles de Huerva en pleno S\u00e1hara! <\/strong><\/p>\n<p><strong><a href=\"\/campoyplayu\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2016\/11\/d3.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft  wp-image-9481\" style=\"margin: 11px;\" title=\"d3\" src=\"\/campoyplayu\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2016\/11\/d3.jpg\" alt=\"\" width=\"400\" height=\"324\" \/><\/a>Tras la primera tertulia, los bereberes llaman a la cena a la gran jaima. All\u00ed, los mismos que hicieron de gu\u00edas con los camellos lucen sus dotes en la cocina con una rica sopa y un taj\u00edn de pollo y verduras. De vuelva a la plaza central, se reconvierten en m\u00fasicos como por arte de magia y se ponen a tocar el tambor y a cantar simp\u00e1ticos y animosos. As\u00ed es como apenas dos horas despu\u00e9s de aterrizar en el desierto como un platillo volante te hallas de repente de pie, incitado por los bereberes, bailando con ellos ritmos \u00e9tnicos y cantando una estrofa repetitiva lo mejor que sabes. \u00a1Vaya manera de hacer el panoli! Pero, oye, te lo est\u00e1s pasando bomba. Tras media hora musical bastante intensa, toca visita guiada a las dunas alejados de las d\u00e9biles luces del campamento. Hamid lo dice en un castellano cristalino: &#8220;Ahora vamos a caminar un poco, \u00bfvale?&#8221;. Pues claro que vale, Hamid. Contigo al fin del mundo. \u00c9l y otro bereber conducen al comando hispano-ruso al exterior de las jaimas, donde los camellos reposan <a href=\"\/campoyplayu\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2016\/11\/d4.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft  wp-image-9482\" style=\"margin: 11px;\" title=\"d4\" src=\"\/campoyplayu\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2016\/11\/d4.jpg\" alt=\"\" width=\"400\" height=\"268\" \/><\/a>tumbados con esa placidez que les caracteriza. Tras rebasar sus siluetas, el grupo se va alejando m\u00e1s y m\u00e1s adentr\u00e1ndose en la noche por dunas que suben y bajan para sorpresa de unos pies que no ven casi nada. Esto produce risas y grititos femeninos. Unos veinte minutos despu\u00e9s, alejados ya de las luces del campamento, Hamid ordena parar. &#8220;Ahora nos tumbamos para ver el cielo&#8221;. Sea. El grupo forma al instante un c\u00edrculo bastante abierto que se queda ensimismado ante la mayor colecci\u00f3n de luces celestes jam\u00e1s vista. La arena est\u00e1 fresca, hay unos veinte maravillosos grados de temperatura y nuestro bereber cocinero-cantante-gu\u00eda nos invita a concentrarnos para ver estrellas fugaces. \u00a1Ah\u00ed est\u00e1n! Una, dos, tres&#8230; El espect\u00e1culo es total. Impresionante. Entonces Hamid suelta una adivinanza: &#8220;Nace con cuernos, crece sin ellos, muere con ellos&#8230;&#8221;. Nadie da con las respuesta. Y la ofrece \u00e9l mismo: &#8220;La luna&#8221;. Entonces la representaci\u00f3n gijonesa le pregunta en voz alta, con todos tumbados: &#8220;\u00bfTen\u00e9is secci\u00f3n de chistes en el desierto?&#8221;. Y Hamid acude al trapo al instante. Empieza por el cl\u00e1sico de camellos. &#8220;\u00bfC\u00f3mo meter\u00edas un camello en tres veces en una nevera?&#8221;. Y la cosa va desvariando en medio de carcajadas generalizadas. De repente caes en la cuenta de que los rusos no se est\u00e1n enterando de nada. Probes. <\/strong><\/p>\n<p><strong><a href=\"\/campoyplayu\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2016\/11\/d5.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft  wp-image-9483\" style=\"margin: 11px;\" title=\"d5\" src=\"\/campoyplayu\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2016\/11\/d5.jpg\" alt=\"\" width=\"400\" height=\"280\" \/><\/a>Tras dormir en las jaimas unas seis horas, toca levantarse para ver amanecer sobre esa arena del desierto que parece una mezcla de canela y c\u00farcuma al tacto. A\u00fan de noche, el esfuerzo de conquistar una gran duna para tener mejor vista es pistonudo. Los pies resbalan y el est\u00f3mago est\u00e1 vac\u00edo. Pero cuando se va haciendo la luz, en tonos anaranjados, el esfuerzo obtiene su recompensa. Al llegar al albergue de Al\u00ed El Cojo, tras un retorno de nuevo en camello, toca desayunar a base de bien e incluso darse un ba\u00f1o en la piscina que preside un amplio patio. La experiencia del desierto, pese a su toque afrotur\u00edstico, ha sido muy buena. De esas que no se olvidan. Al subir a la furgoneta, los espa\u00f1oles se han quedado sin rusos. Hab\u00edan pagado una noche menos en el Atlas y se han ido para Marrakech como alma que lleva al diablo en otro transporte. Deben de estar festejando con champ\u00e1n la recuperada intimidad. El comando espa\u00f1ol, entretanto, pone rumbo a Ouarzazate. Y t\u00fa te preguntas: \u00bfC\u00f3mo pronunciar\u00e1n esto los de Huerva, quillo?<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u00bfContinuar\u00e1?<br \/>\nPreguntar en la embajada de Rusia<\/p>\n<p>PD.-Respuesta: &#8216;Se abre la nevera, se mete el camello y se cierra&#8217;.<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Dedicado a Adolfo y Charo (Madrid), Nacho y Maite (Huelva) y David y Diana (Logro\u00f1o), excelentes compa\u00f1eros de viaje. 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