{"id":9570,"date":"2017-01-06T18:25:58","date_gmt":"2017-01-06T17:25:58","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.elcomercio.es\/campoyplayu\/?p=9570"},"modified":"2017-01-06T18:25:58","modified_gmt":"2017-01-06T17:25:58","slug":"la-lloca-y-el-talon-de-aquiles","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elcomercio.es\/campoyplayu\/2017\/01\/06\/la-lloca-y-el-talon-de-aquiles\/","title":{"rendered":"La Lloca y el tal\u00f3n de Aquiles"},"content":{"rendered":"<p><strong>En Troya, Paris mat\u00f3 a Aquiles de un certero flechazo. En El Rincon\u00edn, bastante m\u00e1s cerca de todos nosotros, \u2018La lloca\u2019, santo y se\u00f1a de la ciudad, sangra por la misma herida. Un orificio circular, realizado en apariencia con un objeto punzante, amenaza desde hace dos o tres meses su integridad. No parece que haya venido ning\u00fan troyano de ultramar para repetir la gesta de la batalla contra los griegos, m\u00e1s bien los indicios apuntan a tribus cant\u00e1bricas; acaso suevos asentados en nuestro territorio o un celt\u00edbero encabronado con el cerebro de un oricio. Tambi\u00e9n cabe ser bienpensante y achacar la herida a la erosi\u00f3n del viento sobre el bronce, aunque cuesta trabajo darle tanto protagonismo a Eolo.<!--more--><\/strong><\/p>\n<p><strong><\/strong><br \/>\n<strong><a href=\"\/campoyplayu\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2017\/01\/20161130_124721.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft  wp-image-9571\" style=\"margin: 11px;\" title=\"20161130_124721\" src=\"\/campoyplayu\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2017\/01\/20161130_124721.jpg\" alt=\"\" width=\"717\" height=\"430\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2017\/01\/20161130_124721.jpg 2560w, https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2017\/01\/20161130_124721-300x180.jpg 300w, https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2017\/01\/20161130_124721-768x461.jpg 768w, https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2017\/01\/20161130_124721-1024x614.jpg 1024w\" sizes=\"(max-width: 717px) 100vw, 717px\" \/><\/a>Ya debi\u00f3 imaginar Ram\u00f3n Muriedas las condiciones adversas en las que iba a vivir su criatura cuando la concibi\u00f3 \u00aben medio de una gripe horrible\u00bb all\u00e1 por 1970. De hecho, en su \u00faltima entrevista publicada en EL COMERCIO ni siquiera recordaba haber estado en la inauguraci\u00f3n aquel hist\u00f3rico 18 de septiembre. Ni se fotografi\u00f3 tampoco nunca con ella en un par de visitas posteriores a Gij\u00f3n. Muriedas fue hallado sin vida el 23 de noviembre de 2014 en su domicilio de Santander, a los 76 a\u00f1os, velado tan solo por su perro, Benito, con lo cual el abrazo con esa \u2018Muyerona\u2019 tan arraigada en Gij\u00f3n ha quedado para la posteridad como una asignatura eternamente pendiente.<\/strong><\/p>\n<p><strong><\/strong><br \/>\n<strong>En sus 46 a\u00f1os y pico de vida, el \u2018Monumento a la madre del emigrante\u2019, como nadie la llama, fue objeto de un sinf\u00edn de incomprensiones, deterioros e incluso atentados, como el bombazo nunca reivindicado que la ech\u00f3 a tierra en 1977. A los pocos d\u00edas de su colocaci\u00f3n ya se le hac\u00edan chistes y era objeto de vi\u00f1etas tild\u00e1ndola de \u00abpoco agraciada\u00bb. Y tras su \u00faltima rehabilitaci\u00f3n integral, realizada en 2004 ante su manifiesto deterioro (el armaz\u00f3n interno hab\u00eda sido concebido en hierro y el salitre lo estaba devorando), a\u00fan ser\u00eda objeto del vandalismo. Ocurri\u00f3 en 2012 cuando le fue amputado el dedo coraz\u00f3n de su mano derecha. Y ahora volvemos a las andadas. De nada ha servido la asunci\u00f3n progresiva de la villa de Jovellanos de esta escultura desgarrada como icono local para preservarla de los b\u00e1rbaros, siempre acechantes para dejar su huella ah\u00ed donde m\u00e1s duele. Las \u00faltimas manifestaciones art\u00edsticas sobre la piel de nuestra \u2018Muyerona\u2019 tienen de momento escasa relevancia desde el prisma del volumen: el mencionado orificio, por donde amaga con entrar el \u00edndice de un adulto, y una micropintada en la espalda, a media altura, donde se puede leer \u00abacab\u00bb, am\u00e9n de otra en el pedestal limpiada en noviembre tras la denuncia de este peri\u00f3dico. <\/strong><\/p>\n<p><strong><\/strong><br \/>\n<strong>No corren buenos tiempos en Gij\u00f3n para el patrimonio. S\u00ed, en cambio, para los cafres, que tienen en esta ciudad un para\u00edso natural para llenarlo de garabatos sin que nada ni nadie mueva un dedo. Hace una semana, el \u2018Elogio del Horizonte\u2019 de Chillida amanec\u00eda con tres suculentas pintadas. A los autores les da igual una papelera, una persiana o una obra de arte. Y a quien debiera perseguirlos, al parecer, tambi\u00e9n, pues no consta una sola manifestaci\u00f3n p\u00fablica al respecto. <\/strong><\/p>\n<p><strong><\/strong><br \/>\n<strong>Atacar a \u2018La lloca\u2019 es atacarse a uno mismo. Pero eso en el cerebro de un oricio quiz\u00e1 resulte dif\u00edcil de discernir. Los escultores, los trabajadores de Emulsa que asumen la limpieza y los polic\u00edas responsables de sancionar deber\u00edan visitar los colegios y explicarlo. O sea, hacer de padres. Tendr\u00edan que sortear un sinf\u00edn de p\u00faas, pero porfiando mucho quiz\u00e1 acabasen llegando al centro del problema.<\/strong><\/p>\n<p>(Publicado en EL COMERCIO el 6 enero 2017)<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En Troya, Paris mat\u00f3 a Aquiles de un certero flechazo. 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