{"id":978,"date":"2011-08-08T10:11:35","date_gmt":"2011-08-08T09:11:35","guid":{"rendered":"http:\/\/proyectos.elcomercio.es\/blogs\/campoyplayu\/?p=978"},"modified":"2011-08-08T10:11:35","modified_gmt":"2011-08-08T09:11:35","slug":"alamo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elcomercio.es\/campoyplayu\/2011\/08\/08\/alamo\/","title":{"rendered":"\u00c1lamo"},"content":{"rendered":"<p><strong>(Los \u00e1rboles del mi prau y los del vec\u00edn 4)<\/strong><\/p>\n<p><strong>Nac\u00ed en 1980, hace ya 30 a\u00f1os. Y mido, \u00bfadivinan? pues casi 30 metros. Pocos \u00e1rboles pueden presumir de este descomunal desarrollo. Tengo un hermano, un a\u00f1o menor, a apenas diez pasos de m\u00ed. Entre ambos escoltamos una hermosa finca poblada de robles, acebos y casta\u00f1os. Soy un \u00e1lamo. No tenemos los de mi especie demasiada consideraci\u00f3n. No encabezamos rankings de maderas nobles ni se admira como debe <!--more-->nuestra esbeltez. Pero eso pasa ah\u00ed abajo, en la jerga de los humanos. Por las alturas, gozamos de inmejorables vistas, sobresalimos sobre la gran mayor\u00eda de las especies que nos rodean y recibimos a diario la visita de las aves rapaces m\u00e1s colosales del espacio a\u00e9reo: \u00e1guilas\u00a0y azores. Y tambi\u00e9n urracas, cuervos y otras migratorias. El viento apenas inmuta nuestro fornido tronco aunque s\u00ed agita con fuerza el ramaje, d\u00e1ndonos una ventilaci\u00f3n refrescante.<br \/>\n\u00a0<br \/>\n<a href=\"\/campoyplayu\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2011\/08\/alamos.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft size-full wp-image-6412\" style=\"margin: 11px;border: black 11px solid\" src=\"\/campoyplayu\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2011\/08\/alamos.jpg\" alt=\"\" width=\"411\" height=\"548\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2011\/08\/alamos.jpg 411w, https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2011\/08\/alamos-225x300.jpg 225w\" sizes=\"(max-width: 411px) 100vw, 411px\" \/><\/a>Desde nuestra atalaya, en San Miguel de\u00a0Arroes, mi hermano y yo podemos ver a lo lejos a nuestro padre. Aflora desde una hondonada y preside la masa arb\u00f3rea tanto del fondo del valle como de sus laderas. Hace 30 a\u00f1os un labriego le cort\u00f3 dos ramas y con ellas alumbr\u00f3 su descendencia en esta finca. Pero mi primer hermano se frustr\u00f3 y al a\u00f1o siguiente, en un nuevo intento, pudo conseguir la pareja. Dos \u00e1lamos para presidir e imponer respeto. Ahora, en agosto, estamos en nuestro esplendor. La temperatura es buena, el aire fresco y la vida plena. A nuestro alrededor resuenan a diario aguiluchos y ferres, diviso con frecuencia una pareja de corzos, una madre y su cr\u00eda, veo pasar al raposo y ecucho, lejano, al cuco, que hace tiempo no me visita. S\u00f3lo a\u00f1oro las ardillas, que otros veranos alegraban esta finca y las aleda\u00f1as. Quiz\u00e1s un accidente&#8230; Es la ley de la naturaleza: s\u00f3lo resistimos los mejores.<br \/>\n\u00a0<br \/>\nDe tanto reinar, recibo con agrado la llegada del invierno. Arrojo las hojas, dando abono a estas tierras, y me voy sumergiendo en una dormidera pl\u00e1cida. Tal es as\u00ed que acabo por perder el sentido por completo, como el oso en su cueva, s\u00f3lo que a m\u00ed no me importa seguir en esta intemperie recibiendo el fr\u00edo, la lluvia, y a veces tambi\u00e9n la nieve. Cuando lo recupero, meses despu\u00e9s, no tengo reparos en empezar mi historia otra vez. Me pongo los galones y abro mis brazos, desperez\u00e1ndome, para que la savia de la vida corra de nuevo por todo mi ser. Comienzo a escuchar los p\u00e1jaros. Me recubro presto de una frondosa manta verde. Y doy un golpe de mando en esta tierra llena de vida. Y de \u00e1lamos.<\/strong><\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(Los \u00e1rboles del mi prau y los del vec\u00edn 4) Nac\u00ed en 1980, hace ya 30 a\u00f1os. Y mido, \u00bfadivinan? pues casi 30 metros. Pocos \u00e1rboles pueden presumir de este descomunal desarrollo. 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