{"id":9797,"date":"2017-04-01T11:40:35","date_gmt":"2017-04-01T09:40:35","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.elcomercio.es\/campoyplayu\/?p=9797"},"modified":"2017-04-01T11:40:35","modified_gmt":"2017-04-01T09:40:35","slug":"mierda-de-colores","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elcomercio.es\/campoyplayu\/2017\/04\/01\/mierda-de-colores\/","title":{"rendered":"Mierda de colores"},"content":{"rendered":"<p><strong>Cuesta trabajo imaginar a un cafre haciendo una pintada de nueve metros de largo y casi dos de alto entre las escaleras 10 y 11 del Muro sin que nadie se percate de la situaci\u00f3n. La gente no quiere l\u00edos. Claro est\u00e1. Y ah\u00ed reside el quid de la cuesti\u00f3n. La \u00faltima pintada de la playa no puede hacerse en menos de un par de horas y esas suculentas multas de las que habla la Polic\u00eda Nacional (de hasta 3.000 euros) nunca se pondr\u00e1n si los se\u00f1ores agentes no pillan a nuestros artistas con las manos en la masa. Basta coger el m\u00f3vil y llamar al 091 para intentar poner freno a esta desesperante ola de mierda que llena las paredes de Gij\u00f3n. Pero est\u00e1 claro que nadie lo hace.<\/strong><\/p>\n<p><strong><a href=\"\/campoyplayu\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2017\/04\/p1.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft  wp-image-9798\" style=\"margin: 11px;\" title=\"p1\" src=\"\/campoyplayu\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2017\/04\/p1.jpg\" alt=\"\" width=\"645\" height=\"387\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2017\/04\/p1.jpg 1690w, https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2017\/04\/p1-300x180.jpg 300w, https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2017\/04\/p1-768x461.jpg 768w, https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2017\/04\/p1-1024x614.jpg 1024w\" sizes=\"(max-width: 645px) 100vw, 645px\" \/><\/a>Tenemos por tanto no uno, sino dos problemas. Uno son los cafres. Esos que escriben Molly, Kowa, Kenke y otras mongoladas a grandes y peque\u00f1os trazos por todas las calles de la ciudad, esculturas incluidas, dejando una \u2018sensaci\u00f3n\u2019 de impunidad y suciedad creciente. Y otro son los ciudadanos que pasan impasibles ante ellos. Da igual que pinten de madrugada. Siempre hay alg\u00fan caminante en todas partes, en cuya mano est\u00e1 dar el aviso. De todas formas, no seamos ingenuos, la multa no ser\u00e1 ninguna panacea, pues el cafre en cuesti\u00f3n ser\u00e1 menor de edad e insolvente. Por tanto, no pagar\u00e1 un euro y seguir\u00e1 comprando pintura para decorarnos papeleras, portales, bancos, garajes, quioscos, esculturas y todo lo que se le ponga por delante.<\/strong><\/p>\n<p><strong>La soluci\u00f3n real, sin olvidar la multa, tiene dos aristas. Una es la de largo recorrido: enviar un polic\u00eda, un operario de Emulsa e incluso un escultor a cada colegio a dar clases magistrales de civismo. Otra es la verdaderamente efectiva. El cafre pillado in fraganti se pasar\u00e1 tres meses trabajando los fines de semana con una brigada quitapintadas actuando por las calles de Gij\u00f3n. Ocho horas el s\u00e1bado y ocho horas el domingo. Si no le pone entusiasmo a la tarea, ser\u00e1 discreci\u00f3n del monitor de Emulsa convertir los tres meses en seis y as\u00ed sucesivamente. Y si no comparece se arbitrar\u00e1 un paquete de medidas dr\u00e1sticas para que no se le pase por la cabeza hacerlo ni a \u00e9l ni a su familia.<\/strong><\/p>\n<p><strong><a href=\"\/campoyplayu\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2017\/04\/p2.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft size-medium wp-image-9799\" style=\"margin: 11px;\" title=\"p2\" src=\"\/campoyplayu\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2017\/04\/p2.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"180\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2017\/04\/p2.jpg 1690w, https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2017\/04\/p2-300x180.jpg 300w, https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2017\/04\/p2-768x461.jpg 768w, https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2017\/04\/p2-1024x614.jpg 1024w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a>Los trabajos comunitarios son una medida aplicada desde hace largo tiempo en muchos pa\u00edses. Aqu\u00ed, sin embargo, parece darnos un est\u00fapido rubor implantarlos. Cierto es que el Principado ha anunciado su regulaci\u00f3n. Pero, \u00bfpara cu\u00e1ndo? De momento, mientras los pol\u00edticos se desperezan y toman conciencia de c\u00f3mo est\u00e1 Gij\u00f3n (a\u00fan no ha hecho ninguno una sola declaraci\u00f3n p\u00fablica al respecto m\u00e1s que para responder, a la defensiva, que las pintadas en los edificios no son cosa suya), es hora de que el ciudadano ponga su granito de arena haciendo una llamada a la Polic\u00eda. <\/strong><br \/>\n<strong>Dejar el asunto en manos de la inercia, como est\u00e1 ahora mismo, es una cat\u00e1strofe para la convivencia. En cada calle, en cada pared hay mierda. Porque eso es exactamente una pintada. Mierda de colores.<\/strong><\/p>\n<p>(publicado en EL COMERCIO el 31 de marzo de 2017)<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cuesta trabajo imaginar a un cafre haciendo una pintada de nueve metros de largo y casi dos de alto entre las escaleras 10 y 11 del Muro sin que nadie se percate de la situaci\u00f3n. La gente no quiere l\u00edos. Claro est\u00e1. Y ah\u00ed reside el quid de la cuesti\u00f3n. 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