{"id":9810,"date":"2017-04-20T10:09:09","date_gmt":"2017-04-20T08:09:09","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.elcomercio.es\/campoyplayu\/?p=9810"},"modified":"2017-04-20T10:09:09","modified_gmt":"2017-04-20T08:09:09","slug":"noruega-el-paraiso-nevado","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elcomercio.es\/campoyplayu\/2017\/04\/20\/noruega-el-paraiso-nevado\/","title":{"rendered":"Noruega, el para\u00edso nevado"},"content":{"rendered":"<p>(Doce d\u00edas en Noruega 1)<\/p>\n<p><strong>En Noruega, el agua del grifo sabe a manantial. En este pa\u00eds de nieve, madera y cristal puedes olvidar una mochila llena de objetos de valor en el aeropuerto, junto a una concurrida m\u00e1quina expendedora de billetes de tren, y encontr\u00e1rtela en el mismo lugar diez minutos despu\u00e9s. Puedes olvidarte unos auriculares en ese tren y acudir al d\u00eda siguiente a la oficina de la compa\u00f1\u00eda, donde te estar\u00e1n esperando. En Noruega a nadie se le pasa <!--more-->por la cabeza incumplir una norma, subirse a un <a href=\"\/campoyplayu\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2017\/04\/n1.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft  wp-image-9822\" style=\"margin: 11px;\" title=\"n1\" src=\"\/campoyplayu\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2017\/04\/n1.jpg\" alt=\"\" width=\"717\" height=\"430\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2017\/04\/n1.jpg 1690w, https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2017\/04\/n1-300x180.jpg 300w, https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2017\/04\/n1-768x461.jpg 768w, https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2017\/04\/n1-1024x614.jpg 1024w\" sizes=\"(max-width: 717px) 100vw, 717px\" \/><\/a>tranv\u00eda sin pagar o llevarse lo que no es suyo. Pese a nadar en la abundancia, despu\u00e9s de descubrir petr\u00f3leo a raudales, en Noruega no hay corrupci\u00f3n. Hay un fondo de pensiones para dos generaciones de noruegos cuya cifra aumenta sin parar. En Noruega el nivel de vida es estratosf\u00e9rico, los sueldos elevad\u00edsimos a ojos de un espa\u00f1ol y, por tanto, el viaje presenta el h\u00e1ndicap de ir a un lugar donde tendr\u00e1s que estar en algunos momentos con el freno de mano echado. &#8220;Esto es inhumanamente caro&#8221;, ilustra\u00a0<strong>un joven Erasmus gijon\u00e9s, a la saz\u00f3n pariente<\/strong>. Pero, \u00bfc\u00f3mo no ir? Demasiado has tardado en ir a Noruega, en destino diferente, un paisaje diferente, una mentalidad diferente. Y un aire puro, maravilloso, como el agua del grifo, que sit\u00faa el primero de los placeres en algo tan sencillo como respirar y beber agua. Los fiordos, dibujado el contexto, no son m\u00e1s que una an\u00e9cdota, un capricho de la naturaleza interesante, pero en modo alguno su \u00fanico atractivo. <\/strong><\/p>\n<p><strong><a href=\"\/campoyplayu\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2017\/04\/n4.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft size-medium wp-image-9823\" style=\"margin: 11px;\" title=\"n4\" src=\"\/campoyplayu\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2017\/04\/n4.jpg\" alt=\"\" width=\"180\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2017\/04\/n4.jpg 1014w, https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2017\/04\/n4-180x300.jpg 180w, https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2017\/04\/n4-768x1280.jpg 768w, https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2017\/04\/n4-614x1024.jpg 614w\" sizes=\"(max-width: 180px) 100vw, 180px\" \/><\/a>Lo primero que haces al llegar a Noruega es perder la mochila y volver a encontrarla. El caso de los auriculares lo cuenta el Erasmus, el cual deja muy claro que har\u00e1 todo lo posible para no abandonar Oslo en muchos a\u00f1os. Si deja un ordenador port\u00e1til en una sala de la Universidad, ah\u00ed se lo encuentra horas o d\u00edas despu\u00e9s. Si tiene un problema, manda un mail al departamento correspondiente y recibe la respuesta al instante. Manda otro para dar las gracias, sorprendido por la velocidad, y vuelve a recibir una contestaci\u00f3n instant\u00e1nea agradeci\u00e9ndole el agradecimiento, &#8220;hasta el punto de acabar resultando un di\u00e1logo empalagoso&#8221;. Entre la Universidad noruega, dotada de todos los medios del mundo, y la Complutense, a la que pertenece este joven, media un abismo, indica, casi imposible de recorrer. Organizaci\u00f3n. Al agua cristalina, la poderosa naturaleza, los edificios vanguardistas y la nobleza del car\u00e1cter se suma esta sacrosanta palabra. Los noruegos est\u00e1n maravillosamente organizados. Todo funciona. Todo armoniza. Sin voces, sin gritos, sin prisas. La gente es puntual, los transportes son puntuales y cada cual es totalmente profesional en lo suyo. Si llenan un bosque se costos\u00edsimas esculturas, como es Ekeberg, a nadie se le pasa por la cabeza que puede ir un cafre por la noche a meterse una en una furgoneta. La picaresca, literalmente, no existe. Los noruegos est\u00e1n m\u00e1s preocupados por reducir a\u00fan m\u00e1s la escasa contaminaci\u00f3n existente. En Oslo casi no se notan los coches por la calle. Hay m\u00e1s tranv\u00edas y autobuses que turismos. Y pese a ello se plantean cerrar la ciudad en apenas tres a\u00f1os solo para el transporte p\u00fablico y los coches el\u00e9ctricos. Ah\u00ed es nada. <\/strong><\/p>\n<p><strong><a href=\"\/campoyplayu\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2017\/04\/n2.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft  wp-image-9824\" style=\"margin: 11px;\" title=\"n2\" src=\"\/campoyplayu\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2017\/04\/n2.jpg\" alt=\"\" width=\"614\" height=\"368\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2017\/04\/n2.jpg 1690w, https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2017\/04\/n2-300x180.jpg 300w, https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2017\/04\/n2-768x461.jpg 768w, https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2017\/04\/n2-1024x614.jpg 1024w\" sizes=\"(max-width: 614px) 100vw, 614px\" \/><\/a>Qu\u00e9 extra\u00f1o ser as\u00ed de perfecto quien tiene por antepasado a los sanguinarios vikingos, que reinaron en Europa entre los siglos V y X sin mayor ambici\u00f3n que ir a la guerra y a la cama con sus mujeres. Ese era su para\u00edso: luchar y yacer. De ah\u00ed no los sacaba nadie. Pero como todo lo humano es imperfecto y por tanto vulnerable los noruegos tienen su lado oscuro, como todos, aunque en versi\u00f3n reducida. El lado oscuro es el alcohol y el tabaco. Beben como vikingos. Y lo hacen adem\u00e1s de una forma muy poco latina. Digamos, silenciosamente. Beber hasta caer doblado. Hasta el coma et\u00edlico. Quiz\u00e1 sea por el fr\u00edo, por la escasez invernal de luz, que el noruego se d\u00e9 tanto al drinking. Suponemos que no todos, pero s\u00ed un porcentaje tan preocupante como para que el estado haya tomado cartas en el asunto. La bebida est\u00e1 frita a impuestos, hasta el punto que una botella de vino en un restaurante no baja de los sesenta euros, una cerveza anda por los diez y una cajetilla, tambi\u00e9n por diez. Y as\u00ed nuestros heroicos n\u00f3rdicos se van a los duty frees de los aeropuertos y de los ferris a atiborrarse de alcoholes y tabacos varios (no pueden fumar en muchos sitios pero consumen una asquerosidad tipo chicle de nicotina). Est\u00e1 claro que la perfecci\u00f3n no existe. Es com\u00fan en los aviones de Noruega a Espa\u00f1a cargados de noruegos \u00e1vidos de sol que el marido pida a la azafata el surtido completo de botellines de alcohol a precio de chiste para su poder adquisitivo y la mujer a\u00f1ada, cuando la azafata cre\u00eda que eran para compartir: &#8220;Para m\u00ed, lo mismo&#8221; (caso real). Pero incluso ba\u00f1ados en alcohol los noruegos tienen mucho que ense\u00f1arnos, empezando por un pa\u00eds espectacular cuajado de caprichos de la naturaleza en forma de fiordos, montes y lagos salpicados por bonitas casas de madera coloreada que recuerdan a las de Monopoly. <\/strong><\/p>\n<p><strong><a href=\"\/campoyplayu\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2017\/04\/n3.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft  wp-image-9825\" style=\"margin: 11px;\" title=\"n3\" src=\"\/campoyplayu\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2017\/04\/n3.jpg\" alt=\"\" width=\"614\" height=\"368\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2017\/04\/n3.jpg 1690w, https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2017\/04\/n3-300x180.jpg 300w, https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2017\/04\/n3-768x461.jpg 768w, https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2017\/04\/n3-1024x614.jpg 1024w\" sizes=\"(max-width: 614px) 100vw, 614px\" \/><\/a>El viaje a Noruega en abril tiene peligro. La nieve ser\u00e1 bienvenida. El sol ni te cuento. Pero, \u00bfy si llueve doce d\u00edas seguidos? Tres d\u00edas intensos en Oslo, un tren a Bergen que ofrece seis horas de ensue\u00f1o, un ferry\/crucero desde Bergen hasta Kirkenes, de sur a norte de Noruega durante una semana con la compa\u00f1\u00eda Hurtigruten, un d\u00eda en Kirkenes, un avi\u00f3n a Oslo de vuelta y dos d\u00edas de propina en la fascinante capital constituyen el programa de viaje. Al no ser verano, el ferry no se desviar\u00e1 a Geirangerfjord y tampoco es el momento ideal para ir al P\u00falpito. Te perder\u00e1s los dos fiordos m\u00e1s famosos de Noruega. Pero navegar\u00e1s a cambio durante 2.500 kil\u00f3metros por un fiordo continuo. Todo en un solo viaje no se puede en este fascinante pa\u00eds de solo cinco millones de habitantes. As\u00ed queda algo para volver. Despegamos.<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>FOTOS: en la 1, aunque no se vea, hay una se\u00f1ora mayor haciendo ganchillo dentro del saco de dormir en la popa del barco de Hurtigruten, que sale tambi\u00e9n en la 3 llegando a un puebl\u00edn. En la 2, escultura de Oslo. En la 4, Trondheim.<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(Doce d\u00edas en Noruega 1) En Noruega, el agua del grifo sabe a manantial. En este pa\u00eds de nieve, madera y cristal puedes olvidar una mochila llena de objetos de valor en el aeropuerto, junto a una concurrida m\u00e1quina expendedora de billetes de tren, y encontr\u00e1rtela en el mismo lugar diez minutos despu\u00e9s. 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