A principios de 1932, en una taberna de La Rebollá, un joven mató a tiros a la mujer que pretendía, intentando suicidarse después. Pero erró el tiro: el disparo sólo le dejó ciego.
Fecha. 8 de enero, 1932
Localización. La Rebollá (Mieres)
Tipo de crimen. Género
Número de víctimas. 1
Obsesionado con Sara, la muchacha naveta que había llegado hacía unos meses al chigre de La Cortesa, en La Rebollá, y frustrado porque ésta no contestara positivamente a sus requiebros, Mauricio González decidió solucionar el problema a tiros. Tras matar a la chiquilla, que apenas si frisaba los diecinueve años, volvió contra sí mismo el arma y se descerrajó un tiro en la frente que no llegó a matarle, aunque sí le hizo perder la vista. La circunstancia sería destacada por el abogado defensor quien, haciendo gala de una escasa empatía, afirmó que su cliente estaba “ciego… pero ciego de amores”.
La historia completa fue publicada en el Suplemento V del 10 de enero de 2016, y está disponible en Kiosko y Más.