Hace justo ahora un siglo, tres guardias civiles capturaron en pleno monte tevergano a un minero que acababa de matar a otro clavándole una pica en el pecho.
La captura de un minero que, por motivos banales, había matado a otro a golpes de pica antes de echarse al monte, puso en vilo a la Guardia Civil tevergana, en pleno invierno de 1916. Cansados de esperar ver aparecer al asesino, decidieron tirar los tricornios al suelo, para ocultarse: fue entonces cuando le pillaron.
La historia completa, en la edición en papel del 1 de enero de 2017, está disponible en Kiosko y Más.