{"id":221,"date":"2014-03-23T09:00:03","date_gmt":"2014-03-23T09:00:03","guid":{"rendered":"http:\/\/blog.elcomercio.es\/crimenesdeayerenasturias\/?p=221"},"modified":"2014-03-23T09:00:03","modified_gmt":"2014-03-23T09:00:03","slug":"por-una-pipa-de-sidra-1902","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elcomercio.es\/crimenesdeayerenasturias\/2014\/03\/23\/por-una-pipa-de-sidra-1902\/","title":{"rendered":"Por una pipa de sidra (1902)"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: center\"><a href=\"\/crimenesdeayerenasturias\/wp-content\/uploads\/sites\/38\/2014\/03\/19030214.jpg\"><img class=\"aligncenter  wp-image-230\" src=\"\/crimenesdeayerenasturias\/wp-content\/uploads\/sites\/38\/2014\/03\/19030214.jpg\" alt=\"Por una pipa de sidra (1902)\" width=\"600\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/38\/2014\/03\/19030214.jpg 702w, https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/38\/2014\/03\/19030214-300x224.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 702px) 100vw, 702px\" \/><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><strong>Lo atrajo a su casa con la intenci\u00f3n de entregarle una pipa de sidra y acab\u00f3 mat\u00e1ndolo. El crimen de Granda, del que se cumplen ahora 112 a\u00f1os, conmocion\u00f3 a toda Asturias.<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center\"><object id=\"flashObj\" width=\"640\" height=\"360\" classid=\"d27cdb6e-ae6d-11cf-96b8-444553540000\" codebase=\"http:\/\/download.macromedia.com\/pub\/shockwave\/cabs\/flash\/swflash.cab#version=6,0,40,0\"><param name=\"flashVars\" value=\"@videoPlayer=3368251068001&#038;playerID=308992247001&#038;playerKey=AQ~~,AAAAE_SNXiE~,Pxv0pprkpw9L5cUVH1hXiPfTFZjjZGj5&#038;domain=embed&#038;dynamicStreaming=true\" \/><param name=\"base\" value=\"http:\/\/admin.brightcove.com\" \/><param name=\"seamlesstabbing\" value=\"false\" \/><param name=\"allowFullScreen\" value=\"true\" \/><param name=\"swLiveConnect\" value=\"true\" \/><param name=\"allowScriptAccess\" value=\"always\" \/><param name=\"src\" value=\"http:\/\/c.brightcove.com\/services\/viewer\/federated_f9?isVid=1&#038;isUI=1\" \/><param name=\"flashvars\" value=\"@videoPlayer=3368251068001&#038;playerID=308992247001&#038;playerKey=AQ~~,AAAAE_SNXiE~,Pxv0pprkpw9L5cUVH1hXiPfTFZjjZGj5&#038;domain=embed&#038;dynamicStreaming=true\" \/><param name=\"allowfullscreen\" value=\"true\" \/><param name=\"allowscriptaccess\" value=\"always\" \/><param name=\"swliveconnect\" value=\"true\" \/><param name=\"pluginspage\" value=\"http:\/\/www.macromedia.com\/shockwave\/download\/index.cgi?P1_Prod_Version=ShockwaveFlash\" \/><embed id=\"flashObj\" width=\"640\" height=\"360\" type=\"application\/x-shockwave-flash\" src=\"\/\/c.brightcove.com\/services\/viewer\/federated_f9?isVid=1&#038;isUI=1\" flashVars=\"@videoPlayer=3368251068001&#038;playerID=308992247001&#038;playerKey=AQ~~,AAAAE_SNXiE~,Pxv0pprkpw9L5cUVH1hXiPfTFZjjZGj5&#038;domain=embed&#038;dynamicStreaming=true\" base=\"http:\/\/admin.brightcove.com\" seamlesstabbing=\"false\" allowFullScreen=\"true\" swLiveConnect=\"true\" allowScriptAccess=\"always\" flashvars=\"@videoPlayer=3368251068001&#038;playerID=308992247001&#038;playerKey=AQ~~,AAAAE_SNXiE~,Pxv0pprkpw9L5cUVH1hXiPfTFZjjZGj5&#038;domain=embed&#038;dynamicStreaming=true\" allowfullscreen=\"true\" allowscriptaccess=\"always\" swliveconnect=\"true\" pluginspage=\"http:\/\/www.macromedia.com\/shockwave\/download\/index.cgi?P1_Prod_Version=ShockwaveFlash\" \/><\/object><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Si por un crimen hab\u00eda que madrugar, se madrugaba. M\u00e1xima mediante, el 12 de febrero de 1903 la Plaza Mayor gijonesa amaneci\u00f3 abarrotada de gente ansiosa de ver pasar a los involuntarios protagonistas de las portadas de toda la prensa local al d\u00eda siguiente. Aquel caso hab\u00eda conmocionado a Gij\u00f3n, por m\u00e1s que desde Madrid llegasen noticias de otro mucho m\u00e1s novelesco: se juzgaba, al tiempo, a la criadita Cecilia Aznar, que hab\u00eda matado de un planchazo \u2013literalmente- a su extravagante patr\u00f3n. All\u00e1 donde a la capital conmocionase el que recibi\u00f3 el nombre de \u201ccrimen de la plancha\u201d, en Asturias se hablaba, sin embargo, del de la pipa de sidra, en el que no hab\u00eda criadas sino labradores y donde los motivos, menos urbanitas que los de la Aznar \u2013ella se gast\u00f3 el dinero del patr\u00f3n en juergas-, apuntaban, m\u00e1s bien, a los resentimientos de pueblo de toda la vida.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">La escena, un cuadro. La plaza del Ayuntamiento, los soportales y el vest\u00edbulo del mismo estaban tan abarrotados de gente que, seg\u00fan dijo EL COMERCIO del d\u00eda 13, hubo \u201cmujeres que gritaban ante el dolor, seguramente, del estrujamiento de que eran objeto. Este espect\u00e1culo de esas invasiones de gente la verdad es que no es del todo culto.\u201d Ante el juez, los acusados: Manuel Palacio, de edad desconocida, comprendida entre los 25 y los 30 a\u00f1os, y su madre Josefa. \u201cAmbos forman un cuadro triste\u201d, asegura el reportero que, a lo largo de una p\u00e1gina entera de las de antes \u2013de las que se plegaban en cuatro- desgranar\u00e1 todos los pormenores del medi\u00e1tico juicio.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Cuando todo ocurri\u00f3, el 18 de marzo de 1902, el crimen no llam\u00f3 tanto la atenci\u00f3n. En EL COMERCIO apenas si un breve p\u00e1rrafo dio cuenta, entonces, de la agresi\u00f3n sufrida por Ceferino Men\u00e9ndez, honrado labrador de Granda, en la casa del ahora acusado. La fama lleg\u00f3 despu\u00e9s, cuando, al cabo de una semana, Men\u00e9ndez acab\u00f3 muri\u00e9ndose, cosido a pu\u00f1aladas, en la Casa de Socorro, y Manuel Palacio y su madre fueron sacados de su casa a culatazos, implorando por su liberaci\u00f3n. El d\u00eda de autos, Ceferino Men\u00e9ndez tuvo la mala fortuna de pasar frente a la casa de Palacio en un carro lleno de esti\u00e9rcol. Hab\u00eda celebraci\u00f3n. Las mujeres del pueblo preparaban el samart\u00edn \u2013tambi\u00e9n la propia mujer de la v\u00edctima, Isabel Pe\u00f3n, que preparaba embutido en la cocina- en la casa de los Palacio, y la sidra corr\u00eda con, quiz\u00e1s, m\u00e1s prestancia de la debida. Precisamente all\u00ed, donde los Palacio, hab\u00eda dejado Jos\u00e9 Medina una pipa de sidra comprada por Ceferino Men\u00e9ndez, con el encargo de que se le fuera entregada al volver del tajo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">No hab\u00eda nada que sospechar ante la invitaci\u00f3n de Palacio y, sin embargo, Ceferino Men\u00e9ndez sali\u00f3 con los pies por delante. Las razones de la reyerta radicaban, seg\u00fan muchos de los testigos que declararon en el juicio, en viejos resentimientos entre los dos j\u00f3venes, que ya hab\u00edan acabado a pu\u00f1o cerrado en la anterior romer\u00eda de Granda. Palacio, por supuesto, defend\u00eda, si no su inocencia, s\u00ed su justificaci\u00f3n: que Ceferino Men\u00e9ndez y su suegro, al bajarse del carro de esti\u00e9rcol, penetraron en su casa llevando \u201cuna triente cada uno\u201d, intentando acometerle con ellas. La versi\u00f3n de Palacio, al que la guardia civil le incaut\u00f3, a los dos d\u00edas, una navaja de lengua de vaca ensangrentada escondida entre las s\u00e1banas de su cama, era tan sencilla como cre\u00edble; el fallo, sin embargo, fue el haber ejecutado su acto en un d\u00eda festivo en el que muchos vecinos pasaron frente a la casa familiar como si de un escenario teatral se tratase.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">As\u00ed fue. De tantos testigos presenciales como hab\u00eda habido, el juicio fue uno de los m\u00e1s poblados en cuesti\u00f3n de testigos de todos los que se recuerdan\u2026 aunque algunos no sirvieran de mucho. \u201c\u00a1Vaya un alcalde de barrio!\u201d, exclam\u00f3 el juez, seg\u00fan cuenta EL COMERCIO del d\u00eda 13, ante la surrealista declaraci\u00f3n de un tal Fernando Rodr\u00edguez, retratado en el peri\u00f3dico de forma muy poco amable: \u201c\u00e9ste era, en aquel entonces, alcalde ped\u00e1neo de Granda. En vista de su estultez y casi idiotismo, fingido o no, es mandado retirar.\u201d Otros testigos, los m\u00e1s insospechados, llegaron a aportar una puntilla de poes\u00eda al f\u00fanebre evento: Rogelia Alonso, anciana de las del pa\u00f1uelo negro a la cabeza, dio muestras de gran sensibilidad al explicar que hab\u00eda presenciado toda la escena gracias a que \u201cal anochecer de autos, m\u00e1s alumbraba la luna que el d\u00eda\u201d. De cualquier modo, en lo que incumb\u00eda a Palacio, todas las declaraciones fueron bastante inc\u00f3modas. Nadie recordaba haber visto a Ceferino Men\u00e9ndez portando una triente \u2013una herramienta, por lo dem\u00e1s, bastante llamativa-, ni intentando agredir al acusado. Por el contrario, en la mente de los vecinos se clavaron los lamentos que el labrador, tirado en el suelo, hab\u00eda gemido, herido ya de muerte: \u201cYa me has matado, ya estoy listo. \u00a1Isabel de mi alma!\u201d<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Si bien la participaci\u00f3n de Manuel Palacio en el crimen quedaba m\u00e1s que demostrada con la declaraci\u00f3n de los testigos, no as\u00ed la de su madre, Josefa Garc\u00eda. Algunos afirmaron haberla visto tirar piedras a la v\u00edctima desde una ventana; otros, arengando a su hijo al grito de \u201c\u00a1dale, dale!\u201d. La principal afectada, sin embargo, Isabel Pe\u00f3n, la viuda reciente, la situ\u00f3 consigo en la cocina de la casa, en el noble arte de hacer chorizos, mientras la tragedia se desarrollaba, sin que ellas se dieran cuenta, a pocos metros de distancia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">El crimen de Granda, conocido y comentad\u00edsimo en la villa de Jovellanos que despertaba al nuevo siglo, se dirimi\u00f3 tras cuatro interminables d\u00edas de juicio en los que las autoridades hubieron, no pocas veces, de desalojar la sala de juicios. Josefa Garc\u00eda qued\u00f3 absuelta, y Manuel Palacio fue condenado a pagar una indemnizaci\u00f3n de cinco mil pesetas a los herederos de su v\u00edctima y la mitad de las costas del juicio, y a diez a\u00f1os de prisi\u00f3n mayor, durante los cuales quedar\u00eda suspendido de cargo alguno que hubiera tenido y del derecho a voto. En Gij\u00f3n se cerraba, as\u00ed, una de las p\u00e1ginas m\u00e1s comentadas de un siglo que no hab\u00eda hecho sino empezar.<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Lo atrajo a su casa con la intenci\u00f3n de entregarle una pipa de sidra y acab\u00f3 mat\u00e1ndolo. El crimen de Granda, del que se cumplen ahora 112 a\u00f1os, conmocion\u00f3 a toda Asturias. Si por un crimen hab\u00eda que madrugar, se madrugaba. 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